{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Dialogar con un genio","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Up001mMzhD\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2006\/03\/01\/dialogar_con_un_genio\/\">Dialogar con un genio<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2006\/03\/01\/dialogar_con_un_genio\/embed\/#?secret=Up001mMzhD\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Dialogar con un genio&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"Up001mMzhD\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"No hay personaje que despierte m\u00e1s envidia, seducci\u00f3n y extra\u00f1amiento que un genio. A ello responde que a lo largo de la historia, muchos han sido transformados por sus respectivas sociedades en chivos expiatorios, desde S\u00f3crates hasta Rimbaud. Recientemente, el afamado cr\u00edtico literario Harold Bloom public\u00f3 Genios, su obra \u00abreligiosa\u00bb; le preceden otros estudios deliciosos e interesantes como El canon occidental, Shakespeare, El futuro de la imaginaci\u00f3n, ninguno de inspiraci\u00f3n religiosa. A trav\u00e9s de la imagen del genio, Bloom revela una idea que en sus obras anteriores s\u00f3lo aparec\u00eda como fantasma: la espiritualidad es piedra de toque de lo art\u00edstico y lo humano. Su punto de partida es la c\u00e1bala jud\u00eda, pues en ella se encontrar\u00eda en detalle la anatom\u00eda del genio; su itinerario es un di\u00e1logo con personajes como San Pablo, San Agust\u00edn, Proust, Calvino, Kafka, Shakespeare y con obras como la Biblia y el Talmud. Una de las condiciones necesarias que ha de poseer un genio, piensa Bloom, consiste en la capacidad de dialogar con sus predecesores y sus contempor\u00e1neos: \u00abShakespeare hace un pacto impl\u00edcito con Chaucer, su precursor esencial en la invenci\u00f3n de lo humano\u00bb. Sin embargo, el di\u00e1logo no es sencillo para el genio ni para su interlocutor o la audiencia que lo rodea. Frente al experto en el arte de la palabra que explica y traduce para los dem\u00e1s lo que sus razonamientos le dictan, el genio ?dice con raz\u00f3n Bloom? tiene que v\u00e9rselas con su yo aborigen, una identidad desconocida para la mayor\u00eda de los \u00abexplicadores\u00bb, y padece una especial dificultad para dialogar de manera mesurada, l\u00f3gica y pol\u00edticamente correcta ?a la envidia y extra\u00f1amiento se suma la soledad del chivo expiatorio. El genio es la ant\u00edtesis del hombre com\u00fan estereotipado. Tal parece que el genio no es el que conoce sino el que desconoce, el que se olvida, se salta, pasa de largo frente a la ordenada sucesi\u00f3n del conocimiento? y sorprende. El genio es el vidente, el que ah\u00ed donde todos apuntan la mirada, ve algo m\u00e1s; es mago que obtiene de lugares simples o inh\u00f3spitos lo que nadie hubiera cre\u00eddo, lo inveros\u00edmil. El genio posee algo, una virtud, un h\u00e1bito, quiz\u00e1 un defecto. NO HAY GENIOS DE TIEMPO COMPLETO Suele suceder que la expresi\u00f3n genial va pre\u00f1ada de una clarividencia poco usual y causa extra\u00f1amiento, genera desaz\u00f3n en el oyente. Tal parece que el genio atenta contra las normas del di\u00e1logo pues al formular sus ideas oscurece casi la totalidad del di\u00e1logo \u00bfqui\u00e9n lo comprende?. Pero tambi\u00e9n es capaz de lo contrario: presentar de manera tan pr\u00edstina y sucinta sus argumentos y soluciones que minimiza la dificultad, resuelve el atolladero de la discusi\u00f3n y elimina la posibilidad de continuar la contienda: pero entonces, \u00bfqui\u00e9n es capaz de seguirlo en su claridad sin silogismos manifiestos? Ante la mirada inquisitiva del otro, dentro del silencio grandilocuente del di\u00e1logo, el genio se mece sobre el puente fr\u00e1gil de su argumento o su met\u00e1fora, que parece diana perfecta del absurdo- y al absurdo le sigue la burla, y a la burla la violencia contra el chivo expiatorio. \u00bfQu\u00e9 posibilidad de supervivencia tiene el genio si no desarrolla un di\u00e1logo? Contra todo deseo, el genio no es permanente ni completamente solitario, la genialidad reposa en un lecho discursivo: el genio se proyecta desde el di\u00e1logo. No se es genial todo el tiempo, como tampoco se es solamente genial. Lo ordinario del genio es el di\u00e1logo, por ello el genio es dial\u00e9ctico; lo extraordinario es el hallazgo, la visi\u00f3n inesperada, que intempestiva y arrasante no le niega la posibilidad del di\u00e1logo. Para decirlo de otro modo: las expresiones geniales parecen negar el di\u00e1logo pues toman por sorpresa al interlocutor, y al mismo tiempo el punto de apoyo del genio es el di\u00e1logo, pues la intuici\u00f3n brillante o la met\u00e1fora inspirada tienen como condici\u00f3n de posibilidad el di\u00e1logo personal y con los predecesores y maestros ?no es extra\u00f1o que muchos de los chivos expiatorios hayan pasado por una etapa de magisterio, de Job a Madame Bovary. La intenci\u00f3n de Bloom es dif\u00edcil de rastrear, Genios exige un lector versado en literatura y aqu\u00edleo en sus razonamientos; si bien el genio no se puede garantizar, la lecci\u00f3n m\u00e1s grande de esta obra es: el genio se puede disfrutar, ah\u00ed est\u00e1n Cervantes y Montaigne. * Licenciado en Filosof\u00eda por la Universidad Panamericana. Coordinador de la Maestr\u00eda en Historia del Pensamiento en la misma instituci\u00f3n."}