{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"El consumismo reprime la felicidad","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"B1RGgdeyTn\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2005\/11\/01\/el_consumismo_reprime_la_felicidad\/\">El consumismo reprime la felicidad<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2005\/11\/01\/el_consumismo_reprime_la_felicidad\/embed\/#?secret=B1RGgdeyTn\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;El consumismo reprime la felicidad&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"B1RGgdeyTn\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Todos nos preguntamos qu\u00e9 ocurrir\u00e1 cuando la creciente tendencia al consumismo alcance un tope. \u00bfCu\u00e1ntos centros comerciales puede soportar cada comunidad? \u00bfCu\u00e1ntos pa\u00edses pueden seguir el paso desaforado de China? \u00bfCu\u00e1ntas necesidades, servicios y objetos nuevos se pueden crear antes de que la capacidad adquisitiva se sature o el sistema econ\u00f3mico se resquebraje? Los focos rojos se multiplican. Carlos Llano aborda el tema con precisi\u00f3n y me permito a\u00f1adir aqu\u00ed unos datos que lo redondean. Seg\u00fan el informe El estado del mundo en 2004 del Instituto Worldwatch de Estados Unidos, el mundo consume productos y servicios a un ritmo insostenible, con resultados graves para el bienestar de los pueblos y el planeta. Mientras que casi 3 mil millones de personas sobreviven con menos de 2 d\u00f3lares diarios, m\u00e1s de 1,700 millones, m\u00e1s del 25% de la poblaci\u00f3n mundial, ha adoptado el consumismo como estilo de vida. El creciente consumo en el mundo ejerce presiones sin precedentes en los recursos del planeta y hace a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil que los pobres satisfagan sus necesidades b\u00e1sicas. \u00abLos mayores \u00edndices de obesidad y deuda personal, la escasez cr\u00f3nica de tiempo y la degradaci\u00f3n ambiental son s\u00edntomas que reducen la calidad de vida\u00bb. Christopher Flavin, director del Instituto, afirma que el consumo no es intr\u00ednsecamente negativo, de hecho, ayuda a satisfacer necesidades b\u00e1sicas y a crear empleos. Caso t\u00edpico es la China donde la demanda consumista estimula la econom\u00eda, crea empleos y atrae inversi\u00f3n externa. Sin embargo, hace unos d\u00edas informaban los noticieros, que los chinos est\u00e1n comprobando c\u00f3mo, con las millonarias inversiones de las tiendas Wal-Mart, ha llegado tambi\u00e9n la contraparte: hasta ayer, la mayor\u00eda de campesinos que emigraban a las ciudades, buscaban sobrevivir montando un peque\u00f1o negocio, pero resulta que esa cadena que tanto se esmera en bajar precios lleva a la quiebra a infinidad de peque\u00f1as empresas (all\u00ed y en todo el mundo). Se calcula que unos 240 millones de chinos pertenecen ya al ej\u00e9rcito de consumidores, cantidad que pronto superar\u00e1 la de Estados Unidos calificado por el Worldwatch como el pa\u00eds con m\u00e1s altos niveles de consumo, donde hay m\u00e1s autom\u00f3viles que personas con permiso de conducir, es decir, m\u00e1s autos que conductores. Los investigadores proponen reformas tributarias que permitan dedicar m\u00e1s fondos a cuidar el medio ambiente, introducir leyes que obliguen a la industria a reciclar sus productos y a producir bienes m\u00e1s duraderos, y nuevas v\u00edas para fomentar la responsabilidad personal. Siempre hemos sabido que poseer m\u00e1s no nos hace m\u00e1s felices, pero es f\u00e1cil olvidarlo ante los escaparates o la insistente y atractiva publicidad de las \u00faltimas novedades del lifestyle. Cito otra investigaci\u00f3n publicada en la revista inglesa New Scientist sobre los \u00edndices de felicidad en el mundo. Con un largo cuestionario y otros instrumentos, cada cuatro a\u00f1os, un grupo de investigadores eval\u00faa qu\u00e9 tan feliz se siente la gente alrededor del mundo. (http:\/\/news.bbc.co.uk\/go\/pr\/fr\/-\/hi\/spanish\/misc\/newsid_3164000\/3164754.stm). Los resultados son discutibles pero contundentes: los latinoamericanos son m\u00e1s felices que sus contrapartes en Europa y Asia. Nigeria obtuvo el m\u00e1s alto porcentaje de gente feliz, seguido de M\u00e9xico, Venezuela, El Salvador y Puerto Rico, mientras que Rusia, Armenia y Rumania se ubican al final. Los factores que influyen var\u00edan de un pa\u00eds a otro: en Estados Unidos, el \u00e9xito personal y la posibilidad de expresarse se considera lo m\u00e1s importante, mientras que en Jap\u00f3n, es m\u00e1s valioso llenar las expectativas de la familia y la sociedad. El estudio del World Values Survey no s\u00f3lo confirma el dicho de que \u00abel dinero no compra la felicidad\u00bb sino describe al deseo de procurar bienes materiales como un \u00abrepresor de felicidad\u00bb."}