{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"All inclusive: Felicidad encapsulada","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"6WdCJLXJbo\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2008\/05\/01\/all_inclusive_felicidad_encapsulada\/\">All inclusive: Felicidad encapsulada<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2008\/05\/01\/all_inclusive_felicidad_encapsulada\/embed\/#?secret=6WdCJLXJbo\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;All inclusive: Felicidad encapsulada&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"6WdCJLXJbo\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Hace unos meses fui a Huatulco a dictar un par de conferencias a una convenci\u00f3n. Mis sesiones se llamaron: \u00abAdministraci\u00f3n del \u00e9xito\u00bb, \u00abAdministraci\u00f3n del fracaso\u00bb. Me aloj\u00f3 en el Gala, un hotel all inclusive. Como me pagan mis gastos, invit\u00e9 a uno de mis sobrinos de vacaciones; solamente hube de comprarle el boleto de avi\u00f3n. Este tipo de hoteles ofrecen comida abundante, llenadora e ins\u00edpida, comida barata y deslumbrante, comida que alegra los ojos de los comensales y los bolsillos de los due\u00f1os. El prop\u00f3sito es generar la impresi\u00f3n de abundancia: mucha comida, muchas toallas, mucho alcohol, mucha diversi\u00f3n. El descanso se asocia con la abundancia. Dif\u00edcilmente se puede descansar si no abundan los alimentos, si el clima es hostil o si la gente de al lado sufre. En este sentido, la pel\u00edcula La playa \u2013en la que Leonardo Di Caprio act\u00faa en su tradicional papel de estrella de softcore\u2013 es elocuente al respecto. Un tibur\u00f3n muerde a uno de los miembros de una comuna de Forever young. El af\u00e1n de placer es lo \u00fanico que re\u00fane a los miembros de la comuna. Est\u00e1n ah\u00ed para asolearse, nadar y drogarse, para aparearse, para disfrutar con intensidad su juventud. El enfermo les recuerda la muerte, les pone ante los ojos el hecho de que sus cuerpos, aunque j\u00f3venes y fuertes, tambi\u00e9n pueden podrirse. El sufrimiento f\u00edsico del pr\u00f3jimo les impele a cuidar de \u00e9l pero no est\u00e1n dispuestos a hacerlo: no viajaron hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n del mundo para cuidar desahuciados. Con inusitada frialdad expulsan al infeliz de la aldea y lo abandonan a su suerte en medio de la selva. Acallan sus conciencias. Lejos del para\u00edso, la infecci\u00f3n continuar\u00e1 su camino. Los quejidos del moribundo, empero, ya no interrumpir\u00e1n el frenes\u00ed de la comunidad. ADI\u00d3S SE\u00d1OR TEDIO El hotel Gala es una Arcadia en miniatura. Un m\u00e9dico de guardia las veinticuatro horas se encarga de expulsar los demonios del dolor f\u00edsico: una insolaci\u00f3n, una jaqueca, malestar estomacal, la ponzo\u00f1a de un animal. Pero los demonios m\u00e1s temibles son los que atenazan el esp\u00edritu. Entre todos los diablos del infierno, los hoteleros temen especialmente a una pareja: el se\u00f1or Aburrimiento y la se\u00f1ora Depresi\u00f3n. Persiguen a sus v\u00edctimas a cualquier lado del mundo. La mayor\u00eda de los turistas huyen del tedio y de la monoton\u00eda del trabajo, de la mediocre existencia que se gasta en la rutina: levantarse temprano, casi de madrugada; manejar en calles atestadas, salpicadas tambi\u00e9n de mediocridad; en la oficina, un escritorio y una computadora, las sonrisas hacia el jefe (un extranjero, si la firma es grande), de cuya voluntad depende que se pueda pagar la hipoteca; la comida r\u00e1pida con los compa\u00f1eros, a quienes tambi\u00e9n se les teme, pues pueden quedarse con nuestro puesto; m\u00e1s trabajo, reportes, presupuestos, oficios y m emoranda; el regreso a casa, m\u00e1s coches, m\u00e1s tr\u00e1fico; el encuentro con la familia y los problemas ordinarios (malas calificaciones del peque\u00f1o, los desplantes del hijo adolescente, los naturales desencuentros con nuestro c\u00f3nyuge). Luego la noche, como siempre corta, aquellas horas indispensables para reponer las fuerzas que se gastar\u00e1n al otro d\u00eda\u2026 y una vuelta m\u00e1s en el eterno ciclo del empleado. Cada siete d\u00edas, el viernes: una noche acortada por cierta alegr\u00eda: el contento de quien no tendr\u00e1 que sentarse en el escritorio las pr\u00f3ximas cuarenta y ocho horas. Las vacaciones son un oasis en ese inmenso tedio cotidiano. Cuando compramos un viaje todo pagado, lo que compramos en realidad es la ilusi\u00f3n de que somos felices. Uno de los animadores del hotel lo grita a los cuatro vientos: \u00abEst\u00e1n de vacaciones. Todo se vale. No piensen en el trabajo. No piensen en lavar el carro. No piensen en su suegra\u00bb. En realidad deber\u00eda decirnos \u00abNo piensen\u00bb, pero como \u00e9l no lo hace, no puede ocurr\u00edrsele la frase. EXORCISTAS DEL ABURRIMIENTO Estos animadores, chicos y chicas ansiosos de una vida diferente, son los sacerdotes m\u00e1s poderosos del hotel. Enfrentan los demonios del alma. Su deber es exorcizar la tristeza y el aburrimiento. Son los ministros de la diversi\u00f3n. Los hoteleros los reclutan entre las filas de la juventud hedonista, enamorada de sus cuerpos, del sol, del baile, de la m\u00fasica. J\u00f3venes que gustan sentir el bombear de su coraz\u00f3n, que disfrutan la sangre caliente acumulada en sus sienes; lo suficientemente valientes para dejar la comodidad de sus casas, pero lo suficientemente burgueses para no irse a recorrer el mundo de mochileros J\u00f3venes a quienes no atraen novelas ni ensayos, aunque con disciplina sobrada, pues se levantan d\u00eda tras d\u00eda a practicar aerobics acu\u00e1ticos, organizar concursos tontos para turistas, montar coreograf\u00edas a imitaci\u00f3n de Broadway, crear \u00abambiente\u00bb en la disco, sonre\u00edr siempre, a cualquier hora, en cualquier lugar, al hu\u00e9sped que sea. Mi sobrino y yo com\u00edamos en una de las terrazas que dan a la playa. Frente a nosotros se sent\u00f3 un nutrido grupo de ni\u00f1os al cuidado de tres chicas, tres animadoras. Les corresponden dos tareas en los hoteles: fungir como nanas de los hijos de los hu\u00e9spedes y conversar con varones gordos, calvos y feos, que visitan el hotel para olvidarse de su miserable existencia. En el resort reina un ambiente familiar. No es un destino de turismo sexual, as\u00ed que estas mujeres no tienen la obligaci\u00f3n de satisfacer los apetitos sexuales de los feos. A ellas, como a sus hom\u00f3logos varones, s\u00f3lo les toca crear un entorno de cordialidad y fiesta. Sabrina y Karen no hallan lugar en la mesa de los ni\u00f1os \u2013quiz\u00e1 est\u00e1n un poco hartas de ellos. Dejan a su compa\u00f1era a cargo de la mesa, cuidando a seis o siete criaturas y nos piden permiso para sentarse con nosotros. Sabrina es de Montreal; Karen, de Oaxaca. Las dos se sirven abundantes platos de verduras; carbohidratos, pocos, los necesarios para mantenerse activos el resto de la jornada. Sabrina estudia Administraci\u00f3n en Canad\u00e1; este es su trabajo de verano. El a\u00f1o pasado vivi\u00f3 en M\u00e9xico varios meses: regres\u00f3 a su pa\u00eds para estudiar y ahora est\u00e1 de vuelta. Karen,"}