{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"La imaginaci\u00f3n, pieza clave de la farmacopea social","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"DtLl3fd1lJ\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2005\/07\/01\/inquietudes_de_francisco_gomez_anton\/\">La imaginaci\u00f3n, pieza clave de la farmacopea social<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2005\/07\/01\/inquietudes_de_francisco_gomez_anton\/embed\/#?secret=DtLl3fd1lJ\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;La imaginaci\u00f3n, pieza clave de la farmacopea social&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"DtLl3fd1lJ\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Hasta finales de los a\u00f1os setenta, al cruzar los desolados p\u00e1ramos de Soria aparec\u00edan de repente a la salida de una curva de la carretera dos graffitis, en la tapia enjalbegada de un cementerio solitario y m\u00ednimo. La primera, reivindicativa, gritaba con pintura roja: \u00ab\u00a1La tierra, para el que la trabaja!\u00bb. La segunda, macabra, replicaba en hirsuta letra negra: \u00ab\u00a1\u00a1Fuera todos!!\u00bb. La verdad es que, entonces pod\u00edan encontrarse casi en cualquier sitio graffitis tan crudas como \u00e9sas, cargadas con frecuencia de humor negro. Por ejemplo: \u00ab\u00bfHay vida antes de la muerte?\u00bb, \u00abLa sabidur\u00eda me persigue, pero yo soy m\u00e1s r\u00e1pido\u00bb, o \u00abLo \u00faltimo que se pierde en esta vida es la ignorancia\u00bb. En todas partes, se hac\u00edan notar los coletazos del c\u00e9lebre Mayo del 68, que llev\u00f3 a Francia al borde del colapso y generaliz\u00f3 en el mundo libre la cr\u00edtica implacable de todo lo establecido, con bastante m\u00e1s tino por cierto en el diagn\u00f3stico que en la terap\u00e9utica. La efervescencia pol\u00edtica y social de aquellos a\u00f1os fue tan grande como los problemas de fondo que la provocaban. El mundo occidental llevaba casi tres d\u00e9cadas intentando sin \u00e9xito implantar el nuevo ordo orbis dise\u00f1ado al t\u00e9rmino de la Segunda Guerra Mundial, hace ahora 60 a\u00f1os. En vez de la paz, imperaban en el mundo el equilibrio del terror y la carrera de armamentos. La oposici\u00f3n de los bloques democr\u00e1tico y sovi\u00e9tico hab\u00eda estado a punto de provocar otra contienda en diversas ocasiones. Y, por poner s\u00f3lo otro ejemplo, el analfabetismo hab\u00eda aumentado en los a\u00f1os sesenta, pese a los esfuerzos desplegados por la UNESCO para reducirlo. Al decir de los cr\u00edticos, una de las principales causas de tal suma de fracasos hab\u00eda sido la falta de imaginaci\u00f3n, que ipso facto fue ascendida a pieza clave de la farmacopea social, al grito de \u00ab\u00a1La imaginaci\u00f3n, al poder!\u00bb. Ten\u00edan raz\u00f3n. La imaginaci\u00f3n ha sido siempre decisiva. Como dice J. Giner, s\u00f3lo gracias a ella cay\u00f3 alguien en la cuenta de que, para mejorar los transportes, no hab\u00eda que agrandar las diligencias y alargar los troncos de caballos, sino todo lo contrario, o sea: suprimir por completo unas y otros, y sustituir los caballos por caballos de vapor. \u00abA grandes males, grandes remedios\u00bb Pero \u00e9stos no est\u00e1n al alcance de cualquiera. El profesor Alvareda ten\u00eda muy claro por qu\u00e9. Ser\u00eda formidable comentaba una vez que los investigadores tuvi\u00e9ramos siempre la imaginaci\u00f3n tan fresca como los ni\u00f1os. Porque s\u00f3lo a ellos se les ocurren preguntas como, por ejemplo: \u00bfPor qu\u00e9 no se cae la luna? Pero de preguntas como \u00e9sa han surgido hallazgos muy importantes. Lamentablemente, la frescura mental se agosta a medida que progresa la rutina; esta crece con tanta mayor facilidad cuanto m\u00e1s satisfactorios son sus frutos; y los avances t\u00e9cnicos permiten que lo sean en grado suficiente. Por eso, el lema conformista \u00abLo mejor es enemigo de lo bueno\u00bb arraiga con facilidad, aunque de hecho paraliza a quienes lo asumen. Por desgracia, a juzgar por la diversidad, alcance y gravedad de los problemas que hoy acosan a la humanidad, la c\u00e9lebre \u00abimaginaci\u00f3n\u00bb de los mayistas del 68 nunca ha dejado de ser un bien escaso; entre otras razones, porque la velocidad y hondura a la que se transforma nuestro mundo dejan fuera de juego cualquier f\u00f3rmula apenas estrenada. Lo explicaba muy bien, hace a\u00f1os, el director de una cadena de TV australiana: \u00abNo dirijo; simplemente, reacciono ante lo que va ocurriendo. No cabalgo; estoy sobre un caballo desbocado, y me conformo con que no me lance sobre sus orejas\u00bb. Lo cierto es que hoy se necesita m\u00e1s imaginaci\u00f3n que nunca. Para replantear de modo convincente las reglas del juego del orden mundial. Y para fundar sobre cimientos s\u00f3lidos la cultura de la paz y la solidaridad universal. Y para rescatar y potenciar la solidez de la familia y el valor de la amistad. Y para redescubrir el sentido de la vida y todo lo que implica. Y para reestructurar la educaci\u00f3n aprovechando al m\u00e1ximo las potencialidades de las nuevas t\u00e9cnicas, que permiten acceder a cualquier conocimiento desde cualquier lugar, a cualquier hora, y al ritmo y con la ayuda que cada cual precise, en vez de como ahora confinarla a lugares, ciclos temporales, m\u00e9todos y profesores prefijados. Al fin y al cabo, la educaci\u00f3n imaginativa es el \u00fanico ant\u00eddoto eficaz contra la manipulaci\u00f3n propagand\u00edstica o publicitaria en un mercado libre. Porque la penetrabilidad a los esl\u00f3ganes pol\u00edticos o comerciales es inversamente proporcional al nivel educativo y la capacidad cr\u00edtica de cada cual. Ninguna farmac\u00e9utica comprar\u00eda, sin estudiar antes su composici\u00f3n, productos de belleza anunciados como milagrosos (ahora, con bio-no-s\u00e9-qu\u00e9), o alimentos para beb\u00e9s que seg\u00fan aseguran difusamente sus productores si los toman ser\u00e1n, con el tiempo, campeones ol\u00edmpicos y premios Nobel; y si no, superar\u00e1n dif\u00edcilmente la mediocridad. Pero las personas tituladas en Farmacia o similares son s\u00f3lo un porcentaje inapreciable de la poblaci\u00f3n. Y casi lo mismo ocurre, en pa\u00edses como el nuestro, con la formaci\u00f3n pol\u00edtica. Pero este espacio de Inquietudes no da m\u00e1s de s\u00ed. Lo siento."}