{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"El debate democr\u00e1tico. Derecho de todos","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"IVhKLO1u3I\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-debate-democratico-derecho-de-todos\/\">El debate democr\u00e1tico. Derecho de todos<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-debate-democratico-derecho-de-todos\/embed\/#?secret=IVhKLO1u3I\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;El debate democr\u00e1tico. Derecho de todos&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"IVhKLO1u3I\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"La interpretaci\u00f3n distorsionada del concepto de \u00ablaicidad\u00bb impide a los cristianos entrar al juego democr\u00e1tico, en condiciones de igualdad con el resto de la sociedad. \u00a0 Buena parte de la pol\u00e9mica acerca del lugar de la religi\u00f3n en el espacio p\u00fablico gira en torno al concepto de laicidad. Los cat\u00f3licos no debemos temer una laicidad rectamente entendida; en realidad, la laicidad es una de las grandes aportaciones del cristianismo a la cultura occidental. Como han recordado J\u00fcrgen Habermas o Philippe Nemo, Israel surge en la Historia como una excepci\u00f3n dualista en un mundo de \u00abmonarqu\u00edas sagradas\u00bb teocr\u00e1ticas y reyes divinizados. En Israel \u2013y, despu\u00e9s, en la cristiandad\u2013 el poder es desacralizado: s\u00f3lo Dios es Dios; el Estado no es divino; el Estado es falible (y, por tanto, su autoridad debe ser sometida a control y limitaci\u00f3n). A diferencia del Islam \u2013donde lo religioso es inseparable de lo pol\u00edtico\u2013 el cristianismo reconoce la autonom\u00eda de lo temporal: \u00abal C\u00e9sar, lo que es del C\u00e9sar\u00bb. El corolario de este reconocimiento es la relativizaci\u00f3n del poder, su sometimiento a un constante escrutinio moral: precisamente porque no es sagrado, el Estado puede incurrir en desafuero, y el cristiano se reserva la facultad de enjuiciar moralmente su actuaci\u00f3n desde criterios de justicia superiores. Ciertamente, el cristianismo no siempre permaneci\u00f3 fiel a esta doctrina de la dualidad de \u00f3rdenes y la libertad de cr\u00edtica: tras el giro constantiniano, la Iglesia entr\u00f3 en una estrecha simbiosis con el poder pol\u00edtico. Pero a partir de finales del siglo XIX se recuper\u00f3 paulatinamente el dualismo de los or\u00edgenes, culminando en la doctrina del Vaticano II sobre la libertad religiosa (Dignitatis Humanae) y la plena aceptaci\u00f3n de la democracia y la laicidad en el magisterio pontificio m\u00e1s reciente. En su importante alocuci\u00f3n a la Curia del 22 de diciembre de 2005, Benedicto XVI vino a reconocer que, al renunciar al concepto de Estado confesional y volver a la idea de una \u00abIglesia libre en un Estado libre\u00bb, el Vaticano II recuper\u00f3 la perspectiva genuinamente cristiana sobre los asuntos pol\u00edticos. \u00a0 SUTIL FRONTERA ENTRE LAICISMO Y LAICIDAD Se da la paradoja hist\u00f3rica, sin embargo, de que, justo cuando la Iglesia acepta incorporarse al juego democr\u00e1tico \u00absin privilegios\u00bb (es decir, asumiendo que s\u00f3lo podr\u00e1 esperar ver reflejadas en la legislaci\u00f3n sus propuestas morales en la medida en que consiga convencer de ellas a los votantes), se desarrolla en la cultura secular una interpretaci\u00f3n distorsionada de la laicidad que cierra el paso a dicha incorporaci\u00f3n. Se ha acu\u00f1ado la expresi\u00f3n \u00ablaicismo\u00bb para designar a esta versi\u00f3n sectaria y desnaturalizada de la laicidad. En el Estado laicista, la \u00abneutralidad\u00bb oficial encubre una situaci\u00f3n de efectiva \u00abconfesionalidad inversa\u00bb: el poder asume de hecho la cosmovisi\u00f3n materialista-atea, recela de la religi\u00f3n como una amenaza al sistema y trata a los creyentes como ciudadanos de segunda, impidi\u00e9ndoles jugar el juego democr\u00e1tico en pie de igualdad con los dem\u00e1s. Como indica Martin Rhonheimer, el laicismo viene a ser una especie de paternalismo, que intenta proteger al ciudadano de toda influencia religiosa, porque estima que tal influjo es irracional y corrosivo de la libertad. Ciertamente, la frontera entre laicidad y laicismo es sutil, y a menudo pasan por laicos planteamientos que en realidad son laicistas. Es el caso, a mi parecer, de la llamada doctrina de las razones p\u00fablicas, muy influyente en la filosof\u00eda pol\u00edtica actual; su formulaci\u00f3n m\u00e1s conocida se debe a John Rawls. El punto de partida es lo que Rawls llama \u00abpluralismo razonable\u00bb: la raz\u00f3n humana es incapaz de obtener conclusiones inequ\u00edvocas sobre las preguntas m\u00e1s importantes (\u00bfc\u00f3mo empez\u00f3 todo?, \u00bfqu\u00e9 es el hombre?, \u00bfqu\u00e9 ocurre tras la muerte?, \u00bfc\u00f3mo deber\u00edamos vivir?); por tanto, una sociedad libre se caracterizar\u00e1 por el pluralismo cosmovisional, la diversidad de creencias: la gente habr\u00e1 llegado a conclusiones distintas sobre dichas preguntas (habr\u00e1 materialistas, agn\u00f3sticos, creyentes en diversas religiones, etc\u00e9tera). Dichas sociedades, sin embargo, necesitan leyes y reglas del juego; la dificultad estriba en poner de acuerdo sobre lo pen\u00faltimo (lo jur\u00eddico-pol\u00edtico) a personas que discrepan sobre lo \u00faltimo (lo metaf\u00edsico). Para esto, seg\u00fan Rawls, es imprescindible que las reglas del juego sean cosmovisionalmente neutrales: que no se inspiren en ninguna de las concepciones del mundo (el materialismo, el cristianismo, etc\u00e9tera) que compiten en la sociedad. Y, en los debates sobre leyes y pol\u00edticas estatales, ser\u00e1 obligado emplear s\u00f3lo razones p\u00fablicas, es decir, argumentos que no apelen a ninguna cosmovisi\u00f3n concreta, y que por tanto resulten asumibles por cualquier persona razonable, cualesquiera que sean sus creencias metaf\u00edsicas. LEY NATURAL \u00bfCREENCIA PRIVADA O SECTARIA? \u00bfQu\u00e9 actitud podemos adoptar los cat\u00f3licos frente a esta doctrina? En principio, una actitud positiva. La Iglesia considera que la mayor parte de su doctrina moral se basa, precisamente, en \u00abrazones p\u00fablicas\u00bb que cualquiera puede entender, crea en Dios o no. El cristianismo ha confiado siempre en la capacidad de la raz\u00f3n humana para alcanzar la verdad moral, al margen de cualquier Revelaci\u00f3n divina. En la Carta a los Romanos, San Pablo arguye que los paganos, pese a no conocer la Revelaci\u00f3n, \u00abtienen escrita la ley [moral] en sus corazones\u00bb (Rom. 2, 15). Por eso Santo Tom\u00e1s pudo despu\u00e9s asumir la \u00e9tica aristot\u00e9lica, a\u00f1adi\u00e9ndole un suplemento trascendente, pero conservando gran parte de su estructura. En definitiva, el cristianismo considera haber descubierto su propia versi\u00f3n de la doctrina de las razones p\u00fablicas muchos siglos antes que Rawls: es la idea de la ley natural, la verdad moral racional, v\u00e1lida no s\u00f3lo para los que tienen fe, sino para todos los que son capaces de pensar. Como indicara el entonces cardenal Ratzinger, en su debate con Habermas: \u00abel Derecho natural ha constituido siempre la figura de pensamiento con la que la Iglesia en su di\u00e1logo con la sociedad secular ha apelado a la raz\u00f3n com\u00fan y ha buscado las bases para un entendimiento acerca de principios \u00e9ticos en una sociedad pluralista\u00bb. \u00bfCoincide pues la \u00ablaicidad rawlsiana\u00bb con lo que tradicionalmente se ha llamado \u00abley natural\u00bb? No. El propio Rawls deja claro que, en su opini\u00f3n, la doctrina de la","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/coloquio_02_original-300x286.jpg"}