{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/leograndini\/","title":"Ser pareja hoy. Espejo, soporte, complemento...","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"1PVPeRK1RO\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2011\/12\/05\/ser-pareja-hoy-espejo-soporte-complemento\/\">Ser pareja hoy. Espejo, soporte, complemento&#8230;<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2011\/12\/05\/ser-pareja-hoy-espejo-soporte-complemento\/embed\/#?secret=1PVPeRK1RO\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Ser pareja hoy. 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This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Con los elocuentes modelos de tres narraciones literarias cl\u00e1sicas, el autor analiza sendos caminos para entender la relaci\u00f3n de pareja y despu\u00e9s los complementa con otros tres conceptos que inciden m\u00e1s profundamente en el amor entre hombre y mujer: amistad, compromiso y corporeidad. This is the way that we love, like it\u2019s forever. Then live the rest of our life, but not together. (Mika, Happy Ending, 2007) La relaci\u00f3n sentimental, amorosa, que conforman un hombre y una mujer que se involucran en un romance, ha merecido durante la historia la sesuda atenci\u00f3n no s\u00f3lo de antrop\u00f3logos, psic\u00f3logos y fil\u00f3sofos, sino de la milenaria creatividad e inventiva de literatos, poetas y dramaturgos. Y es que algo de misterioso ha tenido siempre para nuestra mente la explicaci\u00f3n de los mecanismos an\u00edmicos, psicol\u00f3gicos, f\u00edsicos (en suma, humanos), que mueven a dos corazones a desear sinceramente prolongar lo que comenz\u00f3 como una intersecci\u00f3n de caminos y proyectos vitales, y se convierte con el tiempo en la posibilidad de un nosotros. El paso de los siglos y su experiencia acumulada parece ya no decir mucho al hombre contempor\u00e1neo cuando pretende responder, en la soledad de su yo enfrentado consigo mismo, cu\u00e1l es el fundamento de una relaci\u00f3n afectiva; o como se suele decir coloquialmente, en qu\u00e9 radica ser pareja. Cuenta Plat\u00f3n en El banquete que la atracci\u00f3n entre hombre y mujer proviene del castigo que infringi\u00f3 Zeus a los andr\u00f3ginos (seres hombre-mujer), que ante su intento de invadir el Olimpo fueron separados en dos sexos, y desde entonces se buscan entre s\u00ed irremediablemente, como partes incompletas que intentan remediar la carencia del otro. Este relato pretender cifrar la b\u00fasqueda del uno hacia el otro bajo la raz\u00f3n de complemento. Por el contrario, en Las cuitas del joven Werther, Goethe nos recuerda lo enfermiza que puede ser la b\u00fasqueda de un t\u00fa a quien amar, cuando la val\u00eda de nuestro propio yo depende del reconocimiento de un ser amado que le d\u00e9 entidad, sentido, cuerpo, a nuestra propia persona. Werther enloquece por el amor prohibido de Lotte, prometida de su amigo Wilhelm; al verse sin esperanzas con la joven, Werther experimenta la ausencia de una imagen propia en la cual encontrar una raz\u00f3n para seguir adelante. Son las trampas del amor que convierten al otro en espejo para que nos devuelva con su mirada una imagen de nuestro yo, que juzgamos, por ajena, como la \u00fanica digna de ser apreciada por nosotros mismos. El personaje del Don Juan inventado por Tirso de Molina (m\u00e1s all\u00e1 de las variantes de Moli\u00e8re, Lord Byron, Dumas, Zorrilla, etc.) consume en fugaces escarceos el \u00fanico inter\u00e9s que para \u00e9l representa la presencia de una mujer; porque en la inmediatez de una relaci\u00f3n que est\u00e1 hecha para ser sustituida, busca sin conseguirlo una ra\u00edz que no termina por prender en el suelo fangoso de la inconsistencia. Es el amor de quien busca hacer de su pareja un mero soporte. Aunque esos tres ejemplos son una lectura negativa del intento de hacer del otro un complemento, espejo o soporte, no deja de ser sugerente su triple advertencia: quien depende del otro como de un espejo, desenmascara su inconformidad ante el mundo que le rodea y le hace ver en su fuero interno qu\u00e9 tan peque\u00f1o es; sin soportar lo que ve. Por eso quien se espejea en el otro juega con la fantas\u00eda, la mentira justificada y la creaci\u00f3n de un doble mundo en el que su pareja no sea sino el veh\u00edculo que le lleve lejos; hacia una imagen nueva de s\u00ed, que no le asfixie. Suele ser la ruta equivocada del amor narcisista y co-dependiente. Pero tampoco parece ser buen negocio buscar hacer del amado s\u00f3lo un soporte; demasiada fuerza debe tener la pareja para hacerla de cimiento para s\u00ed mismo y para el otro. Aunque es verdad que si el soporte es bien logrado, y fomenta el crecimiento libre del otro sin dejar de ser uno mismo, ocurre lo que con los postes de un muelle, la orilla de un embarcadero o los pilotes de una construcci\u00f3n: dan sost\u00e9n, independientemente de lo sostenido, por su car\u00e1cter propio y talante previamente ganado. Por su parte, lograr ser complemento no es algo sencillo. Hay que evitar la dependiente satisfacci\u00f3n de insuficiencias mutuas que suelen reclamar la presencia del otro; m\u00e1s para llenar huecos cuya oscuridad nos sobrecoge, que para convertir la presencia del otro en un camino paralelo, sin el que no se descubre la ruta hacia nuestro propio destino. AMISTAD, COMPROMISO Y CORPOREIDAD Pero la antropolog\u00eda y la psicolog\u00eda contempor\u00e1neas han intentado andar caminos a\u00fan m\u00e1s audaces en la b\u00fasqueda de los rasgos que identifiquen aquella singular presencia que no s\u00f3lo despierte camarader\u00eda o complicidad, sino que se transforme de ensayo en apuesta, y de promesa en realidad acompa\u00f1ada; en pareja. Hoy dichas disciplinas hablan de tres requisitos que pueden ser evidentemente completados, pero que dif\u00edcilmente pueden excluirse de una lista que pretenda un elenco definitivo; para ser pareja, dicen algunos autores, hacen falta al menos tres elementos: amistad, compromiso y corporeidad (es decir, erotismo). Y es que la amistad en el contexto de una pareja se presenta como una marcada capacidad para la confidencia en exclusividad. Los enamorados saben que la comprensi\u00f3n, el inter\u00e9s, el \u00e1nimo, no dependen de la distancia, el tiempo o el espacio. Comunicar a otro la interioridad que ha nacido de nuestra interacci\u00f3n y particular asimilaci\u00f3n del entorno, supone que no s\u00f3lo ha sido absorbido el exterior, sino que ha dejado en nosotros un residuo antropol\u00f3gico, que s\u00f3lo es manifestado a quien elegimos como destinatario de nuestra irreductible peculiaridad: la intimidad. Pero no hay dep\u00f3sito de nuestra m\u00e1s profunda y confidente intimidad (es decir, qui\u00e9nes somos, qu\u00e9 deseamos, hacia d\u00f3nde pretendemos dirigir nuestra persona), sin una apuesta responsable que pretenda ser duradera. En el compromiso se anuncia que la apuesta por el otro tiene el cariz de una elecci\u00f3n, que al mismo tiempo es renuncia y exclusi\u00f3n de las dem\u00e1s opciones. Porque manifestar lo","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/miscelanea1_originalbaja-300x209.jpg"}