{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"El bicentenario mexicano y los cat\u00f3licos","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"57Mc1sn8l1\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2008\/07\/01\/el_bicentenario_mexicano_y_los_catolicos\/\">El bicentenario mexicano y los cat\u00f3licos<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2008\/07\/01\/el_bicentenario_mexicano_y_los_catolicos\/embed\/#?secret=57Mc1sn8l1\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;El bicentenario mexicano y los cat\u00f3licos&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"57Mc1sn8l1\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"APAT\u00cdA CULTURAL Se acerca el 2010. Los cat\u00f3licos mexicanos han prestado poca atenci\u00f3n a los aniversarios que celebraremos ese a\u00f1o. Una vez m\u00e1s \u2013toda generalizaci\u00f3n es enfadosa\u2013 el catolicismo nacional se muestra tibio y sin iniciativa en el mundo de la cultura. La inteligencia cat\u00f3lica mexicana cultiva la reacci\u00f3n desabrida, la respuesta tard\u00eda, la contestaci\u00f3n ins\u00edpida. Este cristianismo no propone la agenda cultural; se acopla pasivamente a la que viene de fuera. El panorama des\u00e9rtico contrasta con el optimismo de los ambientes eclesi\u00e1sticos, donde califican a M\u00e9xico de \u00abreserva espiritual de la Iglesia\u00bb. Mejor hablar de reserva sentimental, pues nos sobra folclor espirituoso y escasean las cabezas vanguardistas. Al comienzo del verano, cen\u00e9 en casa de una escritora. Convid\u00f3 a la reuni\u00f3n a un grupillo de catedr\u00e1ticos que merecen \u2013yo incluido\u2013 el adjetivo de conservadores. Repasamos los temas de rigor: la familia, el trabajo, el futbol, el tr\u00e1fico en la ciudad. Cuando nos dispon\u00edamos a quejarnos del consabido calvario de las dietas (colesterol y triglic\u00e9ridos), alguien aludi\u00f3 a las celebraciones del septuag\u00e9simo cumplea\u00f1os de Carlos Monsiva\u00eds. Como dec\u00eda mi abuela, \u00bfa qui\u00e9n se le ocurre mencionar la cuerda en casa del ahorcado? Los comensales, indignados, despotricaron contra dicho personaje con adjetivos que la moral cristiana, la correcci\u00f3n pol\u00edtica y mi \u00e9tica personal me impiden repetir. Nadie se refiri\u00f3 a su obra. Nadie coment\u00f3 su cr\u00f3nica urbana, sus disertaciones sobre la lucha libre o el cine de Joaqu\u00edn Pardav\u00e9. Mucho menos hubo referencias a su cr\u00edtica social (que comparto en algunos puntos). Con la impertinencia que me caracteriza, pregunt\u00e9, Bueno, \u00bfy de qu\u00e9 intelectual cat\u00f3lico podemos celebrar su cumplea\u00f1os a escala nacional? Silencio en la sala. Silencio inc\u00f3modo. Me extra\u00f1\u00f3 que nadie respondiera prontamente: \u00a1Gabriel Zaid! Los silencios tambi\u00e9n revelan el estado del alma. En el horizonte cultural de mis colegas Zaid no exist\u00eda y Monsiva\u00eds era una especie de genio del mal. Quiero que se me entienda bien. Lo que llam\u00f3 mi atenci\u00f3n fue el griter\u00edo frente a un apellido, y el silencio frente al otro. Nadie discuti\u00f3 si la obra de Zaid es emblem\u00e1tica del catolicismo mexicano, o si Monsiva\u00eds \u00abno es un hombre de ideas, sino de ocurrencias\u00bb, seg\u00fan expresi\u00f3n de Octavio Paz. Los cat\u00f3licos \u2013al menos los de aquella cena\u2013 no leen ni a Zaid, ni a Monsiva\u00eds, ni al Marques de Sade, ni a Santa Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas. IGNORANCIA Y ESPIRITUALIDAD Seguir\u00e9 con las an\u00e9cdotas. En otra ocasi\u00f3n, charlaba con un brillante fil\u00f3sofo, jud\u00edo practicante, hombre de una pieza. Comenzamos discutiendo sobre la ilustraci\u00f3n escocesa y terminamos hablando de la cultura jud\u00eda. Me tom\u00e9 la libertad, entonces, de plantearle una inquietud. \u00bfPor qu\u00e9 los jud\u00edos destacan con tanta frecuencia en las profesiones liberales? Medicina, ciencias, Historia, Literatura, Filosof\u00eda? La cultura occidental est\u00e1 hecha por ustedes. Conoc\u00eda la explicaci\u00f3n cl\u00e1sica: durante siglos, los jud\u00edos tuvieron vedado el acceso a los espacios p\u00fablicos; la discriminaci\u00f3n los llev\u00f3 a desarrollarse en \u00e1mbitos donde lo esencial son los conocimientos y habilidades personales. Mi colega a\u00f1adi\u00f3: Cierto, pero la raz\u00f3n fundamental, creo, es que sabemos leer desde hace miles de a\u00f1os. Reci\u00e9n egresado de la licenciatura \u2013soplaba todav\u00eda el viento de la Guerra Fr\u00eda\u2013 asist\u00ed a una conferencia en contra de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Guti\u00e9rrez y Boff representaban el adversario en turno de cierta inteligencia cat\u00f3lica mexicana. La lecci\u00f3n me fascin\u00f3 y aplaud\u00ed con fervor. Recuerdo que, en opini\u00f3n del conferenciante, la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n no arraigar\u00eda en M\u00e9xico porque los curas mexicanos no tienen tiempo para leer, porque mucha gente est\u00e1 haciendo cola para confesarse. Celebr\u00e9 el desplante con ingenuidad (por no decir imbecilidad) juvenil. Meses despu\u00e9s fui a dar a Espa\u00f1a. Conoc\u00ed a otro tipo de intelectuales (de los que leen y escriben libros). En un momento dado, coment\u00e9 la escasez de tiempo para el estudio del clero mexicano. Los contertulios me miraron asombrados. Uno de ellos exclam\u00f3: \u00a1Que miedo! Los sacerdotes ignorantes son muy peligrosos. Un m\u00e9dico ignorante puede da\u00f1ar gravemente el cuerpo, precisamente porque confiamos en \u00e9l. Pensemos en un pastor de almas ignorante\u2026 va de por medio la salud espiritual y mental. En la historia de M\u00e9xico abundan los episodios donde el cristianismo mostr\u00f3 su grandeza: hospitales, universidades, orfanatos\u2026 Si somos valientes, identificaremos, tambi\u00e9n, cap\u00edtulos oscuros, donde la ignorancia y la intolerancia usurparon el lugar del Evangelio. IDENTIDAD CRISTIANA, IDENTIDAD MEXICANA La identidad mexicana se construy\u00f3 utilizando como ladrillos la lengua, la religi\u00f3n, las razas. La violencia fue, con frecuencia, la argamasa. En la Plaza de Tlatelolco hay una placa conmemorativa de la ca\u00edda de M\u00e9xico-Tenochtitl\u00e1n. Reza algo as\u00ed como no fue triunfo ni derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mexicano. La frase, aunque ampulosa, enuncia una gran verdad. Evidentemente, existe una deuda hist\u00f3rica con los pueblos ind\u00edgenas. Debemos pagarla. Pero el hecho es que noventa por ciento de los mexicanos, racial y culturalmente, somos mestizos. M\u00e1s que una retrospectiva, el bicentenario es un magn\u00edfico pretexto para dirigir el futuro. Hoy por hoy, Cort\u00e9s no asedia Tenochtitl\u00e1n, ni el general Worth invade Monterrey, ni los franceses bombardean Veracruz. Sin embargo, el M\u00e9xico tradicional sufre el embate de la globalizaci\u00f3n. Conozco campesinos que hablan mixteco, ingl\u00e9s y, poco o nada de espa\u00f1ol. Vivimos en una sociedad plural. Nuestra identidad est\u00e1 en remodelaci\u00f3n. Los cat\u00f3licos mexicanos deber\u00edan preguntarse por el papel que el Evangelio debe jugar en los pr\u00f3ximos doscientos a\u00f1os \u00bfCaminaremos hacia la era pos-cristiana? Descreo de las identidades duras. No existe, pienso, una esencia metaf\u00edsica y monol\u00edtica del cristianismo mexicano. Existen, eso s\u00ed, principios cristianos, aplicables a circunstancias concretas de M\u00e9xico. Soluciones de los cristianos mexicanos a los retos de la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la cultura. Entre tales principios, hay uno de enorme actualidad. Lo enuncia San Pablo de manera lapidaria: Ya no hay jud\u00edo ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer porque todos sois unos en Cristo Jes\u00fas. Leo este vers\u00edculo en clave social. Los mexicanos m\u00e1s privilegiados tenemos un deber con los menos favorecidos, con los pobres, con los menos instruidos, con los discriminados por"}