{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Cuando la organizaci\u00f3n huele a cebolla","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"ObbyGjPv2u\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/03\/01\/cuando-la-organizacion-huele-a-cebolla\/\">Cuando la organizaci\u00f3n huele a cebolla<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/03\/01\/cuando-la-organizacion-huele-a-cebolla\/embed\/#?secret=ObbyGjPv2u\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Cuando la organizaci\u00f3n huele a cebolla&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"ObbyGjPv2u\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"La cebolla es un organismo sumamente eficiente. Tiene una misi\u00f3n que cumplir y lo hace a la perfecci\u00f3n. Lo primero que llama la atenci\u00f3n de la cebolla es que est\u00e1 compuesta de varias capas, que tienen una sola finalidad: brindar protecci\u00f3n y alimento al coraz\u00f3n de la cebolla, evitando que a \u00e9ste le llegue cualquier otra cosa que no sea cebolla, protegi\u00e9ndolo de toda posible contaminaci\u00f3n. En cierta forma, muchas empresas funcionan exactamente igual. Est\u00e1n compuestas por capas y m\u00e1s capas (niveles sobre niveles, jerarqu\u00edas sobre jerarqu\u00edas) que tienen una sola misi\u00f3n: proteger sus paradigmas vigentes, evitando que por alguna abertura se cuele cualquier influencia que contradiga aquello que somos y en lo que creemos. Cualquier atisbo de desviaci\u00f3n de las formas probadas y aceptadas de hacer las cosas es rechazada sin miramientos. Suelen ser empresas que tienen una cultura interna sumamente fuerte, empleados convencidos de lo que hacen y orgullosos de ello. Hay gran esprit de corps, y los miembros se protegen unos a otros, y sobre todo a sus l\u00edderes, a quienes se intenta proteger muy especialmente de todo mensaje que contradiga los paradigmas vigentes. Estoy seguro de que muchos lectores quiz\u00e1 sientan olor a cebolla en sus organizaciones o parte de ellas. Quiz\u00e1 incluso se sientan orgullosos de ello.\u00a0 VIRTUDES Y RIESGOS DE SER CEBOLLA Por supuesto que los s\u00edntomas que acabo de describir no son en s\u00ed mismos algo nocivo para las organizaciones. Pueden ser incluso muy beneficiosos, siempre y cuando lo que necesita la organizaci\u00f3n es seguir siendo una cebolla, haciendo las cosas como siempre las ha hecho. Son, sin embargo, s\u00edntomas muy peligrosos si esa organizaci\u00f3n acebollada se enfrenta en alg\u00fan momento a la necesidad de cambio. En ese momento, todo lo que era una virtud se vuelve un feroz obst\u00e1culo, porque la cebolla no sabe (ni quiere) ser nada m\u00e1s que cebolla. De esta forma, cuando alguien quiere innovar se encuentra con que todos los mensajes que recibe de su entorno son de resistencia. De todos lados le explicar\u00e1n, con mejores o peores modales, dependiendo del caso, pero con igual fuerza, los motivos por los cuales las cosas deben seguir como est\u00e1n. Porque es la mejor forma. Porque siempre lo hemos hecho as\u00ed. Porque si pretendes cambiar nuestra forma de trabajar eres un traidor. Posiblemente ahora tambi\u00e9n muchos lectores reconozcan s\u00edntomas familiares. Seguramente habr\u00e1n visto necesidades de cambio en sus organizaciones y tuvieron que enfrentarse a todo tipo de resistencias: veladas o manifiestas, corteses o virulentas, siempre con argumentos muy s\u00f3lidos, pero siempre intransigentes. Lamentablemente, cuando las resistencias al cambio son muy enconadas, la \u00fanica forma de cambiar suele ser un recambio profundo en las personas a cargo de la direcci\u00f3n, o la organizaci\u00f3n correr\u00e1 riesgo de desaparecer. Para evitar estos extremos, hay ciertas pr\u00e1cticas que la direcci\u00f3n puede adoptar, para disfrutar de la mayor parte de las virtudes de ser una cebolla y evitar muchos de sus riesgos. PARA QUE AGREGUE VALOR A LA ENSALADA En primer lugar, generar una cultura abierta, donde no se castigue la exploraci\u00f3n de formas alternativas de hacer las cosas, y la alta direcci\u00f3n est\u00e9 abierta a ser cuestionada. Contratar gente distinta, ya sea porque viene de otra empresa, o incluso de otro sector, suele ser una excelente forma de incorporar aire nuevo a los equipos directivos, siempre y cuando a los reci\u00e9n llegados se les permita volcar en la empresa lo bueno que aprendieron en su experiencias anteriores. Por \u00faltimo, es necesario considerar que, la mayor\u00eda de las veces, los equipos directivos de las empresas que fracasaron en tal o cual desaf\u00edo son tan inteligentes, aptos y capaces como nosotros, o m\u00e1s. Subestimar la inteligencia de los directivos de las empresas que fracasan a nuestro alrededor pensando que \u00aba nosotros no nos va a pasar\u00bb nos pone al borde del barranco, y con un pie en el vac\u00edo. Es necesaria una gran dosis de humildad (personal y colectiva), que ayude a escarmentar en cabeza ajena. Eso nos llevar\u00e1 a estudiar con detenimiento las causas de los aciertos y fallos de la competencia, y a hacer los cambios internos necesarios para aprender de unos y evitar los otros. Si conseguimos estas cualidades, aunque nuestra organizaci\u00f3n siga siendo una cebolla, ser\u00e1 una cebolla que pueda agregar valor tanto a una ensalada, una sopa o una pizza, enriqueciendo el producto final sin perder su esencia. Publicado en la Revista de Antiguos Alumnos del IEEM, n\u00ba 39, febrero 2009.","thumbnail_url":"http:\/\/www.istmoenlinea.com.mx\/contenido\/imagenes\/301\/AltDirCebolla.jpg"}