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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>#CDMX. La capital del pecado</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="9WktCaoGif"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2015/10/30/cdmx-la-capital-del-pecado/"&gt;#CDMX. La capital del pecado&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2015/10/30/cdmx-la-capital-del-pecado/embed/#?secret=9WktCaoGif" width="600" height="338" title="&#x201C;#CDMX. La capital del pecado&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="9WktCaoGif" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>&#xA0;&#xAB;Los pecados capitales est&#xE1;n en cada esquina, en todos los hogares, y siempre los toleramos. Los toleramos porque son algo com&#xFA;n, trivial&#xBB;. Aunque usted no lo crea, estas provocadoras palabras no provienen de una enc&#xED;clica ni de un santo&#x2026; Las dice el asesino serial John Doe, antagonista de Se7en; cuyo modus operandi es volver el pecado contra el pecador. La palabra &#xAB;pecado&#xBB; remite a Dios, pues el pecador se elige a s&#xED; mismo y olvida de su creador. Quiz&#xE1; por eso hoy, en nuestro mundo ego&#xED;sta, lo trivializamos. Seamos realistas, cada vez menos personas practican el cristianismo y, al menos entre las elites culturales occidentales, se equipara al Dios de la Biblia con una fuerza mitol&#xF3;gica que aparece en las monedas de EU. Sin embargo, no pretendo hablar del pecado desde la teolog&#xED;a, sino desde su concepci&#xF3;n de olvido del hombre por el hombre. Aunque los griegos de la &#xE9;poca cl&#xE1;sica no ten&#xED;an el mismo sentido de la moralidad que la cultura judeocristiana, s&#xED; usaban el t&#xE9;rmino hamart&#xED;a (desmesura, arrogancia, exceso, hybris) que m&#xE1;s tarde dar&#xED;a pie a la noci&#xF3;n cristiana de pecado. &#xA0; LO QUE OCURRE EN LAS VEGAS&#x2026; &#xBF;De verdad el pecado es com&#xFA;n y trivial? Responder que s&#xED; da miedo, porque entonces el mal es m&#xE1;s poderoso y extenso de lo que solemos reconocer. Despu&#xE9;s de todo, el hecho de que exista un lugar como Las Vegas, &#xAB;La ciudad del pecado&#xBB;, es una manera de hacernos sentir mejor, &#xBF;no creen? Nos hace pensar que el pecado existe, pero que lo podemos controlar. Visitamos la playa o Nevada y creemos que lo que ah&#xED; sucede no repercute en el resto de nuestra vida. Encapsulamos el pecado, como quien pone en cuarentena el virus de una computadora. Yo no vine a sacudir el avispero. Esa fue la intenci&#xF3;n de S&#xF3;crates y Jesucristo, y les fue como en feria. Lo que quiero decir es que resulta ingenuo creer que el pecado lo tenemos domesticado y que podemos se&#xF1;alar con el dedo d&#xF3;nde flaquea nuestra moralidad y d&#xF3;nde florecen nuestras virtudes. Equivale a afirmar que los seres humanos pecamos en un lugar y un momento definidos. Ya despu&#xE9;s, y fuera de estos lugares, seguimos nuestras vidas de perfecta rectitud moral. No en balde algunos conocidos m&#xED;os se justifican mediante esta frase tan socorrida: &#xAB;Lo que ocurre en Las Vegas, se queda en Las Vegas&#xBB;. Pero, &#xBF;a poco uno se quita tan f&#xE1;cilmente el trajecito de pecador? &#xBF;Eso se puede? El pecado, tarde o temprano, se convierte en una estructura, en un estilo de vida colectivo, en una cultura. Pensemos, si no, en nuestra querida capital. &#xA0; LOS 120 D&#xCD;AS DE TENOCHTITL&#xC1;N La ciudad de M&#xE9;xico, con la mano en la cintura, podr&#xED;a adjudicarse tambi&#xE9;n el t&#xED;tulo de &#xAB;La ciudad del pecado&#xBB;, despu&#xE9;s de todo, Las Vegas tan s&#xF3;lo monopoliza la lujuria y la avaricia. Pero el DF ha creado un campo de oportunidad m&#xE1;s amplio para el resto de los desenfrenos humanos. Seg&#xFA;n John Milton, Satan&#xE1;s, por culpa de su b&#xED;blico error, est&#xE1; cayendo eternamente a las profundidades del infierno. &#xBF;El pecado que lo provoc&#xF3;? La soberbia. Algo parecido ocurri&#xF3; con el DF. La fundaci&#xF3;n de Tenochtitl&#xE1;n fue un primer pecado demasiado fat&#xED;dico, un acto de entera soberbia. Podremos echarle la culpa a Huitzilopochtli y sus desconcertantes augurios, pero seamos honestos: s&#xF3;lo a nosotros se nos ocurre construir una ciudad sobre un lago, pr&#xE1;cticamente en arenas movedizas. Bien nos ense&#xF1;&#xF3; Jesucristo que hab&#xED;a que construir nuestras casas sobre piedra firme, para que la corriente del r&#xED;o no nos arrastrara. Pero con cada &#xAB;cordonazo de san Francisco&#xBB; el perif&#xE9;rico se convierte en un tobog&#xE1;n gigante; Tl&#xE1;loc nos obliga a admitir que nos ceg&#xF3; la soberbia. Nunca podremos superar a la naturaleza. Los conquistadores espa&#xF1;oles, encima de todo, reconstruyeron la ciudad en el mismo lugar. Como aderezo a esta soberbia fundacional, el regente Uruchurtu hace unas d&#xE9;cadas decidi&#xF3; entubar los r&#xED;os; s&#xF3;lo Dios sabe por qu&#xE9;. Pero las lluvias torrenciales siguen sintiendo nostalgia de inundar Churubusco, Mixcoac y Chalco. Y los automovilistas en el pecado llevamos la penitencia. Como si esto fuera poco, los defe&#xF1;os (me han dicho mis conocidos) somos insoportablemente soberbios frente a los provincianos. Ya de por s&#xED; la palabra &#xAB;provinciano&#xBB; la usamos inapropiadamente y con desprecio. Nos jactamos de tener cines, universidades, restaurantes, espect&#xE1;culos, etc&#xE9;tera. Pero, &#xBF;qu&#xE9; se esconde tras esa soberbia? Un pecado llama a los otros; y en este caso la soberbia no es m&#xE1;s que la m&#xE1;scara de una profunda envidia. No s&#xF3;lo porque &#xAB;provincia&#xBB; est&#xE1; mucho mejor ubicada que nuestro lago. Se trata de una envidia por la tranquilidad de sus vidas, por los altos &#xED;ndices de bienestar fuera de la mancha urbana, por esa alt&#xED;sima esperanza de vida de quienes no respiran esmog d&#xED;a y noche. Cada ma&#xF1;ana, cuando salgo rumbo a la universidad para enfrentarme a un raudal de luces rojas que se mueven a paso de tortuga, siento envidia de mis colegas que no necesitan gastar tres horas al d&#xED;a en autom&#xF3;vil. Dante Alighieri, retomando la teolog&#xED;a de Tom&#xE1;s de Aquino, considera que la ira es el deseo de causar da&#xF1;o a alguien bajo el pretexto de justa venganza. En el quinto c&#xED;rculo del infierno, los iracundos est&#xE1;n atrapados en las fangosas aguas del lago Estigia, condenados a darse golpes y mordiscos eternamente. Obviamente esto es un piropo frente al tr&#xE1;fico de viernes de quincena, que despierta en nosotros a la bestia del Apocalipsis. La ira es la v&#xE1;lvula de escape para el rencor hist&#xF3;rico que nos guardamos en el coraz&#xF3;n. No s&#xF3;lo se trata de desquitarnos con los coches de placas de provincia, a los que claramente queremos hacer la vida de cuadritos; salvo los mexiquenses, que ya se defienden mucho mejor que nosotros. Pero es que detr&#xE1;s de esa urbanizaci&#xF3;n de la ira se esconde el sentimiento de que no nos merecemos este suplicio. &#xA0; NO HAY DIABLO CHIQUITO La gente cree que la pereza es un pecado inofensivo. Acapulquito en la azotea, &#xBF;qu&#xE9; mal le hace al mundo?</description><thumbnail_url>https://istmo.mx/wp-content/uploads/2015/10/IS340_Zagal_original.jpg</thumbnail_url></oembed>
