{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Cuando la publicidad huele a panader\u00eda","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"sNLLyaolAq\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/03\/01\/cuando_la_publicidad_huele_a_panaderia\/\">Cuando la publicidad huele a panader\u00eda<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/03\/01\/cuando_la_publicidad_huele_a_panaderia\/embed\/#?secret=sNLLyaolAq\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Cuando la publicidad huele a panader\u00eda&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"sNLLyaolAq\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"En un tiempo como \u00e9ste, en que todo parece contable, es bueno volver a sorprenderse de que a uno le vean cara de bolsillo. Porque de n\u00famero te ven la cara desde antes de nacer: \u201cel producto\u201d, dice el doctor solemnemente mirando a la feliz y asombrada embarazada (o, \u201clos productos\u201d, en el misterioso caso de que los inquilinos intrauterinos sean dos o m\u00e1s). Despu\u00e9s, de muy ni\u00f1o, la cara de bolsillo se la ven todav\u00eda a tus pap\u00e1s; t\u00fa s\u00f3lo eres un peque\u00f1o e infantil pretexto para que ellos gasten en ti. Pero llega el fat\u00eddico d\u00eda \u00be important\u00edsimo para otros y para ti dif\u00edcilmente registrado\u00be en que tienes dinero y eres un potencial comprador, o en el que tu vocesita reclama, \u201c\u00e9ste, mami, \u00e9ste\u2026\u201d. D\u00eda de luto para tu libertad de elegir y jornada felic\u00edsima para quienes vislumbran en tu futuro decenas de a\u00f1os en que gastar\u00e1s y gastar\u00e1s tu dinero (bueno, es un decir, porque es ya casi de ellos). Ellos son los publicistas, los llamados \u201csabuesos de la mente\u201d, que iniciar\u00e1n la caza desde los rincones m\u00e1s profundos de tu casa y desde los laberintos m\u00e1s intrincados de tu pensamiento. \u00bfEs mala esta cacer\u00eda?, preguntar\u00e1n las mentes ecologistas. La cacer\u00eda se vale s\u00f3lo con una condici\u00f3n: que sea una cacer\u00eda humana. Que quienes se mueven en el campo, de un lado y del otro, no pierdan de vista que son personas y que se dirigen a personas. Esto hace del arte de vender, una actividad humana para humanos. Esto hace de la publicidad una verdadera informaci\u00f3n que realmente comunica. El peligro de la publicidad se encierra en una conversi\u00f3n: pasar de mirar a la persona a mirar al mercado. Y el mercado tiene un cierto olor a panader\u00eda: s\u00f3lo huele a masa. El nuevo horizonte publicitario reclama \u00be y as\u00ed se constat\u00f3 en el IV Encuentro Internacional de la Publicidad, AMAP\u00be la presencia del individuo, con todos sus trazos bien delineados: enfoques m\u00e1s personalizados y comunicaci\u00f3n plenamente humana. Girar la tuerca a la l\u00f3gica del mercado para rescatar a los consumidores y devolverles, por favor, su verdadero rostro. Dejar de jugar ya a que todos tenemos una triste y apabullada cara de bolsillo."}