{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Carlos Llano Cifuentes","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/carlosllanocifuentes\/","title":"La vigencia de la contadur\u00eda","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"btjZWbgXgY\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/05\/21\/voces_la_vigencia_de_la_contaduria\/\">La vigencia de la contadur\u00eda<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/05\/21\/voces_la_vigencia_de_la_contaduria\/embed\/#?secret=btjZWbgXgY\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;La vigencia de la contadur\u00eda&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"btjZWbgXgY\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Hay acciones en la vida de los negocios que se consideran\u00a0esenciales dentro de la cultura industrial contempor\u00e1nea.\u00a0Hace 30 o 40 a\u00f1os era muy dif\u00edcil concebir\u00a0una entidad mercantil sin que elaborara un producto.\u00a0Hoy sabemos que el producir, en cuanto tal, es una\u00a0acci\u00f3n que debe ser decidida por el empresario. Muchas\u00a0veces, en efecto, es preferible comprar lo producido\u00a0que producirlo personalmente a un costo mayor o\u00a0una calidad inferior. Sin embargo, esto no puede decirse de las actividades\u00a0contables el\u00a0\u00abhacer cuentas\u00bbes verdaderamente\u00a0constitutivo para todo negocio, dado que su finalidad\u00a0mercantil consiste, entre otras, en generar un valor\u00a0econ\u00f3mico agregado. Ese dato inesquivable resulta necesario,\u00a0como ya dije, en todo negocio, y es la contabilidad,\u00a0en \u00faltimo t\u00e9rmino, la que decide, como juez\u00a0inapelable, si efectivamente la empresa genera valor o\u00a0no, es decir, si es o no negocio. Otra cosa es pensar que un negocio pueda ser bien\u00a0dirigido a partir de los puros y \u00fanicos datos contables. Las empresas son, si se me permite la met\u00e1fora,\u00a0poli\u00e9dricas. Tienen muchas caras. La num\u00e9rica es una\u00a0de ellas. Es imprescindible pero no \u00fanica. Por ello, adem\u00e1s de err\u00f3neo, es ins\u00f3lito y sorprendente\u00a0que algunos consideren que la contabilidad ha \u00a0ca\u00eddo de su pedestal en el \u00e1mbito de los negocios. Es\u00a0err\u00f3neo, porque la contabilidad nunca ha estado en un\u00a0pedestal siempre ha sido un instrumento de servicio\u00a0y un inapreciable term\u00f3metro para saber -repito- si\u00a0estamos haciendo negocio. La consideraci\u00f3n proviene, adem\u00e1s, de fen\u00f3menos\u00a0del todo independientes a ella misma y que no la\u00a0fundamentan de ninguna manera. El que varias de las\u00a0empresas m\u00e1s importantes, no s\u00f3lo del mundo sino\u00a0incluso de la historia, hayan entrado en hecatombe por\u00a0haber presentado mal sus contabilidades al p\u00fablico,\u00a0lejos de disminuir un \u00e1pice la relevancia de la contabilidad,\u00a0la subrayan. Ni Enron ni WorldCom ni Arthur\u00a0Andersen se hundieron por llevar bien la contabilidad, \u00a0sino por falsear con ella. Esto no significa de ning\u00fan modo que la contabilidad\u00a0resulte perjudicial o enga\u00f1osa Con un mismo\u00a0bistur\u00ed se puede salvar a una persona o asesinarla, sin\u00a0embargo, a ning\u00fan m\u00e9dico se le ocurrir\u00eda pensar que\u00a0puede hacer operaciones sin contar con ese valioso\u00a0instrumento. Las cosas son precisamente al rev\u00e9s. En virtud de la\u00a0+rostec at\u00e1strofe de esas compa\u00f1\u00edas nos damos cuenta de\u00a0la radical importancia de la contabilidad, no s\u00f3lo como herramienta\u00a0de medici\u00f3n, sino como escaparate para mostrar al p\u00fablico -cliente,\u00a0consumidor, accionista, socio- lo que podemos llamar, en t\u00e9rminos\u00a0coloquiales pero exactos, las cuentas claras. Y esto s\u00ed las cuentas\u00a0claras son atributo exclusivo de la contabilidad. NO SOLO BUENOS CONTADORES Las actividades contables tienen ante s\u00ed un reto que para el\u00a0hombre de negocios resulta generador de entusiasmo, en forma\u00a0literal. Con el paso del tiempo, han surgido aspectos cada vez\u00a0m\u00e1s profundos en la vida de los negocios que escapan a las\u00a0tradicionales mediciones de la contabilidad.\u00a0Si antes era muy\u00a0importante conocer el valor de los inventarios, hoy lo es m\u00e1s\u00a0conocer el valor de esos important\u00edsimos inventarios peculiares\u00a0que forman una empresa los conocimientos de las personas que\u00a0trabajan en ella. Hoy el contador debe saber cuantificar -perm\u00edtaseme la palabra-\u00a0el valor de un conocimiento, tarea por dem\u00e1s dif\u00edcil si no es\u00a0que imposible. Igualmente, debe ser capaz de medir -perm\u00edtaseme\u00a0tambi\u00e9n ese vocablo- el desarrollo de sus hombres, tal vez la\u00a0realidad m\u00e1s importante en una organizaci\u00f3n y, al mismo tiempo,\u00a0la m\u00e1s dif\u00edcil de ser medida. La contabilidad tiene que medir, hasta donde se pueda, no s\u00f3lo\u00a0el valor de los conocimientos, sino tambien la intensidad de la\u00a0inclusi\u00f3n o pertenencia a la empresa de los hombres que en ella\u00a0trabajan, para que sus activos, es decir, sus conocimientos, puedan\u00a0considerarse contablemente como valor que pertenece a la\u00a0organizaci\u00f3n. Dicho de otra manera, ahora no s\u00f3lo le toca al contador calibrar\u00a0el importe del\u00a0\u00abcapital monetario\u00bb, sino lo que Francis\u00a0Fukuyama ha llamado con acierto \u00abcapital social\u00bbtrust. \u00bfHabr\u00e1 alguna contabilidad que sea capaz de proporcionar el\u00a0capital social, es decir, el grado de confianza, que rige entre\u00a0quienes trabajan en una misma compa\u00f1\u00eda o con aquellas con las\u00a0que pueden asociarse? Este es el apasionante reto que tiene por delante esta actividad\u00a0que hoy, parad\u00f3jicamente, consideran en dem\u00e9rito. Quien sea\u00a0capaz de calibrar, estimar, valorar, apreciar, ese capital social, no\u00a0solo ser\u00e1 un buen contador, sino que se erigir\u00e1 como un buen\u00a0director de empresa."}