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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Deliciosos fracasos</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="XvEKYiSD1n"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2016/03/29/deliciosos-fracasos/"&gt;Deliciosos fracasos&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2016/03/29/deliciosos-fracasos/embed/#?secret=XvEKYiSD1n" width="600" height="338" title="&#x201C;Deliciosos fracasos&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="XvEKYiSD1n" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>Soy un pesimista empedernido. Creo en la Ley de Murphy: &#xAB;lo que puede fallar fallar&#xE1;&#xBB;. Precisamente por eso considero el fracaso como un componente b&#xE1;sico del universo. Desde Ad&#xE1;n y Eva, nada funciona en el mundo, salvo el cobro de impuestos. Mi pesimismo est&#xE1; potenciado por haber nacido y crecido en M&#xE9;xico. Digan lo que digan las autoridades, esto es un desastre. El haber nacido en este pa&#xED;s ca&#xF3;tico y corrupto ha desarrollado en m&#xED; y en mis paisanos una habilidad para sobrevivir en medio del apocalipsis cotidiano. Si queremos sobrevivir, debemos aprovechar el caos. En mi caso, los fil&#xF3;sofos estoicos me ense&#xF1;aron que los hechos, siendo importantes, pueden ser moderados por nuestra actitud ante ellos. Pensemos en un ejemplo trivial, un aguacero en la Ciudad de M&#xE9;xico. El hecho, el factum, es un peque&#xF1;o desastre. M&#xE9;xico recobra su vocaci&#xF3;n veneciana; las calles se inundan.&#xA0; Nada podemos hacer para contener la ira de Tl&#xE1;loc. No nos queda sino enfrentar el desastre de manera que nos convenga. &#xBF;Un castigo del cielo?, &#xBF;dos horas&#xA0; de atasco en el perif&#xE9;rico?, &#xBF;un momento para escuchar m&#xFA;sica en el auto y pensar en mi vida afectiva?, &#xBF;una excusa para quedarnos en nuestra oficina chateando con nuestros amigos?, &#xBF;un pretexto para beber una cerveza en el bar cercano? El modo como enfrentamos la realidad es casi tan importante como la realidad misma. Les confesar&#xE9; algo. Soy bastante distra&#xED;do y, adem&#xE1;s, mi vista falla. Cuando camino por los pasillos de mi universidad, no suelo reconocer a las personas. Mis amigos saben que no los salud&#xE9; simplemente porque no los vi. Pero algunos se molestan porque conjeturan que soy un antip&#xE1;tico engre&#xED;do, cuando en realidad soy un miope distra&#xED;do. Continuamente olvido si llegu&#xE9; en autom&#xF3;vil a la oficina; ustedes dir&#xE1;n si tengo la concentraci&#xF3;n suficiente como para advertir con qui&#xE9;n me cruzo. Mi falta de cortes&#xED;a tiene que ver m&#xE1;s con el oculista que con la arrogancia. Pondr&#xE9; otro ejemplo. En diciembre recib&#xED; un correo de la Secretar&#xED;a de Hacienda. No logr&#xE9; abrir el mensaje porque necesitaba el auxilio de mi contador (adem&#xE1;s de miope soy un inepto en computaci&#xF3;n). Imagin&#xE9; los peores escenarios: olvid&#xE9; pagar el IVA de un recibo de $5.00 y ser&#xED;a acusado de evasi&#xF3;n fiscal y lavado de dinero. Ya me imaginaba en una celda de alta seguridad, compartiendo la mesa con el Chapo Guzm&#xE1;n. El aparato del Estado se volcar&#xED;a en mi contra. Sufr&#xED;. Finalmente, tras algunas horas de amarga espera, el contador me mostr&#xF3; el mensaje. La Secretaria de Hacienda me informaba que yo era un contribuyente cumplido. Mi catastr&#xF3;fica interpretaci&#xF3;n de un hecho me caus&#xF3; un sufrimiento innecesario. &#xA0; EL CUITLACOCHE Y EL PR&#xCD;NCIPE DE GALES Envidio a quienes saben convertir los desastres en peque&#xF1;os &#xE9;xitos. A diferencia de mi pesimismo paralizante, otros reinterpretan el desastre y le sacan partido. La historia de la gastronom&#xED;a est&#xE1; llena de esos desastres convertidos en exquisiteces. La alta cocina pasa por el camino del fracaso. A finales del verano, tras d&#xED;as y d&#xED;as de lluvia, un pobre campesino mesoamericano revisa su milpa. Desastre. Los elotes est&#xE1;n infestados de hongos negros y asquerosos. Muchos agricultores habr&#xED;an llorado al ver sus milpas. Pero a nuestro amigo se le ocurri&#xF3; comerse los hongos. Descubri&#xF3; ese manjar mexicano llamado huitlacoche. El desastre lo lleva el nombre, del n&#xE1;huatl cuitlacoche, de cuitla, &#xAB;trasero&#xBB;, &#xAB;excremento&#xBB;. Sin embargo, quienes hemos probado este hongo con una tortilla hecha a mano, sabemos que se trata de una verdadera delicatessen. Problemas de actitud ante el hecho: &#xBF;lloro y tiro el elote o lo pruebo? El descubrimiento del queso habr&#xE1; sido parecido. Seg&#xFA;n otra leyenda, un pastor guard&#xF3; leche en un odre que coloc&#xF3; en su burro. Sali&#xF3; el pastor a trabajar. El calor del d&#xED;a y el movimiento del animal estropearon la leche. En lugar de tirarla la prob&#xF3;: grasosa, &#xE1;cida, cuajada. Era un pariente pr&#xF3;ximo del queso fresco. &#xBF;Y el roquefort? Todo sugiere que fue otro descuido. Un queso olvidado en una cueva. &#xBF;El resultado? Una masa azul, infestada de hongos repugnantes&#x2026; sobre todo cuando se sirve en un trozo de pan de nueces y se acompa&#xF1;a de una copa de oporto. Vayamos a finales del siglo XIX. El Pr&#xED;ncipe de Gales, m&#xE1;s tarde Eduardo VII, visita Montecarlo huyendo del invierno de Inglaterra. Henri Charpentier le sirve la cena en un elegante hotel. El postre, crepas con mantequilla, az&#xFA;car y un toque de zumo de naranja. La cocina est&#xE1; ajetreada. Accidentalmente, una copa de brandy incendia la salsa. Aterrado, el cocinero observa que el jugo se ha caramelizado. Por mera curiosidad, Charpentier lo prueba. Nada mal. Incluso le ha dado un sabor peculiar al postre. Dada la urgencia, el chef se atreve a servir las crepas flameadas. A Su Alteza le encantan: &#xA0; &#x2014; &#xBF;C&#xF3;mo se llama este platillo franc&#xE9;s?&#x2014; pregunta el pr&#xED;ncipe &#x2014; Crepe Princesse, &#x2014;responde zalameramente el chef&#x2014; una invenci&#xF3;n para esta ocasi&#xF3;n, Alteza. &#x2014; &#xBF;Y si las nombramos crepes Suzette, en honor de la princesa que nos acompa&#xF1;a? &#x2014;pregunta el pr&#xED;ncipe Eduardo mirando a la peque&#xF1;a Susana ah&#xED; presente. &#xA0; As&#xED; nacieron las crepas Suzette. La historia es muy discutible. Los cr&#xED;ticos consideran que Charpentier la invent&#xF3; para adjudicarse el platillo. Lo interesante es la an&#xE9;cdota. Un peque&#xF1;o incendio en la cocina se convierte en un flameado art&#xED;stico. &#xA0; DESCUBRIMIENTO EN FAMILIA Dos hermanos hierven cereal para fabricar granola, uno de esos productos inmundos, supuestamente sanos. Algo falla. La mezcla se estropea. Meten el cuchar&#xF3;n y descubren flotando en medio del inmundo engrudo unas extra&#xF1;as hojuelas.&#xA0;Estamos en 1898, W.K. Kellogg y su hermano, el doctor John Harvey Kellogg, acaban de descubrir accidentalmente las hojuelas de trigo. W.K. sigui&#xF3; experimentando y consigui&#xF3; las hojuelas de ma&#xED;z&#x2026; corn flakes, desayuno de millones de personas y fuente de una inmensa fortuna. Cuando era joven, antes de que sufriera de triglic&#xE9;ridos altos, disfrutaba de la tarta Tatin. &#xBF;La han probado? Hija de otro accidente. Sucedido &#xE9;ste en 1889, en un&#xA0; hotel en Lamotte-Beuvron, centro de Francia. El lugar era propiedad de las hermanas</description><thumbnail_url>https://istmo.mx/wp-content/uploads/2016/03/IS342_Zagal_principal.jpg</thumbnail_url></oembed>
