{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"El Papa de cada quien","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"fCWAjmd0W9\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2005\/05\/01\/el_papa_de_cada_quien\/\">El Papa de cada quien<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2005\/05\/01\/el_papa_de_cada_quien\/embed\/#?secret=fCWAjmd0W9\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;El Papa de cada quien&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"fCWAjmd0W9\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Cuando Juan Pablo II falleci\u00f3 todos sintieron la muerte de su Papa. Cada pa\u00eds, cada regi\u00f3n, cada ciudad aseguraba ser la predilecta del difunto pont\u00edfice. Las diversas comunidades, y a\u00fan las personas, consideraban que este Papa las amaba a ellas en especial. No, no era un amor abstracto a la humanidad o a la cristiandad; la gente hablaba de un amor particular y concreto. Fen\u00f3meno que sorprende a todos. Los fans de un cantante se resignan a mendigar una sonrisa fr\u00eda, un beso rutinario, un aut\u00f3grafo impersonal. Son capaces de esperar horas y horas para robar una mirada del artista en turno. Coleccionan art\u00edculos y colocan fotograf\u00edas en la cabecera de sus camas, pero los fans saben que no son Alguien para el famoso; son eso, un colectivo, una multitud, fans. El fen\u00f3meno Juan Pablo II sorprend\u00eda porque sus fieles se sent\u00edan confortados personalmente. Durante las celebraciones lit\u00fargicas con miles de personas, la sotana blanca era apenas un punto perdido en el horizonte. Pocos afortunados lo ve\u00edan de cerca, pocos, muy pocos, intercambiaban algunas palabras con \u00e9l. Y, sin embargo, las muchedumbres se sent\u00edan interpeladas personalmente. Abundan las historias de quienes, al veloz paso del papam\u00f3vil, aseguran que el Papa los mir\u00f3. La empat\u00eda era uno de los rasgos definitorios de la personalidad de Wojtyla. Toda una generaci\u00f3n no conoce sino a este Papa. Los mayores recordamos vagamente a Paulo VI, muy pocos, guardan alg\u00fan recuerdo de Juan XXIII. Para la inmensa mayor\u00eda, la palabra \u00abPapa\u00bb no evoca un t\u00edtulo o una funci\u00f3n, sino una persona de rostro expresivo: Juan Pablo II. La inevitable comparaci\u00f3n Lo queramos o no, el nuevo Papa ser\u00e1 comparado durante su reinado con el anterior. El sucesor ser\u00e1 inseparable de su predecesor. No hay que asustarse. Acontece en cualquier instituci\u00f3n que ha sido gobernada por un individuo sobresaliente. Toda una generaci\u00f3n mirar\u00e1 hacia Roma con un deje de nostalgia, buscando en vano a Wojtyla. A pocos d\u00edas del deceso, Alberto amigo y colega me comentaba con preocupaci\u00f3n \u00abCon el sentimentalismo de los mexicanos, si los medios no hacen una campa\u00f1a para decirnos que debemos querer al nuevo Papa, la gente se la pasar\u00e1 comparando Capaz de que ni lo quieren. Ojal\u00e1 Juan Pablo II hubiera dejado una carta pidiendo que quisi\u00e9ramos a su sucesor, porque si no\u00bb. Aunque no comparto el pesimismo de Alberto, en parte tiene raz\u00f3n. Si no se orienta, la ola de sentimentalismo desatada por la muerte de Wojtyla puede ser contraproducente. Para los cat\u00f3licos, Juan Pablo II fue un papa entra\u00f1able, pero, no olvidemos, la vida de la Iglesia no se agota en una persona, ni siquiera en un individuo de tal talla. Las comparaciones ser\u00e1n inevitables. En eso tiene raz\u00f3n mi amigo. Cuando el predecesor tuvo una personalidad tan n\u00edtida, delineada y s\u00f3lida, al sucesor no le queda sino definirse como continuador o innovador. El nuevo papado delimitar\u00e1 paulatinamente su estilo. Las conjeturas resultan prematuras. Eso s\u00ed, inevitablemente muchos dir\u00e1n \u00abmira c\u00f3mo se le parece este nuevo papa \u00bb o un t\u00edmido comentario, \u00ab\u00bfVes?, tiene otro estilo\u00bb. Comparaciones sin importancia siempre y cuando no menosprecien ni afecten la relaci\u00f3n con el nuevo pont\u00edfice. El sentimentalismo puede ser peligroso en la medida que la admiraci\u00f3n por Juan Pablo II la perjudique. El Papa y los medios Se ha repetido hasta la saciedad que Wojtyla fue un Papa medi\u00e1tico, se sent\u00eda c\u00f3modo frente a las c\u00e1maras de TV y, lo que es m\u00e1s importante, hizo que San Pedro fuese noticia siempre. Con su estrategia, dot\u00f3 de un rostro visible a la Iglesia en esta civilizaci\u00f3n del homo videns. Sab\u00eda que una Iglesia sin presencia en los mass media equival\u00eda a una Iglesia ausente del mundo. Conocimos el carisma de Juan Pablo II a trav\u00e9s de la televisi\u00f3n. Sus enc\u00edclicas y diarios se discutieron en noticiarios con mayor o menor profundidad. Un cortejo de reporteros lo acompa\u00f1\u00f3 en sus viajes. Se manejaba con soltura frente a c\u00e1maras y reporteros, pero no era un papa histri\u00f3nico. Uno de los primeros retos del nuevo Papa es colocarse en los medios de comunicaci\u00f3n. Sony, Fox, CNN son los maestros del mundo contempor\u00e1neo. Desde Hollywood nos educan y deseducan. Ellos pontifican y declaran qu\u00e9 es lo bueno y lo malo. Visto s\u00f3lo con ojos esc\u00e9pticos y descre\u00eddos, la suerte del cristianismo depende del talante de los personajes en los programas de moda. No, los intelectuales no son los cr\u00edticos m\u00e1s duros de los valores cristianos. Son las series de televisi\u00f3n y las pel\u00edculas premiadas con \u00d3scares las que de verdad modelan las mentalidades postcristianas. Puede m\u00e1s Mar adentro en pro de la eutanasia que la disertaci\u00f3n de un fil\u00f3sofo liberal. Juan Pablo II detect\u00f3 el reto y se hizo presente en las pantallas. Cada minuto que \u00e9l ocupaba era, por as\u00ed decirlo, un minuto ganado a la desacralizaci\u00f3n del mundo. El nuevo Papa tiene frente a s\u00ed la tarea de mantener a la Iglesia como un asunto p\u00fablico, algo que concierne a cualquiera que enciende la televisi\u00f3n, un agente m\u00e1s en la formaci\u00f3n de mentalidades. Hace poco, la Uni\u00f3n Europea discut\u00eda si debe reconocer al cristianismo, junto con la cultura grecolatina y el esp\u00edritu ilustrado, como una de las ra\u00edces comunes. Cualquier historiador sabe que Europa lleva la marca cristiana. Que lospol\u00edticos se negaran a reconocerlo, revela cu\u00e1n avanzado est\u00e1 el neopaganismo del que habla el entonces cardenal Ratzinger. El nuevo papa no puede bajar la guardia. Debe intentar conservar el rating de Juan Pablo II. En el contexto de una Europa que cuestiona si le debe algo al cristianismo, la presencia en los medios de la cabeza de la Iglesia Cat\u00f3lica no es f\u00fatil ni banal, es cuesti\u00f3n de sobrevivencia (insisto, hablando s\u00f3lo de un modo \u00abhumano y descre\u00eddo\u00bb, sin la perspectiva de la fe). El Papa conservador A Juan Pablo II se le adjetiv\u00f3 como \u00abconservador\u00bb. De ordinario, el calificativo ven\u00eda de sus cr\u00edticos y cargaba un tinte peyorativo. Ten\u00edan raz\u00f3n: era un conservador. En realidad, lo es todo cristiano, pues su misi\u00f3n es"}