{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"danielinnerarity","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/danielinnerarity\/","title":"Apuesta en favor del riesgo","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"ysBoVCaKWx\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1994\/03\/27\/apuesta-en-favor-del-riesgo\/\">Apuesta en favor del riesgo<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1994\/03\/27\/apuesta-en-favor-del-riesgo\/embed\/#?secret=ysBoVCaKWx\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Apuesta en favor del riesgo&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"ysBoVCaKWx\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"A nadie hay que invitarle a su propia casa, aunque tampoco est\u00e1 de m\u00e1s ayudarle a descubrir rincones que le son, por acostumbrados, in\u00e9ditos. Escribo pensando en quienes no son fil\u00f3sofos ni desean serlo, e incluso en quienes se irritan ante la impertinencia de gente tan molesta, siempre presente en cualquier reuni\u00f3n a la que no ha sido invitada. Quiz\u00e1s sea una p\u00e9rdida de tiempo detenerse a excusar la propia presencia, pero no todas las perdidas de tiempo son del mismo calibre; hay algunas que merecen la pena. Y dado que los fil\u00f3sofos no pueden justificarse por su productividad, est\u00e1n obligados a defender el ocio de que disfrutan, mostrando la beneficiosa incomodidad de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica. Casi todas las justificaciones de una profesi\u00f3n recurren a se\u00f1alar una nueva enfermedad que s\u00f3lo ellos son capaces de curar. Cualquier apolog\u00eda tiene que crear su patolog\u00eda correspondiente. En el caso de la filosof\u00eda esta justificaci\u00f3n es un poco m\u00e1s dificil porque al diagn\u00f3stico de los males no siempre le sigue una receta convincente. S\u00f3lo me cabe esperar que la declaraci\u00f3n de incompetencia farmacol\u00f3gica encuentre un auditorio indulgente y consiga convencer a alguien de que toparse con los I\u00edmites es una experiencia que enriquece a una sociedad orgullosa de su plena competencia. EN BUSCA DE UNA PROFESI\u00d3N PERDIDA Podr\u00eda parecer un eufemismo propagand\u00edstico hablar de la filosof\u00eda como aventura y prometer riesgos y emociones a cuantos quieran asomarse a ella. Nuestra \u00e9poca no parece especialmente propicia para la reflexi\u00f3n; estamos bajo una fuerte presi\u00f3n econ\u00f3mica -hay que ser competitivos, se dice-, y la filosof\u00eda parece m\u00e1s bien inclinada a la\u00a0 colaboraci\u00f3n gratuita y a la ociosa improductividad. Todos estamos sometidos a la necesidad de conseguir un empleo, y la b\u00fasqueda de un puesto de trabajo deja en segundo plano la indagaci\u00f3n de la verdad. El pensamiento sin reglas ni estrategias, que no calcula ni aporta beneficios, se encuentra perdido en el mercado. Huye despavorido ante cualquier maquinaria, planificaci\u00f3n o exigencia de rendimiento. En el tren de alta velocidad de nuestra civilizaci\u00f3n, la perplejidad del fil\u00f3sofoes similar a la del aldeano que se asustara y tirara continuamente del freno de emergencia, sin ser capaz de dar despu\u00e9s una explicaci\u00f3n convincente al revisor. Otros profesionales se mueven con impert\u00e9rrita competencia en el mundo real y saben hacer perfectamente la declaraci\u00f3n de la renta, arreglar un enchufe o preparar un viaje. Frente a tan envidiable destreza se encuentra la inseguridad de los fil\u00f3sofos, que parecen estar siempre en b\u00fasqueda de su profesi\u00f3n perdida, como si un polic\u00eda de la unidad de rendimientos o el fiscal contra la vagancia pudieran exigirle en cualquier momento una justificaci\u00f3n de su improductividad. Ahora bien, \u00bftiene alg\u00fan sentido calificar como aventura la aparente pasividad filos\u00f3fica? La filosof\u00eda es en la actualidad un asunto de funcionarios y un departamento m\u00e1s en esta sociedad de la divisi\u00f3n del trabajo. Pero tiene algo de n\u00f3mada y aspira secretamente a sabotear la departamentalizaci\u00f3n del saber, a meterse donde no la llaman y a cuestionar la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n cultural. La filosof\u00eda no niega la especializaci\u00f3n, pero tampoco se resigna sin m\u00e1s con ella. Quiz\u00e1 no disponga ya -como en un tiempo pretendi\u00f3 orgullosa de un concepto acabado y completo del mundo, ni de una piedra filosofal que re\u00fana plenamente lo disperso, pero s\u00ed tiene \u201cuna idea de que algo debe mantenerse de ese concepto\u201d . Esto puede sonar intempestivo, en un momento en el que la universidad parece haber dejado de ser universitas para convertirse en mera suma de facultades especializadas. La filosof\u00eda es elemento perturbador de agitaci\u00f3n en el campus de la pac\u00edfica indiferencia; sabotea en cuanto puede la coexistencia de los especialistas que se ignoran mutuamente; provoca el enfrentamiento donde percibe una excesiva compartimentalizaci\u00f3n. En la tensa relaci\u00f3n por ella misma introducida, en esta \u201clucha de las facultades\u201d -tanto en el sentido kantiano como en el meramente administrativo-, la filosof\u00eda encuentra su elemento vital, su terreno propicio como autorreflexi\u00f3n de las ciencias dispersas y la sociedad escindida. LOS MALOS TIEMPOS SON BUENOS TIEMPOS Una de las rupturas que la filosof\u00eda no se resigna a contemplar como definitiva es aqu\u00e9lla seg\u00fan la cual lo interesante es irreflexivo y lo aburrido es racional; que la pasi\u00f3n y el goce est\u00e1n fuera de la raz\u00f3n. mientras que el ejercicio de la inteligencia es una disciplina insoportable. Hace ya m\u00e1s de un siglo que Hegel se rebel\u00f3 contra el dualismo entre lo que llamaba intereses sin cientificidad y cientlficidad sin intereses. a lo que Schopenhauer denomin\u00f3 el dualismo entre la Staatsphilosophie (la filosof\u00eda funcionarial, de jerga y secta, aislada de la vida e incontaminada de todo aquello que realmente nos preocupa) y la SpaBphilosophie (el pensamiento que paga su disfrute con el precio de entregarse atado de pies y manos a la incoherencia). La filosof\u00eda puede hacerlo con mayor o menor fortuna, pero aspira a reunir gozo y seriedad, rigor y comprensibilidad, vida y reflexi\u00f3n, fundamento y variaci\u00f3n. No se resigna a tener que elegir entre la verdad abstracta o la vida irresponsable. Pero los malos tiempos son siempre buenos tiempos para la filosof\u00eda, a la que se le puede permitir una \u00fanica vanidad: la de ser una especie de espectadora de naufragios o superviviente de cat\u00e1strofes. El fil\u00f3sofo es un personaje que sabe esperar y, sobre todo, sabe esperar al cad\u00e1ver de su enemigo, el hombre h\u00e1bil, pr\u00e1ctico, satisfecho y seguro de s\u00ed mismo. La filosof\u00eda no es m\u00e1s astuta que los triunfadores oficiales, pero tiene la suficiente vejez a sus espaldas como para saber que el \u00e9xito es la antesala de alg\u00fan fracaso, que la seguridad no es tan duradera como promete y que, tarde o temprano, el hombre se ha de enfrentar a alg\u00fan tipo de cat\u00e1strofe, ya sea bajo la forma de perplejidad, desorientaci\u00f3n o p\u00e9rdida de sentido. Este es el momento que la filosof\u00eda aguardaba secretamente para vengarse del sarcasmo con que era despreciada por los traficantes del \u00e9xito. Las preguntas filos\u00f3ficas surgen, dec\u00eda Heidegger, en medio de"}