{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Carlos Llano Cifuentes","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/carlosllanocifuentes\/","title":"Por un nuevo modelo de empresa","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"CV6sVrdDWs\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/11\/01\/por_un_nuevo_modelo_de_empresa\/\">Por un nuevo modelo de empresa<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/11\/01\/por_un_nuevo_modelo_de_empresa\/embed\/#?secret=CV6sVrdDWs\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Por un nuevo modelo de empresa&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"CV6sVrdDWs\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Iniciamos esta importante reuni\u00f3n de personas vinculadas con las actividades de la empresa, en un momento en el que la opini\u00f3n p\u00fablica mexicana parece convencida de que M\u00e9xico necesita un nuevo modelo econ\u00f3mico, debido a las p\u00e9simas consecuencias acarreadas por aquel que hasta ahora, al parecer, hemos seguido. Este convencimiento deriva de instancias ideol\u00f3gicas de cualquier color y traza. No obstante, dudo que muchos sepan qu\u00e9 quieren decir cuando piden un nuevo modelo econ\u00f3mico. Se dice que el neoliberalismo, no funciona socialmente por las inaceptables diferencias que genera: y no voy a discutirlo, aunque no sea m\u00e1s que para no ganarme la antipat\u00eda de unos y otros. El buen trabajo Lo que s\u00ed puedo afirmar es que ning\u00fan modelo econ\u00f3mico es capaz por s\u00ed solo de hacer que los hombres hagamos un buen trabajo, ese good work del que Schumacher hablara visionariamente. Para ello se necesita, adem\u00e1s de un acertado enfoque de la macroeconom\u00eda, un marco jur\u00eddico concorde, y sobre todo un conjunto de convicciones \u00e9ticas vividas por los ciudadanos: la disposici\u00f3n de realizar en nosotros un concepto verdadero del hombre. El buen trabajo no se desarrolla en las ideas abstractas, sino en las empresas concretas: es ahora la empresa y no los grandes esquemas estatales de la econom\u00eda, las que cargan sobre s\u00ed \u2013 para mal o para bien- el protagonismo de la prosperidad econ\u00f3mica y de la justicia social. Si este eje fundamental falla, las leyes y las supuestas tendencias econ\u00f3micas trazar\u00e1n sus juegos de artificio en el vac\u00edo. Para hacer un buen trabajo se precisa que el individuo \u00be el trabajo es propiedad inalienable del individuo, no de la colectividad\u00be sepa y quiera hacerlo. Ni los c\u00f3digos jur\u00eddicos ni los planes econ\u00f3micos har\u00e1n que los trabajadores, en cualquier nivel, quieran, si no quieren. Los individuos trabajan (cuando lo hacen) en las empresas, sean propias o sean ajenas: el ambulantaje no es sino un asombroso conjunto de peque\u00f1as empresas que rebrotan por las atarjeas de la necesidad. La empresa se ha convertido, as\u00ed, en el gozne de la capacitaci\u00f3n \u2013 que las personas sepan- y de la motivaci\u00f3n \u2013 que las personas quieran- . Parece que lo que necesitamos es un nuevo modelo de empresa, aunque no se desprecien ni las grandes visiones de la econom\u00eda ni los amplios marcos jur\u00eddicos. Este nuevo modelo de empresa se ve apremiado por dos instancias inesquivables: de una parte, el hombre que la constituye; de otra, el mundo en el que trabaja. Se requiere sin duda un concepto acertado del ser humano, para que la empresa potencie y acent\u00fae sus posibilidades (de ah\u00edla \u00e9tica;y se requiere, tambi\u00e9n, una profunda comprensi\u00f3n de los problemas mundiales (nuevos y complejos problemas mundiales) ante los que las empresas se encuentran en la presente d\u00e9cada. Los problemas econ\u00f3micos que padecemos no pueden resolverse atendiendo dom\u00e9sticamente a nuestras crisis particulares. Se necesita una profunda visi\u00f3n antropol\u00f3gica (\u00bfnos hemos equivocado de modelos o nos hemos equivocado de hombre?) y una amplia perspectiva mundial (\u00bfen qu\u00e9 mundo estamos?). Sin estas dos importantes \u00f3pticas daremos costosos palos de ciego, sin acertarle a la pi\u00f1ata. Ambas cuestiones \u2013 la propiamente humana y la verdaderamente mundial- se cruzan en un punto cr\u00edtico: el nuevo modo de hacer la empresa requiere, como ya he afirmado en otro lugar, un nuevo modo de ser del empresario. Nuevo modo de ser, expliquemos, que consiste no en fantasmag\u00f3ricas visiones, sino en el ser que realmente somos, es decir, verdaderos hombres (mejor: hombres verdaderos), y no suced\u00e1neos humanos, producto de provisionales culturas de pacotilla. El empresario ha de ser hoy, antes que nada, un hombre de cabeza abierta, mirada amplia, diafragma visual panor\u00e1mico. Este modo de ser es una implicaci\u00f3n direct\u00edsima del fen\u00f3meno econ\u00f3mico que ha dado en llamarse globalizaci\u00f3n. Ensanchar la mirada Nuestra mirada directiva se refer\u00eda antes a un contorno espec\u00edfico del mercado. Esta perspectiva mercantil ya no sirve: los mercados han perdido la posibilidad de manejarse en plural. El mercado m\u00e1s grande del mundo no son los Estados Unidos sino el mundo mismo. Resultamos ahora miopes no porque hayamos contra\u00eddo este defecto \u00f3ptico, sino porque se nos ha ensanchado el paisaje: nuestro primer cambio es el de alargar el horizonte de nuestra mirada, y ello no es f\u00e1cil para quienes estamos acostumbrados a la ceguera de taller. Necesitamos un instrumental informativo m\u00e1s complejo, s\u00ed, pero lo importante es una nueva actitud mental frente a la geograf\u00eda, una nueva perspectiva del mundo. Mas la globalizaci\u00f3n no se refiere s\u00f3lo al mercado de venta, como muchos suponen, sino, paralelamente, al de adquisici\u00f3n. El radio de nuestra proveedur\u00eda es ahora el planeta mismo, y esto es un fen\u00f3meno rigurosa y estrictamente contempor\u00e1neo, al relacionarse no s\u00f3lo con las materias primas que componen nuestro producto, sino con las partes mismas, ya elaboradas, que lo integran. Para poner un ejemplo muy pr\u00f3ximo (pues lleva mi propio apellido), un cigarro habano, cuya concepci\u00f3n original proviene de Cuba, se elabora hoy con tabaco recogido en las vegas de Santo Domingo, con fibras cultivadas en los tabacales de San Andr\u00e9s Tuxtla, Veracruz, y con la capa exterior proveniente de Camer\u00fan; las operaciones industriales se realizan en Kingston, Jamaica, y las comerciales se dirigen desde Nueva York. Se trata de un simple cigarro habano. A la globalizaci\u00f3n del mercado sigue el car\u00e1cter internacional del capital. No nos gusta que el capital mexicano se invierta en otro lado, pero, en cambio, estamos ansiosos de que los dem\u00e1s hagan con nosotros lo que criticamos. El capital siempre ha sido ap\u00e1trido, y hay que admitirlo as\u00ed. Nos hemos tenido que acostumbrar, a marchas forzadas, al hecho de que el papel comercial no ha de colocarse s\u00f3lo en las demarcaciones nacionales. La ampliaci\u00f3n de nuestras perspectivas entra\u00f1a que los modelos econ\u00f3micos hagan a los pa\u00edses atractivos lugares de inversi\u00f3n; esto no deben perderlo de vista los preconizadores de modelos nuevos para M\u00e9xico. Por otra parte, la globalizaci\u00f3n del mercado y del dinero se ve acompa\u00f1ada por la del personal, lo cual resulta a\u00fan m\u00e1s complejo porque"}