{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Jos\u00e9 Antonio P\u00e9rez Robleda","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/jose-antonio-perez-robleda\/","title":"Leer sin ver","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"vS3gtGiMd0\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/leer-sin-ver\/\">Leer sin ver<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/leer-sin-ver\/embed\/#?secret=vS3gtGiMd0\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Leer sin ver&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"vS3gtGiMd0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Hace unos meses lleg\u00f3 a mis manos El libro negro de los colores (Cottin, M., y Far\u00eda, R. Ediciones Tecolote, 2008). Al principio me pareci\u00f3 un simple objeto curioso, pero pronto descubr\u00ed que era mucho m\u00e1s f\u00e1cil entenderlo con los ojos cerrados y las yemas de los dedos atentas. Sus p\u00e1ginas son de papel negro mate, con texto en braille para invidentes y en gris plata para los videntes. Sus ilustraciones no son dibujos sino texturas con barniz brillante que s\u00f3lo podemos ver por la diferencia de brillo en el papel. \u00a1Es un libro para ser tocado! Despu\u00e9s, de manera casi inmediata establec\u00ed con este libro una relaci\u00f3n \u00edntima, reservada tan s\u00f3lo a las cosas que se acarician. Irremediablemente lleg\u00f3 a mi cabeza la ceguera. Desde siempre el ser humano ha primado ciertos sentidos sobre otros. No recuerdo ninguna novena sinfon\u00eda olorosa, o una capilla sixtina t\u00e1ctil. La tendencia es siempre enmarcar de oropel el espacio y acotar entre silencios el tiempo, dejando los otros sentidos, m\u00e1s et\u00e9reos e inconcretos, a un segundo plano. Por supuesto, no se entender\u00eda a la rosa sin su olor, ni a la seda sin su tacto, pero configuramos el mundo principalmente a trav\u00e9s de la vista y el o\u00eddo. No es de extra\u00f1ar, estos sentidos, vista y o\u00eddo, nos proyectan. Es decir, mantienen el mundo lejos de nosotros. El resto de los sentidos, olfato, gusto y tacto nos obligan a acercarnos lo suficiente como para implicar cierto riesgo: cuando olemos algo ya est\u00e1 irremediablemente cerca, y llevarlo a la boca para saborearlo implica darle entrada a nuestro cuerpo. En cambio, cuando tocamos el mundo, \u00e9ste se extiende muy cerca, a la distancia del brazo, justo en la punta de los dedos. Cuando nos atrevemos a tocar algo es porque ya lo juzgamos seguro a la luz de las cosas que se aparecen, porque pensamos que no va pincharnos ni a quemarnos y lo dejamos acceder a nuestro espacio m\u00e1s \u00edntimo: el que rodea nuestro cuerpo. Tocar el mundo es abrazarlo. Otorgarle las caricias y los gestos que reservamos a lo m\u00e1s preciado. Tocar las cosas es arriesgarse a intimar con ellas. Mientras uno permanece tranquilamente sentando en su atalaya visual, el mundo subsiste all\u00e1 a lo lejos, como objeto de reflexi\u00f3n, plano e imaginable, seguro y sereno. Tocarlo es entender que lo que le pase al mundo tambi\u00e9n puede pasarte a ti. Claro, no es algo f\u00e1cil. Sin embargo, en la oscuridad las cosas no se ven: se huelen, se oyen, se saborean, se sienten pero sobre todo se tocan. Los ciegos aprenden a vivir en un mundo lleno de peligros, de aristas y objetos candentes; y han descubierto que no es tan terrible, que s\u00ed es posible la supervivencia. Mientras esto sucede en la m\u00e1s absoluta oscuridad, los videntes nos sentamos a verlas venir, en lugar de acercarnos. Hemos perdido la capacidad de intimar con ellas. En lugar de abrazar el mundo, frecuentemente nos limitamos a observar c\u00f3mo acontece. Los autores del libro, Cottin y Far\u00eda, traen una propuesta valiente: un \u00e1lbum texturizado para invidentes y videntes capaces de abandonar la tranquilidad de la vista para dejarse llevar por sus otros sentidos. Si deciden arriesgarse descubrir\u00e1n, despu\u00e9s de cerrar la \u00faltima p\u00e1gina, que a su alrededor hay otros mundos a los que las personas con visi\u00f3n disminuida no tienen ning\u00fan problema en acceder. Sin duda, nos invitan a tocar, escuchar y dejarse sorprender, est\u00e1 en los lectores atreverse a abrazar la realidad e intimar con ella. \u00a0 \u00a0","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_Inquietudes_01_original-300x95.jpg"}