{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Deudas \u00abdesaparecidas\u00bb","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"ns5IedgF7l\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2005\/07\/01\/dilemas_eticos\/\">Deudas \u00abdesaparecidas\u00bb<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2005\/07\/01\/dilemas_eticos\/embed\/#?secret=ns5IedgF7l\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Deudas \u00abdesaparecidas\u00bb&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"ns5IedgF7l\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Soy director financiero de una empresa importante que est\u00e1 en las \u00faltimas etapas de su venta a un grupo extranjero. El presidente del Consejo y el director general me ordenaron \u00abdesaparecer\u00bb de la contabilidad una deuda millonaria de un miembro del Consejo Administrativo y amigo del presidente. S\u00e9 que esto es incorrecto desde muchos puntos de vista, sin embargo tuve que acatar la orden, ya que mi empleo peligra y no me puedo dar el lujo de perderlo. \u00bfDeber\u00eda comentar este asunto a los nuevos due\u00f1os? Los asesores sugieren: l. Por supuesto, nadie puede darse el lujo de perder un empleo; pero, \u00bfs\u00ed podemos \u00abdarnos el lujo\u00bb de perder nuestros principios en ese empleo? La acci\u00f3n fue, en efecto, incorrecta. Asumirla no es un acto de lealtad a la empresa, sino una traici\u00f3n a las propias convicciones \u00e9ticas. Si el director financiero de una empresa acepta esta clase de acciones, a la hora de las responsabilidades, la suya ser\u00e1 la mayor. En la medida de lo posible, habr\u00eda que hablar con el presidente y el director general y plantearles esto: la responsabilidad es en realidad de ellos. Si la venta de la empresa ya termin\u00f3, habr\u00eda que notificar en efecto a los nuevos due\u00f1os. En ese caso la responsabilidad es ineludible. Felipe Jim\u00e9nez Fil\u00f3sofo dedicado a docencia 2. \u00abTanto peca el que mata a la vaca como el que le amarra la pata\u00bb. Es un error \u00e9tico invocar como una justificante el hecho hacer una determinada acci\u00f3n inmoral por mandato de un superior, con peligro de perder el trabajo. Estamos ante un caso de cooperaci\u00f3n al mal y quien plantea el caso lo reconoce. En este caso, el punto a resolver es si esta acci\u00f3n claramente incorrecta le obliga ahora a decir la verdad. Mentir consiste en decir algo falso con intenci\u00f3n de enga\u00f1ar a otro. La verdad es propia del ser inteligente, porque la racionalidad busca espont\u00e1neamente la verdad. Arist\u00f3teles se\u00f1ala que \u00abtodo hombre, por naturaleza, desea conocer la verdad\u00bb. La verdad protege al hombre contra vicios que desdicen la dignidad de la persona. El Director General y el Director Financiero, han incurrido en mentira. Suele distinguirse tres tipos de mentira: la \u00abjocosa\u00bb, para hacer una broma; \u00aboficiosa\u00bb, para obtener un beneficio propio o a favor de un tercero; y \u00abda\u00f1osa\u00bb, si mintiendo se persigue hacer da\u00f1o a alguien. En el caso, aplican las dos \u00faltimas, siendo la \u00abda\u00f1osa\u00bb m\u00e1s grave. La mentira, en este caso, lesiona la justicia y hay una obligaci\u00f3n \u00e9tica de reparar y por tanto, de informar a los nuevos due\u00f1os. El modo concreto exige, sin embargo, prudencia. Habr\u00e1 que actuar de modo tal que no se siga haciendo da\u00f1o el proceso requiere una consulta detallada, pero con el presupuesto de que hay una obligaci\u00f3n \u00e9tica de decir la verdad y reparar el da\u00f1o, a\u00fan a costa de perder el empleo. Se puede reponer el trabajo y el ingreso perdido. Es m\u00e1s dif\u00edcil, en cambio, recuperar la dignidad perdida por la falta de honestidad. Pablo Riba Gargollo Abogado y consultor de empresas"}