{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"ACEPRENSA","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/aceprensa\/","title":"Hijos deseados derechos olvidados","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"lHAQlMzDah\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/05\/28\/hijos-deseados-derechos-olvidados\/\">Hijos deseados derechos olvidados<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/05\/28\/hijos-deseados-derechos-olvidados\/embed\/#?secret=lHAQlMzDah\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Hijos deseados derechos olvidados&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"lHAQlMzDah\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Cuando se habla de \u00abmatrimonio para todos\u00bb se arrinconan los argumentos l\u00f3gicos y se olvida el derecho de los ni\u00f1os a tener un padre y una madre. Si para tantos el matrimonio es obsoleto, \u00bfpor qu\u00e9 ese af\u00e1n de reinvindicarlo para todo el mundo? \u00a0 En el debate sobre la legalizaci\u00f3n del matrimonio gay se escuchan palabras abstractas como la igualdad, la apertura de mente o el progreso. Pero apenas se presta atenci\u00f3n a los derechos y las necesidades concretas de los hijos. Gilles Bernheim, gran rabino de Francia, repasa en un largo ensayo1 los principales argumentos invocados por los partidarios de abrir el matrimonio a las parejas homosexuales en ese pa\u00eds. Su estudio fue elogiosamente citado por Benedicto XVI en su discurso2 a la Curia Romana el 21 de diciembre de 2012. Resumimos los argumentos que hacen referencia a la negaci\u00f3n de la diferencia sexual entre los esposos. \u00a0 El matrimonio: instituci\u00f3n, no sentimiento El proyecto gubernamental de \u00abmatrimonio para todos\u00bb pretende consagrar en la ley el derecho a casarse de todos los que se aman. Pero Bernheim recuerda diversas situaciones en las que del hecho de que dos personas se amen no se desprende que tengan un derecho a casarse, ya sean hetero u homosexuales. Por ejemplo, una mujer no puede casarse con dos hombres aunque asegure amar a los dos y ambos quieran ser maridos suyos. El \u00abmatrimonio para todos\u00bb es un eslogan vac\u00edo, ya que si se legalizara el matrimonio homosexual la ley seguir\u00eda prohibiendo casarse a algunas personas. La l\u00f3gica jur\u00eddica es sencilla: si prohibir el matrimonio homosexual es discriminatorio, rechazar el matrimonio entre cualquiera que invoque el amor (por ejemplo, los partidarios de la poligamia o de los matrimonios de grupo) ser\u00e1 igualmente considerado discriminatorio. Por otra parte, los deseos individuales no bastan para cambiar de arriba a abajo una instituci\u00f3n social. \u00abEl matrimonio \u2013escribe Bernheim\u2013 no es s\u00f3lo el reconocimiento de una relaci\u00f3n amorosa. Es la instituci\u00f3n que articula la uni\u00f3n de un hombre y una mujer como parte de una sucesi\u00f3n de generaciones. Supone la fundaci\u00f3n de una familia; es decir, de una c\u00e9lula social que origina una serie de relaciones paternofiliales entre sus miembros\u00bb. Es esta instituci\u00f3n social la que rechazan algunos por obsoleta y r\u00edgida. Pero entonces, se pregunta Bernheim, \u00bfpor qu\u00e9 quienes se decantan por las uniones sin papeles se apuntan ahora con entusiasmo a reivindicar el matrimonio homosexual? \u00a0 Situarse en la cadena generacional El amor tampoco es suficiente para invocar el derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar. Bernheim no cuestiona que los homosexuales puedan dar amor como los heterosexuales. Pero recuerda que \u00abamar a un ni\u00f1o es una cosa; y amar a un ni\u00f1o con un amor que proporcione la estructura necesaria, otra\u00bb. \u00abEl rol de los padres va m\u00e1s all\u00e1 que el amor que sienten por sus hijos. Reducir el v\u00ednculo entre padres e hijos a sus aspectos afectivos y educativos es pasar por alto el hecho de que este v\u00ednculo tiene un factor psicol\u00f3gico de vital importancia para la identidad de los ni\u00f1os\u00bb. \u00abTodo el afecto del mundo no basta para generar las estructuras psicol\u00f3gicas b\u00e1sicas que el ni\u00f1o necesita para que llegue a saber de d\u00f3nde viene. Dado que el ni\u00f1o establece su propia identidad solamente a trav\u00e9s del proceso de diferenciaci\u00f3n, se presupone que conoce a aquellos a quienes se parece. Por eso necesita saber que es fruto del amor entre un hombre, su padre, y de una mujer, su madre, gracias a la diferencia sexual que existe entre ellos\u00bb. (\u2026) \u00abIdentificar a los padres de un hijo no es s\u00f3lo indicar qui\u00e9n criar\u00e1 al ni\u00f1o, con qui\u00e9n establecer\u00e1 relaciones afectivas, o qui\u00e9n le servir\u00e1 como adulto de referencia. M\u00e1s importante a\u00fan: supone situarle en una cadena generacional. Esta cadena garantiza a cada individuo un lugar en el mundo donde vive, puesto que sabe de d\u00f3nde viene\u00bb. Para Bernheim, la idea de la \u00abhomoparentalidad\u00bb es una ficci\u00f3n inventada precisamente \u00abpara paliar la imposibilidad de los homosexuales de ser padres\u00bb: puesto que de forma natural dos personas del mismo sexo no pueden engendrar, se recurre al derecho para que este asigne un ni\u00f1o a dos \u00abpadres\u00bb del mismo sexo. Al igual que el matrimonio, la paternidad se basa en la distinci\u00f3n antropol\u00f3gica entre hombre y mujer. En cambio, \u00ablos activistas gays reivindican el derecho a un nuevo estatus parental en el que la paternidad queda reducida a ciertas funciones como la educaci\u00f3n\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abEl t\u00e9rmino \u2018padres\u2019 no es neutral; incluye la diferencia sexual. Aceptar el de \u2018homoparentalidad\u2019 es arrancar a la palabra \u2018padres\u2019 su significado corporal, biol\u00f3gico y carnal\u00bb. \u00a0 Hijos deseados, derechos olvidados Frente a quienes alegan que los homosexuales est\u00e1n discriminados porque no pueden adoptar, Bernheim recuerda que el deseo de tener hijos no crea un derecho a tenerlos. Esto es v\u00e1lido tanto para los heterosexuales como para los homosexuales. Est\u00e1 claro que los homosexuales pueden sufrir como consecuencia de su esterilidad, sufrimiento que comparten con las parejas heterosexuales est\u00e9riles. \u00abPero nadie tiene derecho a que alivien su sufrimiento a costa del de los dem\u00e1s; sobre todo, cuando la desventaja recae sobre los d\u00e9biles e inocentes\u00bb. Aqu\u00ed Bernheim denuncia con firmeza que \u00ablos partidarios de la adopci\u00f3n por parejas homosexuales pasan por alto en este debate que el ni\u00f1o es una persona, un sujeto\u00bb. De hecho, hablar de un \u00abderecho al hijo\u00bb instrumentaliza al ni\u00f1o; este siempre es sujeto, no objeto, de derechos. Contra esto se puede argumentar que hay cientos de ni\u00f1os esperando a ser adoptados, y que siempre ser\u00e1 mejor que los adopte una pareja de homosexuales a que permanezcan en un orfanato. Pero Bernheim replica que son precisamente \u00ablos ni\u00f1os que esperan a ser adoptados los que necesitan m\u00e1s que otros un padre y una madre\u00bb, ya que \u00absufren el doble trauma del abandono y de la falta de identidad familiar\u00bb que confiere la relaci\u00f3n con un progenitor masculino y otro femenino. Es frecuente que los ni\u00f1os que esperan la adopci\u00f3n puedan sentir rechazo","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/IS326_Coloquio_02_original-300x106.jpg"}