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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Crudas y borracheras</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="3szJDEhe0E"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2016/09/01/crudas-y-borracheras/"&gt;Crudas y borracheras&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2016/09/01/crudas-y-borracheras/embed/#?secret=3szJDEhe0E" width="600" height="338" title="&#x201C;Crudas y borracheras&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="3szJDEhe0E" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>&#xA0; MACHO ALFA, VOZ DE ESPARTANO Lleg&#xF3; el d&#xED;a en que mis exalumnos de bachillerato empiezan a sentirse muy hombrecitos. Si vieran ustedes la alegr&#xED;a que les da pavonearse en la universidad. Y les confieso que, como &#xAB;mam&#xE1; gallina&#xBB;, yo tambi&#xE9;n me enorgullezco de verlos en los pasillos. Parte del ritual, adem&#xE1;s de usar traje aunque todav&#xED;a ni trabajen, es llegar las m&#xE1;s veces posibles &#xAB;en vivo&#xBB;. Es su manera de afianzarse en el rol de macho alfa en la dura lucha por la sobrevivencia social. Como me dijo uno de ellos, &#xAB;soy macho alfa, pelo en pecho, lomo plateado, voz de espartano&#xBB;. Aqu&#xED; es donde el giro de los acontecimientos ya no me gusta. En M&#xE9;xico, el alcohol est&#xE1; estrechamente ligado a la cultura del machismo, del famoso &#xAB;no rajarse&#xBB;. Miembro insigne de dicho imaginario fue el no tan c&#xE9;lebre Antonio L&#xF3;pez de Santa Anna, once veces presidente del pa&#xED;s, quien sent&#xED;a una ligera proclividad por las borracheras proverbiales, las peleas de gallos y el guateque pueblerino. Muchos le achacan haber vendido la mitad de nuestro territorio, traici&#xF3;n imperdonable; pero si algo s&#xED; le debemos es un famoso remedio para la cruda. Cuentan que despu&#xE9;s de haberse puesto hasta las manitas durante los festejos patronales de San Agust&#xED;n de las Cuevas en Tlalpan, Santa Anna pidi&#xF3; un almuerzo que le devolviera el alma al cuerpo. Total que una cocinera que, haciendo alarde de nuestro ingenio t&#xED;pico, escribi&#xF3; con oro las p&#xE1;ginas de la historia nacional: puso a cocer un caldito de gallina, con verduras y per&#xF3;n agrio, y un toquecito de picante. A esto tuvieron a bien llamarle &#xAB;caldo tlalpe&#xF1;o&#xBB;, hoy un indispensable de la cocina nacional. Hay, por supuesto, otras leyendas sobre el origen de tal platillo, pero &#xE9;sta es la que m&#xE1;s me gusta, por su prosapia hist&#xF3;rica. Casi a la altura del caldo tlalpe&#xF1;o, la obertura de Don Giovanni es otra de esas maravillas de la humanidad que le debemos a las borracheras (y la procrastinaci&#xF3;n). Seg&#xFA;n la leyenda, W. A. Mozart en el oto&#xF1;o de 1787 sali&#xF3; de copas con sus amigos. Esta costumbre no era rara en &#xE9;l, pues es bien conocida su afici&#xF3;n a la fiesta. El compositor sali&#xF3; tan entonado que por poco se le olvida que deb&#xED;a entregar una obra nueva, cuyo concierto ya estaba programado para el d&#xED;a siguiente. Peque&#xF1;o detalle. Nadie podr&#xE1; tachar a Mozart de irresponsable, porque mareado y todo, a medianoche se puso a escribir la mentada obertura. Le pidi&#xF3; a su mujer que le contara historias, entre tanto, para no quedarse dormido. Un par de horas despu&#xE9;s, la obertura de Don Giovanni, una de sus obras m&#xE1;s c&#xE9;lebres, estaba lista. Los copistas trabajaron a marchas forzadas y los m&#xFA;sicos de la orquesta no tuvieron ni tiempo de practicarla, la leyeron de golpe. Y, sin embargo, &#xE9;ste fue uno de los &#xE9;xitos m&#xE1;s aplaudidos del genio de Salzburgo. Ernest Hemingway es otro genio que estuvo siempre al nivel de sus borracheras. Puede decirse que surc&#xF3; los oc&#xE9;anos para encontrar la bebida perfecta. Fue a manos del campari, el mojito y el pachar&#xE1;n, que se volvi&#xF3; un cosmopolita del alcohol. Su alcoholismo lleg&#xF3; a tal grado que al parecer se rob&#xF3; el urinario de un bar, bajo el pretexto de haber orinado all&#xED; la mitad de su fortuna. Tan le pertenec&#xED;a, que decidi&#xF3; ponerlo en su casa como trofeo de caza. No en balde, sus personajes ten&#xED;an por lo general una bebida predilecta, un trago que denotaba su car&#xE1;cter. El alcohol para &#xE9;l era un rasgo de la personalidad. Bien pudo haber dicho Hemingway, como m&#xE1;s tarde dijera el futbolista George Best: &#xAB;Gast&#xE9; mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo he malgastado&#xBB;. &#xA0; SI BORRACHO TE OFEND&#xCD;, EN LA CRUDA ME SALES DEBIENDO El cine y la televisi&#xF3;n suelen sacar partido de los borrachos. Les dedican pel&#xED;culas como The Hangover y hasta series como Two and a Half Men. Charlie Harper, el protagonista de esta &#xFA;ltima, revela en alg&#xFA;n cap&#xED;tulo su secreto para no sufrir jam&#xE1;s de cruda: no parar de beber. El remedio es obviamente contraproducente. Pero nos recuerda esa enorme tradici&#xF3;n que tenemos los seres humanos, no s&#xF3;lo de emborracharnos, sino tambi&#xE9;n de cur&#xE1;rnosla. Si el remedio del todaslaspuedo, Charlie Harper, nos suena a barbarie, imag&#xED;nense haber sido vaquero en el viejo oeste, porque ellos se preparaban un t&#xE9; con excremento de conejo. Esto, supuestamente, les devolv&#xED;a las sales que se pierden por deshidrataci&#xF3;n alcoh&#xF3;lica. Aunque quiz&#xE1;s los menos puristas prefieran comerse un pl&#xE1;tano y ya. Italia, por otra parte, nos regal&#xF3; el parmesano, el chianti y la &#xF3;pera, pero sin duda no pasar&#xE1; a la historia por sus remedios contra la resaca. Uno de ellos, en Sicilia, es comerse el pene, previamente deshidratado, de un toro. Sus vecinos los griegos fueron poquito m&#xE1;s ingeniosos. Galeno, uno de los m&#xE9;dicos m&#xE1;s importantes de la historia, volc&#xF3; sus fuerzas a la cura de la resaca. Su veredicto: hojas de col en la cabeza. Sin duda refrescar&#xED;an un poco, &#xBF;no? Los ingleses tampoco destacan por su elegancia para remediar los dolores de la borrachera. Ellos hacen ver a la pancita mexicana como una dulce quincea&#xF1;era. Se toman algo llamado Prairie Oyster, que consiste en un huevo crudo con sal, pimienta, salsa inglesa y tabasco&#x2026; Dios nos agarre confesados. Los coreanos, le&#xED; por ah&#xED;, comen una sopa hecha de sangre de buey, huesos de vaca y verduras. Mis amigos espa&#xF1;oles de anta&#xF1;o com&#xED;an churros con chocolate a eso de las cinco de la ma&#xF1;ana, algo que a los mexicanos nos parece descabellado y que, sin embargo, tiene una l&#xF3;gica. El organismo necesita az&#xFA;car. &#xA0; PEOR EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD Pero si a Hemingway, quien termin&#xF3; por suicidarse, le quedaba un poco de cordura, la condens&#xF3; en su filosof&#xED;a sobre el alcohol. Se prometi&#xF3; a s&#xED; mismo nunca escribir una p&#xE1;gina bajo el influjo de ning&#xFA;n coctel. La escritura, dec&#xED;a, era sagrada. De hecho, le lleg&#xF3; a reprochar a W. Faulkner, otro genio alcoh&#xF3;lico, que</description><thumbnail_url>https://istmo.mx/wp-content/uploads/2016/09/IS345_Zagal_principal.jpg</thumbnail_url></oembed>
