{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/leograndini\/","title":"\u00abUsted puede contar conmigo\u00bb","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"jqWYXFSL6c\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/03\/01\/el-compromiso\/\">\u00abUsted puede contar conmigo\u00bb<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/03\/01\/el-compromiso\/embed\/#?secret=jqWYXFSL6c\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;\u00abUsted puede contar conmigo\u00bb&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"jqWYXFSL6c\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"En las sesiones psicoterap\u00e9uticas algunos pacientes relatan historias con argumentos similares. Por supuesto, dado que cada ser humano es \u00fanico e irrepetible, las narraciones mantienen sus particularidades. Nada nuevo. Sin embargo, cuando en un corto periodo de tiempo advierto casos con caracter\u00edsticas tan parecidas, el asombro, la duda y la especulaci\u00f3n se ponen en marcha. As\u00ed me sucedi\u00f3 con el tema del compromiso. Ciertos comentarios recientes ?cambiados para su publicaci\u00f3n y generalmente expresados en un \u00e1spero tono de justificaci\u00f3n? estallan as\u00ed: \u00abcuando me cas\u00e9 la situaci\u00f3n era otra\u00bb, \u00abmi felicidad ya no est\u00e1 en ese lugar\u00bb, \u00abtales obligaciones las contraje cuando no sab\u00eda lo que hac\u00eda\u00bb. En resumen: no estoy viviendo \u00ablo que yo quer\u00eda\u00bb o \u00ablo que yo imagin\u00e9\u00bb. El descontento con las circunstancias actuales es palpable. Y nos da de comer a psic\u00f3logos, psicoterapeutas, psiquiatras, brujos, gur\u00fas, chamanes y dem\u00e1s colegas que pretendemos \u00abcomponer\u00bb la \u00f3ptica a trav\u00e9s de la cual el paciente percibe al mundo. Sobran los hechiceros quienes pretenden transformar la realidad, pero eso supera mis posibilidades, incluso imaginativas. MIENTRAS CUMPLAS \u00abMIS DESEOS\u00bb\u2026 M\u00e1s all\u00e1 de las experiencias individuales, de la posibilidad de romper acuerdos; que la hay, de la adaptaci\u00f3n a las nuevas circunstancias y del multicitado derecho que todos tenemos a ser felices ?elementos sustanciales en la reflexi\u00f3n sobre el compromiso que ahora no abordar\u00e9? existe una clara influencia sociocultural que en nuestros d\u00edas pone en jaque al compromiso. Se me ocurre una explicaci\u00f3n: en un mundo tocado por el individualismo, que como bien lo se\u00f1ala Charles Taylor tiene sus ventajas, yo soy la medida de todas las cosas, \u00a1y de todos los compromisos! As\u00ed las cosas, una promesa permanece hasta que yo quiero. Por supuesto, el individualismo tambi\u00e9n designa lo que muchos consideran el logro m\u00e1s admirable de la civilizaci\u00f3n moderna. Vivimos en un mundo en el que las personas tienen derecho a elegir por s\u00ed mismas su propia regla de vida, a decidir en conciencia qu\u00e9 convicciones desean adoptar, a determinar la configuraci\u00f3n de sus vidas\u20261 Seguramente, pocos seres humanos estaremos interesados en renunciar a los referidos beneficios del individualismo. No obstante, si el par\u00e1metro que determina la dimensi\u00f3n de la realidad soy yo, es entendible que el individualismo traiga aparejada una forma de razonar altamente instrumental.2 El mundo es bueno o malo en funci\u00f3n de los beneficios o perjuicios que me reporta. \u00abTe quiero\u2026 mientras cumplas mis deseos\u00bb, \u00abestoy contigo\u2026 siempre y cuando satisfagas mis expectativas\u00bb. El condicional es atroz y se contrapone directamente a la noci\u00f3n de amor verdadero, donde la aceptaci\u00f3n es irrenunciable. Mi idea del compromiso, como la de Benedetti, es m\u00e1s contundente: \u00ab\u2026que puede contar conmigo, \/ no hasta dos ni hasta diez \/ sino contar conmigo\u00bb. Una vez que la l\u00f3gica instrumental se ha instalado, nadie se salva. Por c\u00f3mico que luzca, la Providencia es una de las principales aludidas: \u00abDios lo puso en mi camino para hacerme feliz. Por ello, mi marido y mis hijos tienen que entenderlo\u00bb. Dicho con sinceridad, no me gustar\u00eda ser objeto de ese modo de tasar al mundo. Y es que, tambi\u00e9n lo apunta Taylor, el lado obscuro del individualismo es ego\u00edsta: \u00absupone centrarse en el yo, lo que aplana y estrecha a la vez nuestras vidas, las empobrece de sentido y las hace perder el inter\u00e9s por los dem\u00e1s o por la sociedad\u00bb.3 Tenemos derecho a cambiar espacios que nos resultan nocivos. Por supuesto. El compromiso no es esclavitud. Para actuar convenientemente, pese a todo, es necesario sopesar con detenimiento y profundidad nuestras decisiones, advirtiendo en tales cavilaciones la existencia de introyectos socioculturales que ?como una \u00abjaula de hierro\u00bb, al decir de Max Weber? nos influyen al grado de llevarnos a considerar los compromisos como un atentado a nuestra libertad. CUANDO EL COMPROMISO ES FELICIDAD Como promesa que es, el compromiso implica cierta hipoteca de nuestro futuro. Me comprometo, con tanto empe\u00f1o como la importancia de la promesa lo exige, a esforzarme en adelante por efectuar aquello en lo que di mi palabra. Tal vez el costo de oportunidad involucrado en nuestros convenios, la vertiginosidad de los cambios contempor\u00e1neos y la imposibilidad de conocer el ma\u00f1ana, nos han llevado a contraer acuerdos con cierto temor y escepticismo. Al punto de concebir la libertad ?en t\u00e9rminos de Isaiah Berlin? como libertad negativa, es decir, como una ausencia de v\u00ednculos. Soy m\u00e1s libre, se cree, si conservo menos compromisos.4 En contraposici\u00f3n a la apuntada idea de libertad negativa, Alejandro Llano sobrepone la libertad para; aquella acepci\u00f3n del t\u00e9rmino definida como la disposici\u00f3n para llevar a cabo proyectos que me comprometen establemente.5 Porque soy libre, tengo la oportunidad de pronunciarme por una persona, una idea, un partido pol\u00edtico, una empresa, etc\u00e9tera. Al dialogar el tema con un amigo me pregunt\u00f3 cu\u00e1l es el sentido de hacer promesas si no las vamos a cumplir. Mi madre, sabia como es, habr\u00eda resuelto el tema con buen humor: \u00abpues s\u00ed, \u00bfpara qu\u00e9 comes si vas a volver a tener hambre?\u00bb Los compromisos con nosotros mismos y con los dem\u00e1s, as\u00ed como la fidelidad para cumplirlos, son esenciales en la generaci\u00f3n de virtudes y la forja del car\u00e1cter; componentes insustituibles para ser feliz. La entrega es otro elemento esencial. Al respecto, Llano a\u00f1ade: \u00ab\u2026el ?yo? no es un recinto cerrado y agobiante: es un vector de proyecci\u00f3n y entrega\u2026 Y la paradoja de la libertad consiste en que, para que esta plenitud de la vida lograda alcance su culmen, es necesario proceder a un vaciamiento de m\u00ed mismo y a la apertura amorosa a otros. Mi amor es mi peso, dec\u00eda San Agust\u00edn de Hipona\u00bb.6 FIDELIDAD EN MOVIMIENTO Al inicio refer\u00ed historias an\u00e1logas que aparecen en las sesiones de terapia. Por fortuna para el bolsillo del acompa\u00f1amiento profesional, los clientes rara vez descubren que las respuestas a sus dificultades son a\u00fan m\u00e1s cercanas. Seg\u00fan he comprobado, cuando un paciente descubre que la fidelidad a las promesas importantes se reinventa a cada momento y, por tanto, implica permanencia m\u00e1s no estancamiento ?ni mucho menos obstrucci\u00f3n?, la"}