{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/leograndini\/","title":"Amor y familia en Octavio Paz","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"fAY2WuuhAL\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1994\/11\/01\/amor_y_familia_en_octavio_paz\/\">Amor y familia en Octavio Paz<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1994\/11\/01\/amor_y_familia_en_octavio_paz\/embed\/#?secret=fAY2WuuhAL\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Amor y familia en Octavio Paz&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"fAY2WuuhAL\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Hasta donde llega mi informaci\u00f3n, Octavio Paz no ha abordado nunca de modo directo y sistem\u00e1tico el tema de la familia y el matrimonio. Sin embargo, si nos zambullimos con atenci\u00f3n en sus obras, cunden chispazos que poco a poco llegan a iluminar una multitud de facetas de estas realidades. Y no escasean las sorpresas. Tampoco las lecciones. De \u00e9stas \u00faltimas adelanto una que viene bien como pre\u00e1mbulo: no se debe reconstruir su opini\u00f3n sobre esta materia alrededor de una o dos afirmaciones, ni siquiera a partir de todas las que tratan ese tema, sino s\u00f3lo a partir de una visi\u00f3n global de su pensamiento. Este es un principio elemental del estudio de todo pensador (y de todo tema), pero se descuida m\u00e1s frecuentemente cuando se trata de un autor cuyas ideas est\u00e1n al alcance de un p\u00fablico extremamente amplio y llegan a gentes que ni las buscaban. EL AMOR La puerta obligada para entrar en materia es el tema que s\u00ed ha tratado Paz de modo sistem\u00e1tico, el amor, tan l\u00facidamente descrito en La llama doble. Ahora se\u00f1alar\u00e9 algunos puntos que me parecen relevantes, pero remito al lector al libro mismo -cuya lectura aconsejo vivamente- y a la rese\u00f1a que de \u00e9l publiqu\u00e9 en el n\u00famero 211 de esta revista. La idea aue domina en este largo ensavo, tanto en la parte hist\u00f3rica (cap\u00edtulos 1 a 5 ) como en la que podr\u00edamos llamar sistem\u00e1tica (cap\u00edtulos 5 a 9), es que la noci\u00f3n de persona es el constitutivo esencial de nuestra imagen del amor y que la persona est\u00e1 constituida, a su vez, por la unidad de alma y cuerpo. En muchas p\u00e1ginas se percibe como una fascinaci\u00f3n, un estupor ante la unidad del hombre, unidad que desaf\u00eda muchos de nuestros esquemas racionales, sobre todo esos esquemas dualistas de la modernidad que invitan a tomar partido por el alma o por el cuerpo. El primer cap\u00edtulo se abre con una descripci\u00f3n de la experiencia po\u00e9tica que la presenta como el \u2018testimonio de los sentidos\u2019, una revelaci\u00f3n de la unidad del hombre: la mirada del esp\u00edritu encuentra, a trav\u00e9s de los ojos de la carne, \u2018otro mundo, el mundo otro que es este mundo\u2019 (la Llama \u2026, p.9). En el sentido estricto del t\u00e9rmino \u2018poes\u00eda\u2019, se trata de la recreaci\u00f3n del poema a partir del texto escrito; en el caso del amor humano, es el acceso a la persona a trav\u00e9s de su cuerpo. As\u00ed pues, la experiencia po\u00e9tica, que en tantos otros campos se vive como una evidencia de unidad suficientemente fuerte como para rechazar, con la autoridad de la vida, a las razones que imponen quiebras en nuestro ser, es tambi\u00e9n aqu\u00ed un llamado a confiar m\u00e1s en nuestra sensibilidad. Por sensibilidad entiendo la percepci\u00f3n inmediata, no alterada por formulaciones razonadas, esa capacidad de comprensi\u00f3n que tantas veces no va acompa\u00f1ada de la capacidad de justificar lo comprendido. Si es posible hablar de sensibilidad en este sentido, es decir, m\u00e1s all\u00e1 de lo estrictamente sensible, es gracias a la unidad del hombre, de la que el ensayo de Paz est\u00e1 embebido: \u201ccuando hablo de persona humana no evoco una abstracci\u00f3n: me refiero a una totalidad concreta. He mencionado una y otra vez a la palabra alma y me confieso culpable de una omisi\u00f3n: el alma, o como quiera llamarse a la psiquis humana, no s\u00f3lo es raz\u00f3n e intelecto: tambi\u00e9n es una sensibilidad. El alma es cuerpo: sensaci\u00f3n; la sensaci\u00f3n se vuelve afecto, sentimiento, pasi\u00f3n\u201d (La Llama\u2026, pp.170-171). Que el amor es una relaci\u00f3n entre personas puede parecer una afirmaci\u00f3n in\u00fatil por obvia. Sin embargo, cada vez que nos rehusamos a conceder el nombre de amor a algo que se quiere hacer pasar por tal est\u00e1 de por medio la presencia\/ausencia de la persona. Evidentemente, no se trata de que la acci\u00f3n la realice o no una persona, pues en ese sentido todo acto del hombre es personal. Se trata de que en la acci\u00f3n entre en juego su espec\u00edfico ser personal. \u201cHacer el amor\u201d es una metonimia de gran fuerza y belleza dentro del contexto de la unidad alma\/cuerpo. La metonimia es un recurso ret\u00f3rico (un tropo) que sustituye el nombre de la causa por el del efecto -viceversa-, el del continente por el del contenido -o viceversa-, etc\u00e9tera, como en \u201cleer a Cervantes\u201d, \u201cdar una caridad\u201d, o \u201ccoadyuvar con Los Pinos\u201d. \u201cHacer el amor\u201d es una expresi\u00f3n meton\u00edrnica porque, aunque textualmente s\u00f3lo alude a la puesta en obra de un acto de amor, la realidad significada es mucho m\u00e1s rica: amor no es s\u00f3lo el efecto del acto sino tambi\u00e9n su causa y, adem\u00e1s, el acto es en s\u00ed mismo amor y manifestaci\u00f3n de amor. El problema est\u00e1 en que es posible realizar una acci\u00f3n f\u00edsicamente id\u00e9ntica que no sea ni acto ni efecto ni manifestaci\u00f3n de amor a la que, por su valor paradigm\u00e1tico, sigamos aludiendo con la expresi\u00f3n \u201chacer el amor\u201d. El resultado es tan lamentable y deformante como el actual uso de \u201ccaridad\u201d como sin\u00f3nimo de \u201climosna\u201d. \u00bfD\u00f3nde se ha de buscar la presencialausencia de la persona? Si, por ejemplo, el \u201cpartner\u201d puede ser sustituido indiferentemente por otro que d\u00e9 el mismo resultado, es claro que la atenci\u00f3n no se dirig\u00eda a la persona. Es \u00e9sta justamente \u201cla l\u00ednea que se\u00f1ala la frontera entre el amor y el erotismo. El amor es una atracci\u00f3n hacia una persona \u00fanica: a un cuerpo y a un alma\u201d (La Llama\u2026, p.33). Hace a\u00f1os Paz hab\u00eda escrito precisamente que \u201cel erotismo tiende a enaltecer no el car\u00e1cter \u00fanico del objeto er\u00f3tico sino sus singularidades y exentricidades\u201d. La expresi\u00f3n \u201cobjeto er\u00f3tico\u201d es sumamente reveladora: en el puro erotismo el otro es un objeto, no un sujeto, no una persona. En La llama doble encontramos dos afirmaciones complementarias muy densas de significado por el hecho de coincidir en su formulaci\u00f3n: \u201cHay una conexi\u00f3n \u00edntima y causal, necesaria, entre las nociones de alma, persona, derechos humanos y amor\u201d (p.129), y \u201cHay una conexi\u00f3n \u00edntima y causal entre amor y"}