{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Por eso pude disentir con \u00e9l","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"V1jsXWE1au\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2010\/11\/26\/por-eso-pude-disentir-con-el\/\">Por eso pude disentir con \u00e9l<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2010\/11\/26\/por-eso-pude-disentir-con-el\/embed\/#?secret=V1jsXWE1au\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Por eso pude disentir con \u00e9l&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"V1jsXWE1au\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Carlos Llano me ense\u00f1\u00f3 y me protegi\u00f3. No fue mi amigo, pues la amistad requiere de una intimidad y un trato que nunca sostuvimos. Hasta en eso, en los afectos, era un hombre extraordinariamente templado. Casi estoico. Esa sobriedad no significaba ausencia de cari\u00f1o. Lo hab\u00eda. Pero la amistad se teje entre iguales y, muy a pesar de mis libros y de mis \u00e9xitos \u2013menudos o grandes, lo mismo da\u2013 siempre lo mir\u00e9 como un superior. A \u00e9l dediqu\u00e9 mi primer libro \u00bfQu\u00e9 es la ecolog\u00eda? : conservaci\u00f3n ambiental, empresa y modernidad: \u00abA Carlos Llano, que me ense\u00f1\u00f3 a hacer filosof\u00eda de la empresa; y de la filosof\u00eda, una empresa\u00bb, reza la dedicatoria. Adem\u00e1s, \u00e9l financi\u00f3 la publicaci\u00f3n de mi primer libro de Filosof\u00eda, el de la inducci\u00f3n en Arist\u00f3teles. Seg\u00fan esto, consigui\u00f3 un donativo de su madre para tal prop\u00f3sito. Y no hace mucho, me ayud\u00f3 a publicar otro texto de Filosof\u00eda. Pienso en el doctor Llano como un hombre que cultiv\u00f3 la magnificencia, una virtud rara, propia del caballero aristot\u00e9lico. Carlos Llano era sobrio y austero consigo mismo, jam\u00e1s taca\u00f1o. Unas semanas antes de su muerte, le ayud\u00e9 con un discurso. Recib\u00ed un pago estupendo, que super\u00f3 mis expectativas. As\u00ed fue siempre conmigo: magn\u00edfico. Conforme madur\u00e9, tom\u00e9 distancia intelectual de \u00e9l. Por ejemplo, no le gust\u00f3 mi libro Gula y cultura; percibi\u00f3 en \u00e9l un tufillo fr\u00edvolo. En otra ocasi\u00f3n, le coment\u00e9 que su posici\u00f3n sobre el divorcio coincid\u00eda grosso modo con Horkheimer. Se molest\u00f3 mucho: \u00abLos cat\u00f3licos tenemos suficientes argumentos y no necesitamos de ellos\u00bb, objet\u00f3. A pesar de ese amable distanciamiento sigui\u00f3 encarg\u00e1ndome peque\u00f1os trabajos; enterado de mis necesidades econ\u00f3micas, pude contar con esos ingresos complementarios. Cuando me sent\u00ed fil\u00f3sofo de la empresa, le consult\u00e9 sobra la conveniencia de conseguir un coautor para escribir un libro de \u00e9tica de los negocios. Su respuesta me fulmin\u00f3. \u00c9l se ofreci\u00f3 a ser coautor conmigo. Publicamos en Trillas. \u00c9l mismo me llev\u00f3 con uno de los se\u00f1ores Trillas para presentarle, de parte de los dos, nuestro manuscrito. Cuando el libro se public\u00f3, en el lomo s\u00f3lo apareci\u00f3 el apellido \u00abLlano\u00bb \u2013en portada, por supuesto, luce el \u00abZagal\u00bb emperifollado con el \u00abLlano\u00bb\u2013. Le escribi\u00f3, entonces, una carta indignada al editor por ese min\u00fasculo desprecio hacia mi persona. Cuando era estudiante de la licenciatura, \u00e9l era Rector de la Panamericana y mi profesor. Le ped\u00ed una cita para hablar de filosof\u00eda. Supongo que lo busqu\u00e9 para discutir sobre los posibles temas de tesis. Durante esa entrevista le pidi\u00f3 a Josefina, su secretaria, un expediente. Ella le contest\u00f3 que no lo encontraba. Llano, de una manera firme, muy a la espa\u00f1ola, le orden\u00f3: \u00ab\u00a1pues b\u00fasquelo!\u00bb A los pocos d\u00edas recib\u00ed una llamada de su oficina. El Rector quer\u00eda verme de nuevo. Acud\u00ed a la cita con curiosidad. \u00abH\u00e9ctor, te busqu\u00e9 porque quiero que sepas que hice mal, que la otra vez trat\u00e9 mal a la secretaria, y quiero que sepas que no se trata as\u00ed a la gente\u00bb. Aquello me conmovi\u00f3 hondamente. Yo era un escuincle de 21 a\u00f1os. Al final del d\u00eda, caigo en la cuenta de que era un gran maestro: me apoy\u00f3, me anim\u00f3, no me asfixi\u00f3 ni me convirti\u00f3 en su sombra. Precisamente por ello pude disentir con \u00e9l en tantos puntos. Doctor Llano, muchas, muchas gracias por todo."}