{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"El \u00abYO\u00bb como seductora mercanc\u00eda","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"lHLPRYVyXT\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/11\/01\/el_yo_como_seductora_mercancia\/\">El \u00abYO\u00bb como seductora mercanc\u00eda<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/11\/01\/el_yo_como_seductora_mercancia\/embed\/#?secret=lHLPRYVyXT\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;El \u00abYO\u00bb como seductora mercanc\u00eda&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"lHLPRYVyXT\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Unas cuantas an\u00e9cdotas nos revelan cuan incre\u00edblemente \u00abdivertido\u00bb se ha vuelto el ambiente social para numerosos j\u00f3venes y no pocos adultos. Primera: Una joven madre brasile\u00f1a, radicada en M\u00e9xico, comenta que en su pa\u00eds (que desde luego no es excepci\u00f3n) el furor por la belleza externa ataca por igual a hombres y mujeres, solteros o casados. Y ha llegado a tal extremo que, una vez que se sienten modelos de revista, necesitan explotar ese enorme esfuerzo invertido y se lanzan a conquistar a cuanto individuo del sexo opuesto encuentran, con tan desastrosas consecuencias para la estabilidad de matrimonios y familias, que esta joven prefiere vivir lejos de su patria. Segunda: Preparando su tesis, dos comunic\u00f3logas aplicaron una encuesta a j\u00f3venes en Espa\u00f1a, Estados Unidos y M\u00e9xico. Una pregunta para los varones dec\u00eda m\u00e1s o menos: \u00abSi conoces a una chica guapa de cara, con bastantes cualidades, simp\u00e1tica, y con la que sientes afinidad, pero gorda, \u00bfte gustar\u00eda salir con ella?\u00bb La respuesta fue un rotundo no. Tercera: \u00abMe molesta tanto ser gorda que muchas veces he pensado que preferir\u00eda morirme\u00bb. Esto dec\u00eda hace poco una adolescente frente a las c\u00e1maras de televisi\u00f3n. Cuarta: comenta una psic\u00f3loga que muchas jovencitas actuales hacen esfuerzos ingentes para bajar de peso. Como esto les supone una lucha desmedida para su voluntad, cuando lo logran se sienten aut\u00e9nticas hero\u00ednas. Y por un proceso l\u00f3gico, esperan que la gente a su alrededor (novio, familia, amigas) no s\u00f3lo reconozca su esfuerzo, sino las alabe y ensalce. Y si no ocurre as\u00ed, se deprimen y frustran. Pero si alguien ya es guapo y delgado (por naturaleza o con dinero y esfuerzo) no cante victoria. No es suficiente la apariencia, adem\u00e1s hay que ser muy \u00abdivertido\u00bb o al menos dar esa imagen. Revistas y programas de televisi\u00f3n no se cansan de ense\u00f1ar a actuar, vestirse, peinarse, decorar y hasta cocinar de manera di-ver-ti-da. La nueva imagen del triunfador es de \u00abtalante juvenil, juguet\u00f3n y seductor\u00bb (Christopher Lasch). Los famosos ponen el ejemplo: sonrisas, ligereza y coqueteo. Nada de seriedad, por favor, s\u00f3lo se vive una vez. Y en medio de este juego divertido que es la vida hay que lograr el \u00e9xito, es decir, no s\u00f3lo salir uno adelante, sino adelantar a otros y ser objeto de admiraci\u00f3n Sobre estas patas huecas cada vez m\u00e1s gente apoya su autoestima. La generalizaci\u00f3n de estas conductas alienta el escrutinio continuo y ansioso de s\u00ed mismo para evaluar avances o retrocesos y contribuye primero a inhibir la aut\u00e9ntica intimidad y luego la calidad de las relaciones interpersonales. Lo que cuenta es el estilo, los aires triunfales, la imagen. Lo dem\u00e1s es anticuado, aburrido, no vende. La persona se va vaciando de s\u00ed misma y ese falso yo queda en exhibici\u00f3n y, para colmo, en oferta."}