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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Se buscan empresarios, no rentistas</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="1xO8mf1tpM"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2018/10/24/se-buscan-empresarios-no-rentistas/"&gt;Se buscan empresarios, no rentistas&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2018/10/24/se-buscan-empresarios-no-rentistas/embed/#?secret=1xO8mf1tpM" width="600" height="338" title="&#x201C;Se buscan empresarios, no rentistas&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="1xO8mf1tpM" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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Para que la b&#xFA;squeda de beneficios privados lleve a beneficios p&#xFA;blicos se necesita un robusto marco institucional y regulatorio, as&#xED; como un convencimiento personal de parte de los empresarios de vivir una cultura de innovaci&#xF3;n y eficiencia, renunciando a la b&#xFA;squeda de privilegios que les permitan generar utilidades gracias a la protecci&#xF3;n de la competencia. &#xA0; &#xBF;SE NECESITA UN NUEVO SISTEMA ECON&#xD3;MICO? Ante los grandes problemas que enfrenta el mundo, como la pobreza y la percepci&#xF3;n de un aumento de la desigualdad, as&#xED; como las fallas y desequilibrios atribuidos al capitalismo liberal (ejemplificado por la crisis financiera de 2008) se multiplican los llamados a cambiar el sistema econ&#xF3;mico vigente. Muchos de estos llamados coinciden con la urgencia de poner al hombre al centro de la actividad econ&#xF3;mica y no al dinero. He de confesar que nunca he entendido muy bien esta necesidad. Todav&#xED;a no he encontrado alg&#xFA;n autor que proponga un sistema econ&#xF3;mico que tenga como centro y finalidad al dinero y su acumulaci&#xF3;n. El mismo Milton Friedman &#x2013;economista de la Universidad de Chicago y b&#xEA;te noire de las buenas conciencias que se escandalizan al escuchar que los directores tienen la responsabilidad de maximizar las utilidades para sus accionistas&#x2013;, seguramente nos dir&#xED;a que el dinero en s&#xED; mismo tiene muy poco valor, que es simplemente un medio de intercambio que facilita las transacciones comerciales, incluso que no es conveniente que haya demasiado porque generar&#xED;a una inflaci&#xF3;n fuera de control (como lo estamos viendo actualmente en Venezuela). Hay varias propuestas que han logrado cierta popularidad para lograr el cambio de un sistema econ&#xF3;mico que se considera ya sea injusto o ineficaz para resolver los grandes problemas que aquejan a la humanidad (o ambos a la vez). Algunas como la Econom&#xED;a del bien com&#xFA;n1 o la Econom&#xED;a circular2 son m&#xE1;s conocidas, especialmente en c&#xED;rculos intelectuales europeos. Hay algunas otras, basadas en ciertos principios de la Doctrina Social de la Iglesia, como el Distributismo3, ideado por Hilaire Belloc y Gilbreth K. Chesterton, escritores cristianos de finales del siglo XIX, en un intento por encontrar una &#xAB;tercera v&#xED;a&#xBB; entre el capitalismo y el socialismo. Ante las evidentes limitaciones del capitalismo, todas estas propuestas ciertamente suenan interesantes y atractivas, ser&#xED;a muy dif&#xED;cil en principio estar en desacuerdo. Despu&#xE9;s de todo, &#xBF;qui&#xE9;n podr&#xED;a estar en contra del bien com&#xFA;n, del uso prudente de los recursos naturales o de la cooperaci&#xF3;n y la solidaridad? Sin embargo, las propuestas concretas que ofrecen estos sistemas son un poco m&#xE1;s problem&#xE1;ticas. Por ejemplo, el Distributismo tiene una preferencia un tanto buc&#xF3;lica por empresas peque&#xF1;as y aversi&#xF3;n a las empresas grandes, las cuales deber&#xED;an ser limitadas por ley. El problema (m&#xE1;s all&#xE1; de d&#xF3;nde se fija el l&#xED;mite para definir a una empresa &#xAB;grande&#xBB;) es que en t&#xE9;rminos generales las empresas grandes logran eficiencias que no tienen las peque&#xF1;as y parte de dichas eficiencias se traducen en precios m&#xE1;s bajos para sus clientes y mejores sueldos y condiciones de trabajo para sus empleados.4 La Econom&#xED;a del bien com&#xFA;n, por otro lado, prohibir&#xED;a por ley el pago de dividendos o el cobro de intereses, introduciendo enormes ineficiencias en la capacidad de las empresas para captar recursos que les permitieran crecer y que llevar&#xED;a a serios problemas de asignaci&#xF3;n de capital en la econom&#xED;a, al no permitir se&#xF1;ales de mercado (a trav&#xE9;s de las tasas de inter&#xE9;s) que den una idea de la escasez y deseabilidad relativas del ahorro y la inversi&#xF3;n.5 &#xA0; EL GRAN ENRIQUECIMIENTO Mientras tanto, a pesar de las percepciones, la evidencia es que el sistema de libre mercado es el sistema econ&#xF3;mico que produce los mayores beneficios para la mayor parte de la poblaci&#xF3;n6. Esto se debe fundamentalmente a que es un sistema que permite la colaboraci&#xF3;n de un incontable n&#xFA;mero de personas, que pueden encontrarse tan cerca como en el mismo vecindario o tan lejos como del otro lado del mundo, cada una busca sus propios objetivos y sus decisiones son coordinadas a trav&#xE9;s del sistema de precios y no por una planeaci&#xF3;n centralizada. Usando la alegor&#xED;a de Adam Smith, las personas que interact&#xFA;an a trav&#xE9;s del mercado son guiadas como por una &#xAB;mano invisible&#xBB;, para lograr resultados que van m&#xE1;s all&#xE1; de lo que cada uno ten&#xED;a como objetivo en lo individual. Cuando se observan todos los retos que persisten en la actualidad (como la realidad de la pobreza en la que vive un gran n&#xFA;mero de personas en el mundo) se tiende a pensar, equivocadamente, que estos fen&#xF3;menos acaban de surgir o est&#xE1;n empeorando por causas variadas desde el af&#xE1;n de lucro o la b&#xFA;squeda de maximizaci&#xF3;n de utilidades en las empresas, hasta la globalizaci&#xF3;n o una supuesta visi&#xF3;n cortoplacista, resultado de las exigencias de los mercados de valores. Al hacerlo se pierde de vista el enorme progreso del mundo moderno a partir de principios del siglo XIX, fundamentalmente en Europa occidental (y sus herederos culturales como Estados Unidos o Australia) y Jap&#xF3;n. Progreso de tal magnitud que ha sido llamado &#xAB;el gran enriquecimiento&#xBB; y que ha sido magistralmente documentado por Angus Maddison en su libro Contours of the World Economy 1-2030 AD: Essays in Macro-Economic History. &#xA0; &#xA0; Esta mejora sustancial en el nivel de vida de la poblaci&#xF3;n no fue producto de la introducci&#xF3;n de nuevas tecnolog&#xED;as o de la acumulaci&#xF3;n de capital, ni siquiera del establecimiento de instituciones o una adecuada protecci&#xF3;n a los derechos de propiedad. Todos estos factores son necesarios, m&#xE1;s no suficientes. Se podr&#xED;a pensar que la misma revoluci&#xF3;n industrial fue producto de un cambio de ideas, reflejadas en una evoluci&#xF3;n de los est&#xE1;ndares &#xE9;ticos en su aplicaci&#xF3;n al mundo econ&#xF3;mico. &#xC9;ste es el argumento de Deirdre</description></oembed>
