{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Medallero ol\u00edmpico y desarrollo humano","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"aDXJyBUihR\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/11\/01\/medallero-olimpico-y-desarrollo-humano\/\">Medallero ol\u00edmpico y desarrollo humano<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/11\/01\/medallero-olimpico-y-desarrollo-humano\/embed\/#?secret=aDXJyBUihR\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Medallero ol\u00edmpico y desarrollo humano&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"aDXJyBUihR\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"No todo lo que brilla es oro El prestigio de un pueblo depende m\u00e1s de la prosperidad y libertad de su gente que de la cosecha de medallas. Tener una Ana Guevara o una Belem Guerrero importa infinitamente menos que contar con excelentes m\u00e9dicos o maestros. Acabados los Juegos Ol\u00edmpicos, el mundo entero se alegra o lamenta de las medallas obtenidas por \u00ablos nuestros\u00bb. Como combatientes enviados en misi\u00f3n al extranjero a defender los colores nacionales, sus haza\u00f1as o fracasos se convierten en \u00edndice del progreso del pa\u00eds, cuyo puesto en el concierto de las naciones parece definirse por su lugar en el medallero ol\u00edmpico. Por su capacidad movilizadora, espectacularidad y simbolismo, el deporte se utiliza cada vez m\u00e1s como aglutinante de la identidad colectiva. Pero, si el orgullo nacional se somete en los Juegos Ol\u00edmpicos a pruebas objetivas victorias, r\u00e9cords, medallas, no est\u00e1 de m\u00e1s confrontarlo con otros \u00edndices objetivos de progreso. Por ejemplo, el \u00cdndice de Desarrollo Humano (IDH), que publica cada a\u00f1o la ONU mide los logros en aspectos muy b\u00e1sicos: esperanza de vida, educaci\u00f3n e ingresos per c\u00e1pita. Al comparar el medallero ol\u00edmpico con el IDH observamos coincidencias o desequilibrios entre ambas clasificaciones. No sorprende que casi todos los miembros del G-8 destaquen tambi\u00e9n por su poder\u00edo deportivo: 7 est\u00e1n entre los 10 primeros del medallero. Tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n que en el desarrollo humano algunos de estos grandes se queden demasiado atr\u00e1s para sus posibilidades. Por ejemplo, Estados Unidos (1\u00ba en medallas, y 8\u00ba en IDH) y Alemania (6\u00ba y 18\u00ba). Entre los ricos en IDH que no lograron m\u00e1s de 7 medallas est\u00e1n Suecia, B\u00e9lgica y Finlandia. Y entre los pobres figura Etiop\u00eda, que tambi\u00e9n obtuvo 7, aunque ocupa el puesto 169 en el IDH, de un total de 175. En el podio de Atenas aparecen bien situadas algunas naciones que se hunden en el IDH como China, Rusia, Cuba, Brasil y otros que figuran entre los 20 primeros del medallero. En este grupo predominan los comunistas o excomunistas. Dado que no pueden destacar en libertad o bienestar, recurren al deporte para afirmar su ideolog\u00eda y ganar prestigio. Naturalmente, tambi\u00e9n influye una escuela bien asentada en ciertas disciplinas, como Rumania. Nos preguntamos si los recursos dedicados por pa\u00edses atrasados a la alta competici\u00f3n deportiva no estar\u00edan mejor empleados en educaci\u00f3n o sanidad. Pero ser\u00edan una gota de agua en un oc\u00e9ano de necesidades. En particular las naciones pobres requieren h\u00e9roes deportivos que inflamen los sue\u00f1os, den alegr\u00edas y susciten esperanzas. Por otra parte, las fronteras del deporte ol\u00edmpico son hoy muy porosas. No pocos atletas que representan a pa\u00edses occidentales nacieron en el Tercer Mundo y adquirieron una nueva nacionalidad. Y, a la inversa, atletas que ganaron medallas para pa\u00edses africanos o latinoamericanos se entrenaron en EU. Resulta cada vez m\u00e1s dif\u00edcil saber qui\u00e9nes son \u00ablos nuestros\u00bb."}