{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Laboratorio de ideas*","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"WDz7ppHOUk\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/03\/01\/laboratorio-de-ideas\/\">Laboratorio de ideas*<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/03\/01\/laboratorio-de-ideas\/embed\/#?secret=WDz7ppHOUk\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Laboratorio de ideas*&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"WDz7ppHOUk\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Reunir pensamientos propios y ajenos en un cuaderno (de papel o electr\u00f3nico) permite allegarse un tesoro, aut\u00e9ntico food for thought. El esfuerzo se convierte en un arsenal de inmenso valor para explorar asuntos que preocupan, ensayar soluciones y desarrollar una mente m\u00e1s creativa. Hace unas semanas vino a visitarme una antigua alumna y me trajo como regalo un ejemplar de la reciente publicaci\u00f3n en castellano de los Cuadernos (1894-1945) de Paul Val\u00e9ry. Se trata de una selecci\u00f3n de m\u00e1s de 500 p\u00e1ginas de algunos de los mejores pensamientos contenidos en los 261 cuadernos que este afamado poeta escribi\u00f3 a lo largo de su vida. El autor de El cementerio marino sol\u00eda despertarse temprano y a lo largo de m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os fue llenando sus cuadernos con las reflexiones que ven\u00edan a su cabeza en la madrugada. Por ejemplo, ayer le\u00eda \u00abes necesario trabajar para Alguien, y no para desconocidos. Es necesario apuntar hacia alguien, y cuanto m\u00e1s claramente lo apuntemos mejor ser\u00e1 el trabajo y el rendimiento del trabajo. La obra del esp\u00edritu s\u00f3lo est\u00e1 completamente determinada si hay alguien ante ella. El que se dirige a alguien se dirige a todos. Pero el que se dirige a todos no se dirige a nadie\u00bb. \u00a1Cu\u00e1nta sabidur\u00eda pr\u00e1ctica sobre el oficio de la escritura en tan pocas palabras! A m\u00ed me gusta mucho este tipo de cuadernos, tan frecuentes en la tradici\u00f3n literaria francesa, porque constituyen un aut\u00e9ntico laboratorio de ideas, porque muestran c\u00f3mo nacen esas ideas y c\u00f3mo se enriquece la vida del autor con la reflexi\u00f3n a partir de sus anotaciones. Tambi\u00e9n me gustan porque muestran siempre la lucha interior del escritor por aprender a expresarse y por aprender a comportarse y a relacionarse con quienes tiene alrededor. Viene a mi memoria ahora el grito de mi admirado Albert Camus en sus Carnets: \u00abCastidad, \u00a1oh, libertad!\u00bb y unas p\u00e1ginas m\u00e1s adelante: \u00abNo puede vivir uno todo lo que escribe. Pero trata de hacerlo\u00bb. Con estas l\u00edneas quiero animar a los lectores a que busquen un cuaderno ?o una palm eficiente? y traten de poner por escrito de manera habitual sus reflexiones sobre lo que llena su mente, lo que les preocupa o quiz\u00e1 simplemente les entretiene. Si lo hacen con atenci\u00f3n y con tenacidad, pronto descubrir\u00e1n que su vida se ensancha creativamente de formas del todo insospechadas; advertir\u00e1n que logran un mayor protagonismo de su propia vida y comprobar\u00e1n ?quiz\u00e1 con sorpresa? que incluso se les ocurren a veces ideas nuevas. Nunca es demasiado tarde para comenzar a reunir sistem\u00e1ticamente las anotaciones; si est\u00e1n en papeles sueltos o en la t\u00edpica servilleta de papel se pierden lamentablemente al poco tiempo. En s\u00edntesis, ponerse a escribir es el secreto que abre la puerta para adentrarse en un estilo de vida realmente creativo. EL CUADERNO COMO TESORO Resulta de muy escaso inter\u00e9s el registro pormenorizado de los incidentes cotidianos de la propia vida, pero en cambio s\u00ed que facilita mucho la creatividad personal el tener una libreta en la que uno vaya atesorando sus reflexiones u ocurrencias casuales, una detr\u00e1s de otra, sin m\u00e1s t\u00edtulo quiz\u00e1 que la fecha del d\u00eda en que las escribe. A algunos les importa que el cuaderno sea bonito por fuera; a m\u00ed me basta un cuaderno escolar con rayas y espiral con tal de que la textura del papel sea adecuada para escribir con pluma. Ese cuaderno sirve, en primer lugar, para coleccionar las ideas que se nos ocurren espont\u00e1neamente y que si no apuntamos enseguida ?todos los mayores de 40 a\u00f1os tenemos penosa experiencia de ello? se nos olvidan por completo al poco tiempo. Pero adem\u00e1s de las ideas propias, el cuaderno va muy bien para guardar las palabras de otros que nos han llamado la atenci\u00f3n al escucharlas o leerlas porque nos han parecido estimulantes. Como dicen los estadounidenses, esas palabras acertadas, si las atesoramos por escrito, constituyen verdaderamente food for thought, alimento para el pensamiento. Basta con anotarlas de forma m\u00e1s o menos literal, indicando si es posible la fuente para poder citarlas si en el futuro quisi\u00e9ramos recurrir a ellas. Un cuaderno as\u00ed no ha de tener un car\u00e1cter confesional e \u00edntimo, sino m\u00e1s bien una cierta pretensi\u00f3n literaria. Su redacci\u00f3n ha de estar movida por un esfuerzo creativo y comunicativo que permitiera, si llegara el caso, su lectura por otros. Se trata m\u00e1s bien ?ha escrito el literato espa\u00f1ol Jim\u00e9nez Lozano? de \u00abun espigueo de notas que voy tomando sobre un cuadro o un paisaje que me emociona y no sobre mi vida (\u2026). No me interesa mirar por la cerradura de los que solo relatan sus fisiolog\u00edas. Me atrae m\u00e1s la vida clandestina del alma\u00bb. Muchas veces lo que anotaremos ser\u00e1 nuestra reflexi\u00f3n ante una noticia, una consideraci\u00f3n a prop\u00f3sito de una lectura, una pel\u00edcula o una impresi\u00f3n recibida. Se trata de algo parecido a las glosas de Eugenio d?Ors, o al texto breve que algunos intelectuales publican regularmente en su blog, con libertad tanto en la extensi\u00f3n y en la forma, como en su perio\u00addicidad. Lo importante ?me parece a m\u00ed? al escribir nuestras anotaciones personales es esa pretensi\u00f3n comunicativa. Quienes tienen buena mano pueden, adem\u00e1s, hacer peque\u00f1os dibujos, gr\u00e1ficos o caricaturas que al releer el cuaderno ayudar\u00e1n mucho a entender qu\u00e9 se quer\u00eda decir. El escribir conjura nuestra soledad y permite tambi\u00e9n que vayamos atesorando nuestra experiencia. Para Wittgenstein, ?cuenta su bi\u00f3grafo McGuinnes? el prop\u00f3sito fundamental de llevar un cuaderno as\u00ed era \u00abalcanzar una aut\u00e9ntica comprensi\u00f3n de su vida tal y como realmente era: ajustar cuentas consigo mismo\u00bb. Con el paso del tiempo, al releer nuestras reflexiones entendemos much\u00edsimo mejor nuestra vida. \u00abLa escritura ?explica Hadot? hace cambiar de nivel al yo, lo universaliza. (\u2026) El que escribe se siente de alguna manera mirado, ya no est\u00e1 solo, sino que forma parte de la comunidad humana silenciosamente presente\u00bb. EL CUADERNO COMO B\u00c1LSAMO Quien escribe en su cuaderno progresa en la comprensi\u00f3n de sus problemas y angustias, y de ordinario cosecha incluso una cierta paz y"}