{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Fascinados por la violencia","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"FsREDk5KbL\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/fascinados_por_la_violencia\/\">Fascinados por la violencia<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/fascinados_por_la_violencia\/embed\/#?secret=FsREDk5KbL\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Fascinados por la violencia&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"FsREDk5KbL\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"No, madre, mejor no veas esa pel\u00edcula, \u00a1es demasiado fuerte para ti! No s\u00e9 si a ustedes les ha ocurrido algo similar, pero creo que no soy caso \u00fanico; la censura actual es de hijos a padres, no al rev\u00e9s. \u00bfQu\u00e9 implica esa palabra fuerte? Pueden ser muchas cosas: violencia, sexo gratuito, falta de l\u00f3gica y lo peor es que cuando me advierten, tienen raz\u00f3n. El est\u00f3mago de los j\u00f3venes acostumbrado a tanta negrura resiste mucho m\u00e1s que el de los mayores. Los par\u00e1metros del asco, el espanto y la admiraci\u00f3n han evolucionado mucho, al comp\u00e1s de los medios de comunicaci\u00f3n. Estos medios han desarrollado un apetito excesivo por lo anormal, lo feo e incoherente confundi\u00e9ndolo con lo nuevo y lo distinto, aquello que puede fascinar la atenci\u00f3n por un tiempo. Muchos comportamientos violentos, truculentos o pornogr\u00e1ficos se presentan adem\u00e1s como algo objetivo y neutral, y la realidad es que tienen un efecto perverso en los espectadores, hacen que admiremos o detestemos justo lo que ellos quieren. Ser\u00eda muy dif\u00edcil y totalmente il\u00f3gico que una persona intentara vivir ajena a las miserias, penas y tristezas de nuestro mundo, dar la espalda a la tragedia que envuelve a tantos seres y pueblos no es coherente. Dedicarse a mirar s\u00f3lo lo bello, lo positivo, como si no pasara nada, ser\u00eda hueca frivolidad, pero no podemos hacer lo contrario: atiborrarnos de im\u00e1genes y relatos progresivamente sangrientos, dolorosos, degradantes tampoco \u00e9ste es un camino cuerdo. Hacer espect\u00e1culo de los vicios p\u00fablicos y privados recre\u00e1ndolos y animando a recrearse en ellos, puede ser un buen negocio para algunos, pero no por ello deja de ser un vicio del que no se sigue ning\u00fan bien social. El espectador, una vez relajado en la butaca de cine o ante el televisor, es pr\u00e1cticamente incapaz de cortar esas escenas fren\u00e9ticas y dram\u00e1ticas cuando ha comenzado a verlas. Y es que todos nacemos con nuestro presupuesto de violencia, maldad, sadismo, junto con el de bondad, ternura y compasi\u00f3n; dependiendo de cu\u00e1l alimentemos se desarrolla nuestra gusto y personalidad. En el momento actual hay casi una conspiraci\u00f3n de la violencia, en donde la basura, los comportamientos de gusanos, la fealdad irredimible, el horror y la depravaci\u00f3n son aclamados por su brillantez y originalidad. Los protagonistas que ofrecen las pantallas son m\u00e1s despreciables que cualquier mortal que conocemos. Nuestra portada no es s\u00f3lo una forma gr\u00e1fica de presentar una idea, los grupos sociales nos suicidamos si no cortamos esa atm\u00f3sfera opresiva, ese af\u00e1n de exaltar la brutalidad y la violencia. No vayamos a exclamar como el poeta maldito Leopoldo Mar\u00eda Panero que lanz\u00f3 este grito desgarrador: \u201c\u00bfSer\u00e1 mi alma un buen alimento para perros?\u201d. \u00bfQui\u00e9n debe trabajar por ello? Desde luego los profesionales de los medios con su conocimiento del terreno y su talento, pero esto s\u00f3lo lo pueden hacer con el apoyo de los usuarios, est\u00e1 comprobado que el remedio est\u00e1 en manos de ese ente al que invocan como supremo juez productores y publicistas: el p\u00fablico en general."}