{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/leograndini\/","title":"\u00a1Viva la alegr\u00eda!","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"iFpjsXBnPg\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/11\/01\/viva-la-alegria\/\">\u00a1Viva la alegr\u00eda!<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/11\/01\/viva-la-alegria\/embed\/#?secret=iFpjsXBnPg\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;\u00a1Viva la alegr\u00eda!&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"iFpjsXBnPg\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"La de Isabel es una sonrisa tan franca, agradable y atractiva que lleva a sus interlocutores m\u00e1s observadores y profundos a descubrir que, para adquirirla, tuvo que practicar mucho a lo largo de la vida. Quienes conviven con ella de manera cotidiana tienen a menudo motivos de sorpresa: Adem\u00e1s de su andar erguido, de su maquillaje impecable, de su atuendo sencillo, elegante y perfectamente combinado en colores c\u00e1lidos, de su olor a limpio, de su charla profunda y de sus mil vivencias buenas y malas sabiamente mezcladas y programadas por la vida, acepta con frecuencia los m\u00e1s ins\u00f3litos compromisos sociales. Un d\u00eda aprende un nuevo paso de baile con Enrique, estudiante de teatro; el siguiente, acude a sus clases de literatura; va con su estilista una vez al mes; acepta comidas en restaurantes; tiene pasi\u00f3n por los chiles en nogada; juega domin\u00f3 con los ni\u00f1os y, cosa muy fuera de serie, visita el parque de diversiones con Pablo, el pasante de Derecho, y el albergue infantil con Carmen. Isabel, la de los ojos azules que miran y admiran apacible y dulcemente las horas y los aconteceres, cumpli\u00f3 90 a\u00f1os hace un par de meses y no ha necesitado pactar con esp\u00edritu alguno para obtener alg\u00fan elixir m\u00e1gico que le quite las arrugas o le agregue minutos a su tiempo final. Simplemente aprendi\u00f3 a ser alegre, no porque una de sus hijas le haya regalado un billete de loter\u00eda que result\u00f3 premiado, sino por una necesidad vital que la llev\u00f3 a valorar los acontecimientos y a percibirlos con frecuencia y decisi\u00f3n en los aspectos positivos que siempre esconden, aunque a veces cueste trabajo descubrir su riqueza o haya necesidad de tomarse el pulso mil veces antes de poder abarcarlos. En los \u00faltimos cinco a\u00f1os y siempre luciendo esa sonrisa que es reflejo de la paz que sale de no se sabe d\u00f3nde en el esp\u00edritu humano, Isabel vivi\u00f3 y padeci\u00f3 con l\u00e1grimas pero sin gritos ni reclamos la muerte de tres de de sus 16 hijos. Por eso y porque tambi\u00e9n perdi\u00f3 a su esposo diez a\u00f1os antes, sorprende a muchos su serenidad, que la lleva a acometer grandes haza\u00f1as dentro de esas minucias en las que cada vez menos hombres se fijan. El aprendizaje de la alegr\u00eda verdadera lleva tiempo e implica paciencia, ensayo\u2026 pero llega. Hoy, Isabel es capaz de maravillarse con la luna naranja que de pronto es posible mirar en mitad del caos de un eje vial, con la lluvia que ba\u00f1a el verdor de los jardines, con los libros del romanticismo, con las narraciones de sus 50 nietos y con los juegos de sus 38 bisnietos; con las flores, con los edificios, con las pel\u00edculas, con las pl\u00e1ticas de sus amigas y de sus hijos, con las obras de teatro y con las fiestas, en las que no deja de practicar los pasos de baile que aprende, y siempre estrena vestido. SIEMPRE ES PRIMAVERA Decir que todos los seres humanos sienten miedo, ira, sorpresa o tristeza no es aventurado, porque son emociones b\u00e1sicas sin excepci\u00f3n, a las que se suma la alegr\u00eda. La voluntad de actuar de manera constructiva es de valientes que, como Isabel, han luchado y luchan por anteponer ese aire fresco que viene de lo profundo a las miserias, desatinos, agresiones, cr\u00edmenes, matanzas de ni\u00f1os inocentes, burlas a los valores sociales y crisis econ\u00f3micas\u00a0 que nos agobian como consecuencia de una sociedad cada vez m\u00e1s deteriorada y descompuesta, de las que nos dan informaci\u00f3n puntual y detallada los medios de comunicaci\u00f3n, de las que son espejos y, desafortunadamente, algunas veces detonadores. \u00abPor mucho que cientos de miles de personas, reunidas en un corto espacio de terreno al que se han apegado, se esfuercen en llenar el suelo de piedras para que no crezca nada en \u00e9l; por mucho\u00a0 que limpien ese terreno de hasta la \u00faltima brizna de hierba; por mucho que impregnen el aire con el humo del carb\u00f3n y el petr\u00f3leo, por mucho que corten los \u00e1rboles y obliguen a marcharse a todos los animales y aves, la primavera, hasta en la ciudad, siempre es primavera. \u00bbEl sol calentaba, la hierba, revivida, crec\u00eda y verdeaba por doquier, no s\u00f3lo all\u00ed donde no la segaban, sino tambi\u00e9n entre las losas de las calles y los abedules. Los \u00e1lamos y los cerezos silvestres abr\u00edan sus pegajosas y fragantes hojas; los tilos ve\u00edan hincharse los nuevos brotes, dispuestos a estallar: los grajos, los gorriones y las palomas preparaban ya sus nidos con primaveral alegr\u00eda, mientras que las moscas zumbaban junto a las paredes calentadas por el sol. Todo respiraba alegr\u00eda: las plantas, los p\u00e1jaros, los insectos y los ni\u00f1os. Pero los hombres \u2013las personas adultas\u2013 no cesaban de enga\u00f1arse y atormentarse a s\u00ed mismos y a los dem\u00e1s. Los hombres consideraban que lo sagrado e importante no era aquella ma\u00f1ana de primavera, no era aquella belleza del mundo, dada para el bien de todos los seres \u2013una belleza que predispone a la paz, la concordia y el amor\u2013, sino lo que ellos mismos imaginaban para imperar unos sobre otros\u00bb. Le\u00f3n Tolstoi GERMEN DE FELICIDAD ANHELADA M\u00e1s all\u00e1 de dar nombre a una guindilla que proviene de La Rioja, en Espa\u00f1a, a un municipio en El Salvador, a una especie bot\u00e1nica nativa de M\u00e9xico, a una oda escrita por el poeta alem\u00e1n Friedrich Von Schiller, de inspirar miles de poemas,\u00a0 novelas y cuentos, la alegr\u00eda es creaci\u00f3n y, como expres\u00f3 Bergson, cuanto m\u00e1s rica la creaci\u00f3n, m\u00e1s profunda la alegr\u00eda. Alegr\u00eda para vivir y para morir; emoci\u00f3n profunda que penetra la vida; algo \u00edntimo que nos hace estar serenos, contentos, alegres en contenido aunque, a la vez, el rostro est\u00e9 a ratos severo; expresi\u00f3n verdadera de que las dificultades se superaron, de que las cosas salen bien; af\u00e1n de coparticipaci\u00f3n, de gozo en compa\u00f1\u00eda; emoci\u00f3n propia del incremento vital que penetra la vida an\u00edmica y apuntala la vida\u2026 Germen de la felicidad anhelada, total; un germen amenazado constantemente, la alegr\u00eda todav\u00eda es posible en"}