{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"La esperanza de Maximiliano","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"fjz76nnWSD\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/la-esperanza-de-maximiliano\/\">La esperanza de Maximiliano<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/la-esperanza-de-maximiliano\/embed\/#?secret=fjz76nnWSD\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;La esperanza de Maximiliano&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"fjz76nnWSD\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Maximiliano de Habsburgo, emperador de M\u00e9xico, ejerce una vergonzante fascinaci\u00f3n sobre los mexicanos. En el fondo de nuestro corazoncito republicano y juarista, echamos de menos el colorido de las cortes europeas. En M\u00e9xico abundan los lectores de cl\u00f3set de la revista Hola, que siguen mes a mes las aventuras de la familia real inglesa y de los pr\u00edncipes de M\u00f3naco. Y aqu\u00ed entre nos, s\u00ed, sin duda es m\u00e1s bonita la coronaci\u00f3n de un rey que la ceremonia de cambio de banda presidencial. El Segundo Imperio fue una aventura ef\u00edmera, pero revel\u00f3 el desaliento de muchos mexicanos: \u00abLa democracia no funciona\u00bb. \u00bfLes suena familiar? A la mitad del siglo XIX, una importante parte de la sociedad pens\u00f3 que la \u00fanica manera de acabar con la violencia era importar un monarca extranjero, mano dura y firme. Por momentos, la historia de Maximiliano y Carlota resulta c\u00f3mica. Con decirles que la primera noche que pasaron en el Palacio Nacional, los emperadores se encontraron con camas llenas de chinches. M\u00e1s all\u00e1 de lo anecd\u00f3tico, hay un absurdo de fondo: los conservadores se trajeron a un Habsburgo liberal que admiraba las Leyes de Reforma. La administraci\u00f3n de Max fue tan desastrosa como la de los gobiernos republicanos. Creo que fue mejor urbanista que emperador. Nuestra capital le debe a Maximiliano su avenida m\u00e1s se\u00f1orial, el Paseo del Emperador. Claro que como lo fusilamos, hubo que rebautizar la calle; es nuestro Paseo de la Reforma. En fin, les cuento que me anim\u00e9 a escribir una novela sobre los \u00faltimos d\u00edas de Maximiliano en Quer\u00e9taro. \u00bfQu\u00e9 pensaba cuando lo iban a fusilar? La novela se llama Imperio y quiero compartir con ustedes un extracto del cap\u00edtulo 11. \u00a0 Si recibo el indulto, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 recriminarme mi retor\u00adno a Miramar? Mi madre reconocer\u00e1 mi coraje; resist\u00ed hasta el \u00faltimo instante. \u00abLos emperadores no abdican\u00bb. No fui un debilucho como mi padre. Podr\u00e9 presentarme en Viena y en Bruselas con la frente en alto. En Par\u00eds no, jam\u00e1s regresar\u00e9 a Par\u00eds mientras reine en \u00e9l un Bonaparte. Mira, Padre m\u00edo, si me indultan, correr\u00e9 de inmediato a Veracruz. Imagino que Ju\u00e1rez me custodiar\u00e1 con una escol\u00adta imponente, no vaya a ser que a alguien se le ocurra \u00abres\u00adcatarme\u00bb y utilizarme como su bandera. S\u00e9 que Santa Anna acaricia esa descabellada idea. \u00a1Ah!, estos mexicanos. Pero llegar\u00e9 al puerto. El barco estar\u00e1 listo. Ju\u00e1rez me querr\u00e1 lo m\u00e1s pronto posible fuera de su territorio. Lo comprendo: soy un peligro para \u00e9l. Me embarcar\u00e9 aunque sea junio, la estaci\u00f3n de las tor\u00admentas. Nunca he estado a la mitad de un hurac\u00e1n; dicen que los barcos vuelan por los aires como si fuesen cometas de pa\u00adpel. No importa. Como marinero de profesi\u00f3n, s\u00e9 enfrentar el mar. Preferible ahogarse en el golfo de M\u00e9xico que morir fusilado en Quer\u00e9taro. Me llevar\u00e9 al joven Blasio, a los esposos Mej\u00eda, a los es\u00adposos Miram\u00f3n, a los pr\u00edncipes Salm Salm, al padre Fischer, al doctor Basch, al coronel Guzm\u00e1n, a Pradillo, a mis fieles sirvientes. Tambi\u00e9n me llevar\u00e9 a Bebello. Los animales no piensan, pero s\u00ed sufren. \u00a1Pobre Bebello! Ha padecido hambre durante el sitio. \u00bfC\u00f3mo iba a darle un trozo de carne a mi pe\u00adrro cuando mis soldados no ten\u00edan ni una tortilla dura? Evidentemente no har\u00e9 escala alguna en posesiones fran\u00adcesas. Cuba queda tan s\u00f3lo a un paso. Me detendr\u00e9 una se\u00admana en La Habana; la reina de Espa\u00f1a es mi prima y deseo visitar su isla. Quiero fumar puros y beber caf\u00e9 cargado. Pa\u00adsearemos por La Habana a nuestras anchas. El Morro es un castillo espectacular, \u00fanico en Am\u00e9rica; ya lo juzgar\u00e9 con mis propios ojos. Apretar\u00e1 el calor. Mejor, el clima ser\u00e1 un pre\u00adtexto estupendo para confeccionarme media docena de trajes de lino; muy \u00fatiles para los veranos en Lacroma. Despu\u00e9s, de un tir\u00f3n, navegaremos hasta las islas Azores. No son bonitas, pero podremos descansar y reponer\u00adnos. Estos meses de guerra nos han dejado exhaustos. Cabal\u00adgaremos en sus monta\u00f1as y respiraremos aire fresco. Bebello, hastiado del encierro marinero, correr\u00e1 como loco. Y luego, desviando un poco el rumbo, iremos a Madeira. Visitar\u00e9 la tumba de Mar\u00eda Amelia. \u00a1Pobre princesita m\u00eda! Si la tuberculosis no te hubiese arrebatado de mi lado, habr\u00eda\u00admos sido muy felices, yendo y viniendo de Bah\u00eda a Trieste. Querid\u00edsima Mar\u00eda Amelia de Braganza, \u00a1princesa del Bra\u00adsil! A\u00fan te extra\u00f1o. \u00a1El Imperio del Brasil! Aquello es un pa\u00eds hermoso, impresionante. Qu\u00e9 pena que haya esclavos. Por eso abol\u00ed la servidumbre en M\u00e9xico. \u00bfQui\u00e9n se acordar\u00e1 de ello? Nadie. Absolutamente nadie, ni siquiera mis partida\u00adrios. Pero no importa, M\u00e9xico ser\u00e1 parte del pasado (\u2026) \u00bfPor d\u00f3nde debo entrar a Europa? Barcelona ser\u00e1 lo m\u00e1s adecuado. Una escala breve. \u00bfItalia? Me la saltar\u00e9. Quisie\u00adra, en cualquier caso, escribirle a Garibaldi para agradecer su carta, donde rog\u00f3 por m\u00ed ante Ju\u00e1rez. Pero estoy hasta las narices de obispos y cardenales, as\u00ed que no pisar\u00e9 un palmo de Italia. Mi llegada a Trieste mezclar\u00e1 alegr\u00eda y tristeza. \u00bfEsta\u00adr\u00e1 Carla en condiciones de recibirme personalmente? Posi\u00adblemente, pues la noticia de mi salvaci\u00f3n le habr\u00e1 devuelto el juicio. Estoy seguro; el doctor Jilek se sorprender\u00e1 de la mejor\u00eda. Francisco Jos\u00e9 enviar\u00e1 a alguno de sus ministros segun\u00addones a recibirme. Ojal\u00e1 Carlos Luis est\u00e9 ah\u00ed para darme la bienvenida, pero no dudo que nuestro hermano se lo pro\u00adh\u00edba. \u00bfPor qu\u00e9 me odia? \u00a1Me encontrar\u00e9 con Charlie! En cuanto desembarque, se acercar\u00e1 a abrazarme olvidando el ceremonial. Al fin y al cabo ya no ser\u00e9 el Emperador de M\u00e9xico, ni siquiera un ar\u00adchiduque de Austria; simplemente ser\u00e9 un Habsburgo que re\u00adgresa a casa. Nada m\u00e1s llegar a Miramar pedir\u00e9 a Bilimek que exa\u00admine concienzudamente los jardines. Revisar\u00e9 con especial atenci\u00f3n las especies mexicanas. \u00bfSe habr\u00e1n aclimatado? Se\u00adr\u00eda tan feliz si me encontrase una vainilla floreando en el in\u00advernadero; su aroma es extraordinariamente fino, gustoso, elegante. Carlota habr\u00e1 puesto en orden el castillo. Nunca se pue\u00adde confiar a los sirvientes el cuidado de un palacio. Har\u00e1 ca\u00adlor, porque llegaremos a finales de agosto. Ofrecer\u00e9 una cena de","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/zagal_original-300x58.jpg"}