{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Carlos Llano Cifuentes","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/carlosllanocifuentes\/","title":"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"l1OmQ4pbc8\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/\">UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/embed\/#?secret=l1OmQ4pbc8\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"l1OmQ4pbc8\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Prop\u00f3sito, consenso, excelencia, unidad, desempe\u00f1o empirismo, intimidad e inseguridad. He aqu\u00ed los principios en los que ha de basarse la empresa del futuro. Lawrence Miller (1) es, probablemente, de los primeros te\u00f3ricos de la empresa que se\u00f1ala con profundidad la necesidad de examinar el alma y esp\u00edritu de nuestros procedimientos administrativos que tienen poco que ver con las t\u00e9cnicas directivas y mucho, en cambio, con las convicciones que se sustenten sobre la naturaleza del hombre. Este planteamiento, que no es en modo alguno nuevo (2), tiene la originalidad de presentarse como una llamada a descubrir los verdaderos valores subyacentes en la empresa -1y en la empresa norteamericana- y no a adoptar un modelo japon\u00e9s de gesti\u00f3n. Se hace indispensable una nueva declaraci\u00f3n de creencias sobre el papel de la administraci\u00f3n en las corporaciones, una definici\u00f3n de los valores que deben integrar esa cultura que est\u00e1 surgiendo en los negocios de Estados Unidos (3). Con raz\u00f3n llama Lorenzo Servitje a esta obra, en su pr\u00f3logo, a \u201cuna adaptaci\u00f3n original a la literatura de la direcci\u00f3n y de la gerencia de las empresas\u201d (4). Este planteamiento es, finalmente, tanto m\u00e1s sugestivo cuanto que Lawrence Miller, sin decirlo de un modo expl\u00edcito, deja suficientes rastros para que nos percatemos de que esa nueva cultura de la empresa debe hundir sus ra\u00edces en la tradici\u00f3n judeo cristiana (ya no, repetimos, en de modo oriental de ver la vida, aunque no le sea totalmente ajeno). Buena parte de las sugerentes aportaciones de nuestro autor guardan estrecha coincidencia con la doctrina social cristiana, tal como Juan Pabio II la define en Sollicitudo Rei Socialis y, sobre todo, en Laborem Exercens. Miller identifica ocho valores primarios en nuestra cultura occidental que precisan ser revitalizados y puestos a la luz si la empresa quiere subsistir y mantener el papel configurador en la civilizaci\u00f3n que, para bien o para mal, ha venido ejerciendo durante todo este siglo. A Miller le interesa no que los responsables de las organizaciones se encuentren de acuerdo con estos principios, sino que reflexionen sobre ellos (p.33), pretensi\u00f3n que es paralela a la presente nota. Se trata de ideas simples con enorme fuerza para liberar el potencial humano, inmenso e inm\u00f3vil, en muchas de nuestras organizaciones (p.15). El resumen que hacemos a continuaci\u00f3n no ahorra la lectura de la obra de Miller (asequible, breve e interesante), sino, al rev\u00e9s impulsa a adentrarnos en ella para encontrar muchas facetas que aqu\u00ed no podr\u00e1n siquiera mencionarse.\u00a0 \u00a0Las civilizaciones decaen cuando el esp\u00edritu creador \u00a0y combativo padece una transformaci\u00f3n al cambiar las motivaciones de los individuos (p.32). Y esto es lo que est\u00e1 ocurriendo. La motivaci\u00f3n de las personas se ha reducido a la adquisici\u00f3n de su propio y particular bienestar (p.32), lo cual puede identificarse sin duda con un ideal decadente, hasta alcanzar por necesidad\u00a0 \u00abun punto de corrupci\u00f3n y conflicto\u00bb (p.33): el amar su buena vida, su ocio, su comodidad, sus diversiones, es un objetivo que se halla muy lejos de la disponibilidad primitiva de aquellas sociedades cuyos componentes se encontraban prestos para luchar y movidos por una verdadera causa (p.33). \u00a0Revoluci\u00f3n de las motivaciones \u00a0Miller detecta cinco puntos centrales en los que las motivaciones de los componentes de la sociedad norteamericana han sufrido una quiebra \u00a0fundamental que no puede ya ignorarse en t\u00e9rminos de la organizaci\u00f3n. 1. Las motivaciones mediante recompensas materiales se hacen cada vez m\u00e1s inadecuadas. 2. El hombre empieza a sentir de manera pujante la atracci\u00f3n por un trabajo m\u00e1s intelectual y creativo que tenga su recompensa en s\u00ed mismo. 3. Los individuos disponen de opciones que les facilitan moverse, adiestrarse y organizarse sin necesidad de que otros los intimiden con un mando que implique m\u00e1s amenaza que impulso de superaci\u00f3n. 4. Las necesidades de supervisi\u00f3n y gerencia son cada vez menos imperiosas. \u00a0Los trabajadores est\u00e1n ahora m\u00e1s motivados y pueden\u00a0 \u2212si se logra que quieran\u2212 autodirigirse. 5. La econom\u00eda mundial no es ya un campo de batalla entre tecnolog\u00edas sino entre habilidades gerenciales, y \u00e9stas dependen sobre todo -se insiste del conjunto de creencias y convicciones que sustentan ks directores de las organizaciones, m\u00e1s que de cualquier otro factor (pp.35-36). \u00a0Esta revoluci\u00f3n de las motivaciones nos obliga a alterar \u00a0la definici\u00f3n gerencial y a suscitar nuevas expectativas y valores, porque a \u00ablos antiguos han demostrado ser insuficientes\u00bb (p.37). Es as\u00ed como surgen a la luz los ocho principios gerenciales de Miller. \u00a0El principio del prop\u00f3sito \u00a0La diferencia entre l\u00edder y gerente, a favor del primero, es el prop\u00f3sito (p.39). Ello hace que existan demasiados gerentes y pocos l\u00edderes. Estos definen el \u00e9xito en t\u00e9rminos de logro de una meta valiosa. Aquellos, de acuerdo con medios derivados del proceso del negocio. Los l\u00edderes apelan en sus prop\u00f3sitos a valores elevados; los gerentes, a las necesidades usuales e ineludibles: ingreso, status, seguridad y poder. Para explicarlo claramente: los negocios tienen por finalidad institucional la creaci\u00f3n de riqueza \u2212productos y servicios\u2212, lo cual es muy diferente de la misi\u00f3n menos noble de la manipulaci\u00f3n financiera. El producto o el servicio, bien hecho, no debe confundirse con el \u00e9xito financiero, aunque a veces, y muchas veces, marchen juntos (p.41). \u00a0Deber\u00eda afirmarse que el prop\u00f3sito de un negocio es \u00abla respuesta posible a las necesidades de sus clientes\u00bb (p.42) o\u00a0 \u00abcrear bienestar, los bienes y servicios que superen nuestro nivel de vida\u00bb (p.43) (5). \u00a0Concentrarse en los resultados financieros no lograr\u00e1 movilizar la energ\u00eda humana (p.43). *La riqueza no es dinero. En todo el mundo existen econom\u00edas que producen m\u00e1s dinero y menos riqueza* (p.43). \u00a0Esto, concede Miller, \u00abno quiere decir que los objetivos financieros no sean deseables\u00bb sino que \u00abno deben ser el motivo principal\u00bb de un negocio: en el mejor caso, ser\u00e1n \u00abun m\u00e9todo secundario para medir un aspecto de su \u00e9xito\u00bb (p.50). \u00a0Todo lo anterior tiene un profundo significado respecto de la \u00abdisponibilidad de los individuos para sacrificarse\u00bb (p.50): nadie se entrega a menos que tenga una \u00abvisi\u00f3n valiosa del futuro\u00bb \u00a0(p.50). Esta es la causa, para Miller, de que el capitalismo"}