{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"\u00bfPor qu\u00e9 soy mexicano?","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"rwpO7T7awd\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/11\/01\/por_que_soy_mexicano\/\">\u00bfPor qu\u00e9 soy mexicano?<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/11\/01\/por_que_soy_mexicano\/embed\/#?secret=rwpO7T7awd\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;\u00bfPor qu\u00e9 soy mexicano?&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"rwpO7T7awd\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Yo soy mexicano, al igual que ustedes. Pero no me cabe duda de que el origen de nuestra mexicanidad no es el mismo. Un determinado d\u00eda ustedes nacieron en M\u00e9xico. Tal vez se asomaron a la vida en un hospital o en una alcoba de esas casas solariegas de un pueblo de Jalisco. O puede que, con todo respeto, fueran sorprendidos por la emergencia con la que brota la vida, y su madre los alumbr\u00f3 en la parte trasera de un carro con la ayuda de un marido nervioso y un taxista enojado. Yo no. Lo m\u00edo no fue as\u00ed. Baj\u00e9 hace tiempo de un avi\u00f3n procedente de Madrid. Por eso, tan s\u00f3lo de unos meses a ac\u00e1, y por medio de un tedioso proceso de naturalizaci\u00f3n, soy legal, afectiva y orgullosamente mexicano. As\u00ed pues, lo que sigue es una humilde reflexi\u00f3n sobre M\u00e9xico, hecha por un paisano que decidi\u00f3 serlo por propia voluntad, con todo lo que ello significa. Les cuento algo sencillo pero de contenido profundo. Al recibir la carta de naturalizaci\u00f3n, mis amigos y conocidos reaccionaron de formas diferentes. Hubo de todo. Algunos extremos: \u00abMiguel, \u00bfes cierto que ya eres mexicano? Me da mucha alegr\u00eda. \u00bfCu\u00e1ndo nos ponemos una guarapeta pa\u00b4 celebrarlo?\u00bb Alguien observ\u00f3, utilizando argumentos et\u00edlico-jur\u00eddicos, que hasta la tercera cruda la mencionada carta no entraba en vigor. La reacci\u00f3n de otros me \u00absac\u00f3 de onda\u00bb: \u00ab\u00bfTe naturalizaste, Miguel? \u00bfQu\u00e9 te pasa? \u00bfTe has vuelto loco? Este pa\u00eds es un desastre. Aqu\u00ed no funciona nada: el Presidente no tiene pantalones, los pol\u00edticos son una bola de corruptos, el \u201cTri\u201d pierde hasta en los entrenamientos\u2026\u00bb Y la pregunta guinda del pastel: \u00ab\u00bfNo habr\u00e1s hecho la babosada de perder tu nacionalidad espa\u00f1ola?\u00bb Les voy a contar por qu\u00e9 me hice mexicano. No me nacionalic\u00e9 por el potencial econ\u00f3mico de M\u00e9xico ni por su incre\u00edble crecimiento. Tampoco por su influencia sobre las decisiones de la ONU. Ni siquiera por su nivel cultural (el promedio de lectura aqu\u00ed, como ustedes bien saben, es de medio libro por ciudadano al a\u00f1o) o por la medalla de plata que, a duras penas, Ana Guevara nos trajo de Atenas. Para m\u00ed eso no importa. Lo hice por otros motivos. Dice un escritor con apellido de ex-futbolista del Real Madrid, Cuninnghan, que amigos son aquellos seres extra\u00f1os que, cuando a uno le preguntan c\u00f3mo est\u00e1, se quedan a escuchar la contestaci\u00f3n. Por eso me siento mexicano: por Male, Mari, Abraham, Gabriel, Roc\u00edo, Daniela, Agust\u00edn, Arizti, Carlos, Fer, Ivabelle, Vero, Dixie, To\u00f1o, Ligia, Pepe, los Pichardo, los Mayordomo, Lennon, Paulina, Sevilla, el Gordo, Carlos, Javier, Mario Tantos, que no cabr\u00edan ni en diez columnas m\u00e1s, como cientos de alumnos y compa\u00f1eros de trabajo. Cada uno de ellos, de diverso modo y en diferentes situaciones, ha ido bordando fibra a fibra con sus vidas el injerto de mexicano que traigo en el coraz\u00f3n. Mi M\u00e9xico, una de mis patrias, una de las muchas que pueden caber en el esp\u00edritu de un hombre, no es una abstracci\u00f3n metaf\u00edsica repleta de s\u00edmbolos y h\u00e9roes de bronce qui\u00e9n sabe si todos con historias verdaderas. M\u00e9xico es mis amigos, los que me quieren y quiero. La patria de las peque\u00f1as cosas, formada por peque\u00f1os relatos y grandes amistades. En eso reside la grandeza de nuestro maravilloso pa\u00eds. Cuando se publique este art\u00edculo ya habr\u00e1 transcurrido la noche del \u00abgrito\u00bb. Lo pasar\u00e9 en casa de mi entra\u00f1able Memo Gatt. Ahora, con nuevas razones, me tomar\u00e9 m\u00e1s folcl\u00f3ricamente el famoso: \u00ab\u00a1Mueran los gachupines!\u00bb, que siempre alguien me grita en la oreja como si estuviera tapado. Luego, un d\u00eda en que disponga de tiempo y pasee por Chapalita paladeando la c\u00e1lida noche mexicana, seguir\u00e9 pensando en las cosas incre\u00edbles que aqu\u00ed tenemos y que desgraciadamente a veces deben venir a recordarnos los extranjeros."}