{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Jos\u00e9 Manuel N\u00fa\u00f1ez","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/josemanuelnunez\/","title":"Los valores de un l\u00edder","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"bV47C60Mff\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2014\/03\/10\/los-valores-de-un-lider\/\">Los valores de un l\u00edder<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2014\/03\/10\/los-valores-de-un-lider\/embed\/#?secret=bV47C60Mff\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Los valores de un l\u00edder&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"bV47C60Mff\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Ejercer un liderazgo con base en \u00abel poder por el poder\u00bb, s\u00f3lo genera colaboradores aut\u00f3matas que realizan las tareas sin coraz\u00f3n. El verdadero l\u00edder inspira confianza, atrae la voluntad de los miembros de su equipo y les ayuda a desarrollar al m\u00e1ximo sus capacidades. Si la empresa cuenta con varios de ellos, los resultados positivos no se har\u00e1n esperar. \u00a0 *Resumen de la conferencia que dio el autor en el FORO ISTMO en noviembre de 2013. \u00a0 El liderazgo supone la capacidad de mover a otros en una direcci\u00f3n. Cuando Arist\u00f3teles se pregunt\u00f3 por aquello que permite inspirar y mover a los dem\u00e1s, sugiri\u00f3 a la m\u00fasica en primer lugar, porque \u00e9sta mueve la inteligencia y el coraz\u00f3n. Cuando escuchamos nuestra canci\u00f3n preferida es casi inevitable comenzar a mover el cuerpo, buscando llevar el ritmo\u2026 recordar momentos, pensar. Al atender un discurso es evidente que, en ocasiones, m\u00e1s que el contenido de lo que recita el orador, nos mueven el tono, los modos, el bagaje que est\u00e1 detr\u00e1s y el lenguaje corporal empleado. \u00a0 AMEDRENTAR O INSPIRAR\u2026 HE AH\u00cd EL DILEMA Hay dos emociones, protot\u00edpicas para influir en los dem\u00e1s. La primera es el miedo, una pasi\u00f3n que inhibe o limita la acci\u00f3n, y hace que nos conduzcamos m\u00e1s f\u00e1cilmente en una determinada direcci\u00f3n. Una persona que utiliza el miedo para influir en otros es un l\u00edder autocr\u00e1tico, pues consigue que la gente haga lo que \u00e9l quiere, no tanto por convencimiento, sino por el p\u00e1nico que infunde. El miedo tiene una doble vertiente: por un lado mueve a la gente en la direcci\u00f3n deseada, pero por otro, provoca que la persona se paralice y se transforme en un aut\u00f3mata que ejecuta una tarea, no porque le ilusione, sino porque no tiene otra alternativa. Desafortunadamente su empleo para dirigir es muy com\u00fan. La otra emoci\u00f3n capaz de impulsar a las personas es la esperanza. Cuando algo ilusiona tambi\u00e9n motiva. Una persona al descubrir su capacidad de conseguir metas con su propio esfuerzo siempre se sentir\u00e1 inspirada. \u00c9sta es la otra manera de influenciar a la gente: inspirar, hacer que tenga confianza en s\u00ed misma, conseguir que crea que puede. Ejercer un liderazgo incitando la esperanza es un poco m\u00e1s complejo. No se necesita acudir a una academia para aprender a regir por la v\u00eda del miedo, a todos se nos ocurren mil maneras que adem\u00e1s resultar\u00edan muy eficaces. Dirigir por inspiraci\u00f3n es algo mucho m\u00e1s demandante porque se trata, no de que la gente haga lo que uno quiere porque uno lo dice, sino que las personas quieran, como objetivo o logro, lo mismo que uno quiere. Esto es algo mucho m\u00e1s poderoso. En las organizaciones existen dos maneras de dirigir: a) por resultados u objetivos y b) por la persona. En la primera se buscan efectos concretos, se fijan par\u00e1metros y se mide en funci\u00f3n de ellos. En la segunda opci\u00f3n el resultado tambi\u00e9n importa, sin embargo, lo que se desea provocar en la organizaci\u00f3n es mucho m\u00e1s complejo y dif\u00edcil de medir pues, no s\u00f3lo interesa el resultado, sino lo que le ha sucedido a la persona en el proceso de alcanzar ese resultado. Es un camino m\u00e1s arduo pero m\u00e1s gratificante y a la larga m\u00e1s eficaz y permanente. Hay dos historias que pueden ilustrar la diferencia entre mover por el miedo o mover por la esperanza. En un pasaje de la Odisea se encuentran Ulises y su tripulaci\u00f3n a punto de atravesar una regi\u00f3n donde suelen naufragar todos los barcos porque se topan con las sirenas que seducen a los navegantes con sus maravillosos cantos, ocasionando que encallen en ese lugar y luego perezcan. Ulises se caracteriza por ser un hombre astuto, as\u00ed que dise\u00f1a una estrategia para superar tal escollo. Decide tapar con cera los o\u00eddos de toda su tripulaci\u00f3n para evitar que escuchen los cantos de las sirenas y sucumban ante sus encantos. Para s\u00ed mismo pide que lo aten al m\u00e1stil, para escuchar el canto de las sirenas sin escapar del barco y perderse con ellas. Con esta estratagema Ulises consigue dejar atr\u00e1s el obst\u00e1culo, sin embargo no supera el problema, pues huye de \u00e9l. Cuando a una persona se le tapan los o\u00eddos o los ojos para que no vea la realidad trabajar\u00e1 en la direcci\u00f3n deseada pero s\u00f3lo de forma temporal. A lo largo de la historia ha habido diversos modelos de liderazgo cuyo mecanismo fue \u00abtapar los o\u00eddos\u00bb y negar el acceso a la informaci\u00f3n que permitir\u00eda a las personas pensar diferente y elegir otro derrotero. Una suerte de direcci\u00f3n por eliminaci\u00f3n. Por otro lado, no deja de ser curioso que Ulises, el l\u00edder, enfrenta el obst\u00e1culo de\u00a0 manera distinta al resto de su tripulaci\u00f3n: mientras los dem\u00e1s se privan de escuchar el canto de las sirenas, \u00e9l decide gozar de ese placer aunque el precio sea estar amarrado para no sucumbir. Tal acci\u00f3n ilustra un anti-liderazgo, pues cuando una persona pide a la gente de su organizaci\u00f3n una serie de sacrificios que personalmente no est\u00e1 dispuesto a hacer, denota incongruencia. Uno de los primeros valores del l\u00edder es precisamente ir por delante y ser congruente. En la tradici\u00f3n jur\u00eddica hay una distinci\u00f3n entre lo que se llama potestas, que es el mando que alguien ha recibido por una autoridad leg\u00edtimamente constituida, y la auctocritas, que no est\u00e1 ligada a esta autoridad formal, sino que se desprende del prestigio que cada persona consigue con su propia actuaci\u00f3n. Cuando un l\u00edder asume un rol por una potestas y no legitima esa autoridad con su auctocritas, la gente termina sigui\u00e9ndolo porque no le queda de otra y no porque haya avalado con su conducta o quehacer la posici\u00f3n de liderazgo que ocupa. Existe una narraci\u00f3n paralela, tambi\u00e9n griega, que habla de otro viaje por la misma ruta.\u00a0 En esta ocasi\u00f3n en vez de ser Ulises y sus compa\u00f1eros, aparecen Jas\u00f3n y los Argonautas, quienes a diferencia de los protagonistas de la historia anterior, no ten\u00edan un plan dise\u00f1ado y de improviso","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/IS330_AltaDir_01_principal-300x159.jpg"}