{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Carlos Llano Cifuentes","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/carlosllanocifuentes\/","title":"\u00bfC\u00f3mo se forma la inteligencia?","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"sablIohTnw\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/03\/01\/como-se-forma-la-inteligencia\/\">\u00bfC\u00f3mo se forma la inteligencia?<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/03\/01\/como-se-forma-la-inteligencia\/embed\/#?secret=sablIohTnw\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;\u00bfC\u00f3mo se forma la inteligencia?&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"sablIohTnw\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Hay verdades sobre el hombre que deben ser sostenidas hoy como lo fueron desde hace centenas de a\u00f1os: las aspiraciones provisionales pueden dar la impresi\u00f3n de ser creativas, pero muchas veces no se trata m\u00e1s que de chispazos evasivos porque aquellos rasgos fijos anteriores han entrado en rutina o el hombre se ha cansado de ellos. Durante la Primera Guerra Mundial, el investigador norteamericano Lewis Terman, en la Universidad de Stanford, sac\u00f3 a la superficie los ahora famosos tests de inteligencia, para determinar lo que los sajones denominan IQ (coeficiente de inteligencia). \u00abClasific\u00f3\u00bb, en sus propios t\u00e9rminos, mediante la primera aplicaci\u00f3n masiva de esos tests, a dos millones de estadounidenses. Sin embargo, el IQ ha entrado en crisis despu\u00e9s de que, en 1983, Howard Gardner publicara Frames of Minds, que nosotros traducir\u00edamos por \u00abtalantes de inteligencia\u00bb, en donde se incluye no s\u00f3lo los diversos modos de inteligencia sino, en cierta manera, la personalidad completa, es decir, precisamente, el talante. \u00bfINTELIGENCIA EMOCIONAL O EMOCI\u00d3N INTELIGENTE? Durante estos \u00faltimos a\u00f1os, ha aparecido tambi\u00e9n en la literatura sobre la empresa el ya famoso concepto de la \u00abinteligencia emocional\u00bb, que contiene muchas verdades sobre el ser humano. No obstante, la importancia dada a los sentimientos por Daniel Goleman en la obra del mismo nombre, pueden ya encontrarse casi con las mismas palabras (y a\u00fan expuesto de modo m\u00e1s profundo), en las obras antropol\u00f3gicas de Arist\u00f3teles, especialmente en su \u00c9tica Nicomaquea. El hecho de que los estudiosos de la organizaci\u00f3n no hayan tenido en cuenta a este pensador griego no significa que la inteligencia emocional sea un actual descubrimiento sociopol\u00edtico, sino m\u00e1s bien un desenterramiento de conceptos que se encontraban arqueol\u00f3gicamente sepultados.1 Se\u00f1alamos tambi\u00e9n aqu\u00ed otro ejemplo, menos conocido y menos popular. Me refiero al An\u00e1lisis pol\u00edtico de la empresa. Raz\u00f3n dominante y modelos de empresa,2 de Antonio Marzal, es decir, publicado doce a\u00f1os antes que la \u00abinteligencia emocional\u00bb, aparecida esta \u00faltima en 1995. En la obra de Marzal hallamos un cap\u00edtulo que curiosamente se denomina \u00abla raz\u00f3n emocional\u00bb, pero seguida de otro cap\u00edtulo que titula \u00abla raz\u00f3n razonable\u00bb, despu\u00e9s de distinguirlas de la \u00abraz\u00f3n autom\u00e1tica\u00bb y de la \u00abraz\u00f3n ut\u00f3pica\u00bb. Para Marzal, y pi\u00e9nsese bien antes de juzgarlo negativamente, la \u00abraz\u00f3n emocional\u00bb se mueve en torno a tres principios axiales: a) primero, el F\u00fchrerprinzip (el principio del caudillaje); b) segundo, la idea de Gemeinschaft, la comunidad natural (frente al hecho asociativo voluntarista), y c) tercero, la S\u00fcndenbockphilosophie (la filosof\u00eda del \u00abchivo expiatorio\u00bb). Si bien se mira, en nuestra propia historia socioecon\u00f3mica mexicana se ven claramente estos tres trazos, no s\u00f3lo porque la raz\u00f3n tiene en cuenta a las emociones, sino porque se deja arrastrar por ellas. Y no solamente en M\u00e9xico. Las exaltaciones \u00fanicamente emocionales de personas tan fr\u00edas y calculadoras como las germ\u00e1nicas se dejan llevar emocionalmente detr\u00e1s de un F\u00fchrer (caudillo) que los dirige al desastre. De manera completamente distinta, el ya de por s\u00ed sentimentalismo italiano sigue a un Duce que \u00e9l mismo se deja llevar por las emociones. Son pocos los que saben que la filosof\u00eda cl\u00e1sica aplicada a la empresa puede vivificarla de manera extraordinaria, m\u00e1s a\u00fan que los sistemas cibern\u00e9ticos, con todo y lo que estos implican de positivo (y de negativo), porque la filosof\u00eda aplicada a la empresa se constituye en una verdadera antropolog\u00eda filos\u00f3fica, que mira directamente al esp\u00edritu humano y no s\u00f3lo a su acci\u00f3n mec\u00e1nica o kin\u00e9tica. En esa filosof\u00eda cl\u00e1sica encontrar\u00edamos tal vez no la \u00abinteligencia emocional\u00bb, pero s\u00ed, y con mucha profundidad, la emoci\u00f3n inteligente. El antiguo problema de la formaci\u00f3n humana resulta ahora un asunto completamente nuevo, en el que tal parecer\u00eda que est\u00e1 todo por hacerse. Y as\u00ed ser\u00eda si no fuera porque este hacerse es un re-hacerse, que no parte de cero. Se requiere el regreso a lo b\u00e1sico, a lo ya cl\u00e1sicamente sabido por el hombre, que pide a gritos salir de ese \u00abs\u00f3tano\u00bb en el que la mentalidad moderna ?\u00a1con pretexto de apertura!? lo hab\u00eda encerrado.3 OPORTUNIDAD PARA PENSAR La inteligencia no se forma convirti\u00e9ndola en un almac\u00e9n de conocimientos sin m\u00e1s. Si no se aprende a pensar, aquellos conocimientos enciclop\u00e9dicos son in\u00fatiles y ciegos. La verdadera formaci\u00f3n de la inteligencia ayuda al individuo a relacionar esos conocimientos; a abstraer las razones universales de las cosas; a penetrar dentro de las realidades y de sus causas; a leer dentro de ellas y sus relaciones: de ah\u00ed el nombre inteligencia, intus legere. Las teor\u00edas que optan por una formaci\u00f3n un\u00edvoca ?es decir, en un solo sentido? de la inteligencia, la convierten en un diamante sin pulir: esto es, bruto. Por ello, el problema de la formaci\u00f3n de la inteligencia no es un problema s\u00f3lo racional sino antropol\u00f3gico en su m\u00e1s amplio sentido, es decir, ata\u00f1e al hombre entero; asume incluso la formaci\u00f3n de la voluntad, pues \u00e9sta es una tendencia ?una facultad que tiende a alg\u00fan bien? racional. La voluntad es una facultad espiritual que se mueve a s\u00ed misma, y que mueve a entender a la inteligencia, por encima de las complejas dificultades que se le presentan. La formaci\u00f3n del car\u00e1cter consiste en la conjugaci\u00f3n de una inteligencia clara y de una voluntad firme ante la escurridiza y asistem\u00e1tica sensibilidad (o sentimentalismo), o bien, en otros t\u00e9rminos, el car\u00e1cter es el dominio de las facultades superiores ?inteligencia y voluntad? sobre las inferiores ?las sensaciones, pasiones y apetitos sensitivos. No han de seguirse ciegamente los sentimientos, ni machacarlos de mala manera, sino encauzarlos hacia el ideal de mejora ?mejora no de la sensibilidad o sentimentalidad sino del hombre?, del hombre que siente, que entiende y que quiere. El buen car\u00e1cter es la arm\u00f3nica interrelaci\u00f3n de estas tres dimensiones que se encuentran en el ser humano para que llegue a ser realmente tal, no para que se haga m\u00e1s peque\u00f1o (pensar superficial, querer inconstante, sentir ind\u00f3mito) o monstruoso (sensibilidad hipertrofiada, inteligencia chata y voluntad endeble; o bien inteligencia profunda pero sensibilidad dormida y voluntad inepta; o bien voluntad f\u00e9rrea, sensibilidad endurecida e inteligencia un\u00edvoca). El trueque de las","thumbnail_url":"http:\/\/192.100.230.75\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/coloquio2.jpg"}