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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Cuentos de oficina</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="TFIrGLs6OU"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2016/05/04/cuentos-de-oficina-2/"&gt;Cuentos de oficina&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2016/05/04/cuentos-de-oficina-2/embed/#?secret=TFIrGLs6OU" width="600" height="338" title="&#x201C;Cuentos de oficina&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="TFIrGLs6OU" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>El otro d&#xED;a visit&#xE9; un corporativo de Santa Fe, en la Ciudad de M&#xE9;xico, y me pesc&#xF3; la hora de la salida ah&#xED; adentro. &#xAB;&#xA1;V&#xE1;monos que aqu&#xED; espantan!&#xBB;, coment&#xF3; un empleado a su compa&#xF1;ero de &#xAB;caballeriza&#xBB;. Al principio me dio envidia, pues yo no tengo hora de salida. Escrib&#xED; este art&#xED;culo, por ejemplo, una ma&#xF1;ana de s&#xE1;bado. Como otros tantos de mis colegas, me he visto obligado escribir en Navidad y Semana Santa. Los &#xAB;God&#xED;nez&#xBB;, por el contrario, rinden pleites&#xED;a al horario: &#xAB;Vele el lado bueno, el lunes es s&#xF3;lo una vez a la semana&#xBB;. Tal actitud podr&#xED;a parecernos un culto a la mediocridad. &#xBF;Por qu&#xE9; no apasionarse con el trabajo? Pero &#xAB;esos&#xBB; a quienes llamamos &#xAB;God&#xED;nez&#xBB; son clave en la sociedad. El pa&#xED;s vive gracias a los miles de oficinistas que cumplen con su trabajo, frecuentemente mon&#xF3;tono y mal pagado. No niego que existan bur&#xF3;cratas que matan el tiempo. Sin embargo, tambi&#xE9;n hay miles y miles de oficinistas cuya constancia mueve al sistema socioecon&#xF3;mico. &#xAB;MUERO CADA LUNES, RESUCITO CADA VIERNES&#xBB; Me deja mal sabor de boca la ret&#xF3;rica de lo &#xAB;God&#xED;nez&#xBB;. Antes de criticar su aparente apat&#xED;a, deber&#xED;amos preguntarnos qu&#xE9; alicientes tienen para quedarse m&#xE1;s tiempo tras un escritorio. &#xBF;Ganar&#xE1;n m&#xE1;s? &#xBF;Qu&#xE9; sueldo reciben? En 1958 se transmiti&#xF3; Gutierritos, telenovela de un oficinista maltratado por sus compa&#xF1;eros de trabajo y menospreciado por su esposa. Obviamente, la historia tuvo un acaramelado desenlace: la esposa reconoce al marido y se proclama orgullosamente como &#xAB;Se&#xF1;ora de Guti&#xE9;rrez&#xBB;. El paralelismo entre Gutierritos y God&#xED;nez es evidente: bur&#xF3;crata, afable, trabajador, aparentemente gris, sin ambiciones. Alguien que est&#xE1; al pie del ca&#xF1;&#xF3;n en la oficina, pero que no es genial ni brillante. Los mirreyes, siempre arrogantes, se refieren a los God&#xED;nez como &#xAB;pobres diablos&#xBB;, cuya vida transcurre de quincena en quincena. &#xAB;El horario de verano es el jetlag de quienes nunca han viajado&#xBB;, escuch&#xE9; decir por ah&#xED; a un mirrey burl&#xE1;ndose de la somnolencia de un empleado de su padre. Poco a poco, los j&#xF3;venes se van dando cuenta de que vivimos en una sociedad cada vez m&#xE1;s estamental. Que no nos llame a enga&#xF1;o la abolici&#xF3;n de la corbata entre las clases altas y la ropa informal en el trabajo los viernes. La corbata es, ahora, el s&#xED;mbolo de quien se encuentra en la base de la pir&#xE1;mide, como en su momento lo fueron las casacas de los lacayos. La movilidad social es m&#xED;nima, incluso en pa&#xED;ses como Estados Unidos. Los sueldos de los empleados se han congelado desde hace a&#xF1;os mientras que los sueldos de los CEO de grandes empresas se han disparado. El self-made man es un mito obsoleto. Por ello, el God&#xED;nez no es sino un Millenial desencantado. Sabe que dif&#xED;cilmente ascender&#xE1; en la pir&#xE1;mide socioecon&#xF3;mica. En EU, la tasa de repetici&#xF3;n de la pauta de desigualdad es de 47%1; es decir, los hijos seguir&#xE1;n siendo tan pobres o tan ricos como sus padres. Tal expectativa conduce al tedio, al desencanto. &#xBF;Y M&#xE9;xico? En nuestro pa&#xED;s, la educaci&#xF3;n p&#xFA;blica fue pivote para el ascenso social. Actualmente est&#xE1; en crisis. Cuesti&#xF3;n de mirar en qu&#xE9; universidades estudia la &#xE9;lite que hoy nos gobierna. Las universidades p&#xFA;blicas dejaron de ser el semillero de gobernantes y empresarios. Educaci&#xF3;n es destino. Quienes tuvimos la oportunidad de pasar por una universidad privada de &#xE9;lite contamos con una ventaja. Nadie como el God&#xED;nez se ha dado cuenta de ello. VIERNES DE QUINCENA, VIERNES DE STARBUCKS En esta sociedad, los s&#xED;mbolos de estatus son casi tan importantes como las creencias y convicciones personales. Incluso el caf&#xE9;, ese l&#xED;quido que nos permite pensar desde temprano, refleja nuestras aspiraciones sociales. Los God&#xED;nez desean poder comprar diario el caf&#xE9; de Starbucks, pero el sueldo no les permite ese lujo. El God&#xED;nez ama los gadgets. La diferencia es que, mientras el mirrey los obtiene sin esfuerzo, el God&#xED;nez debe comprarlos a 18 meses sin intereses. El primero utiliza Apple; el God&#xED;nez, Android. Nuestro oficinista trabaja en los grandes corporativos. Sin embargo, sus ingresos no le permiten vivir ah&#xED;. Dependiendo de su sueldo, utiliza el transporte p&#xFA;blico o un peque&#xF1;o autom&#xF3;vil que habitualmente tambi&#xE9;n adquiri&#xF3; a plazo. Su casa, en el caso de la Ciudad de M&#xE9;xico, suele quedar muy lejos de su oficina. En realidad s&#xF3;lo duerme ah&#xED;. Sale muy temprano y regresa tarde. Su cansancio cr&#xF3;nico se explica, en parte, por el desgaste que supone pasar hasta tres horas al d&#xED;a en un deficiente transporte p&#xFA;bico. &#xA1;PERO EL JEFE SE TOMA DOS HORAS DE COMIDA! Los mirreyes se burlan del tupper donde un God&#xED;nez transporta, calienta y come sus alimentos. Ah&#xED; guarda arroz, sopa de fideo, guisados. Los m&#xE1;s preocupados por su salud, comen ensalada de at&#xFA;n y trocitos de j&#xED;cama y zanahoria. El God&#xED;nez tiene poco tiempo para comer. En el mejor de los casos acudir&#xE1; al comedor de su empresa a calentar en el microondas sus alimentos. Ah&#xED; tambi&#xE9;n hay que hacer fila. Nuestro personaje no tiene dinero para comer diariamente en un restaurante, ni siquiera una comida corrida; pues 60 pesos diarios &#xAB;vienen siendo 1,200 pesos al mes&#xBB;. Despu&#xE9;s de comer, le ataca el &#xAB;mal del puerco&#xBB;. En nuestras monstruosas ciudades un oficinista no puede comer en casa y descansar unos minutos. En este duro estilo de vida, una hamburguesa o una torta gigante es un peque&#xF1;o fest&#xED;n. El juebebes refleja la insatisfacci&#xF3;n, la fuga de la rutina gris. Y digo gris en sentido literal. Much&#xED;simas oficinas carecen de ventanas. Algunos God&#xED;nez cultivan plantas de sombra para mitigar el encierro y otros recurren al wallpaper. El fin de semana es el aliciente para seguir tirando del carro, el momento donde uno es medianamente due&#xF1;o de su tiempo. Las vacaciones del God&#xED;nez son austeras. Los mirreryes se burlan del acapulcazo, donde nuestros heroicos oficinistas comparten un pedazo de playa con miles de personas. Tal personaje exprime cada instante de su fin de semana, aunque tenga que pagarlo con largas colas en estaciones de camiones y carreteras. LA DAMITA GOD&#xCD;NEZ En ocasiones, el ambiente laboral es tan opresivo que</description><thumbnail_url>https://istmo.mx/wp-content/uploads/2016/04/IS343_Zagal_principal.jpg</thumbnail_url></oembed>
