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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Metaf&#xED;sica de la calvicie</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="zkT2FQu6P9"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2015/03/05/metafisica-de-la-calvicie/"&gt;Metaf&#xED;sica de la calvicie&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2015/03/05/metafisica-de-la-calvicie/embed/#?secret=zkT2FQu6P9" width="600" height="338" title="&#x201C;Metaf&#xED;sica de la calvicie&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="zkT2FQu6P9" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>&#xAB;El cabello es el templo de los metrosexuales. Con fervor, los nuevos narcisistas pueden esculpir un peinado digno del mism&#xED;simo Elvis Presley&#xBB;. As&#xED; pens&#xE9; comenzar este art&#xED;culo; pero de inmediato ca&#xED; en la cuenta de un detalle. Desde hace a&#xF1;os, me pinto la barba para camuflar mi venerable ancianidad. Tambi&#xE9;n para m&#xED;, que no soy un modelo de Armani, la cabellera es algo muy importante. &#xBF;Un fetiche moderno? En realidad, no; el fetiche parece ser tan antiguo como el mundo. Homero atribu&#xED;a la singular bravura del rey Menelao, conquistador de Troya, a sus gre&#xF1;as de le&#xF3;n. Un caso parecido fue el de Sans&#xF3;n, quien sacaba fuerzas de su melena, hasta que Dalila, tramposamente, se la cort&#xF3;. En ocasiones, la calvicie puede ser peligrosa. Al poeta Esquilo le cost&#xF3; la vida. Un &#xE1;guila, creyendo que su cabeza era una dura roca pulida, arroj&#xF3; contra ella a su presa (una tortuga). Esquilo muri&#xF3; descalabrado al instante por el caparaz&#xF3;n, o eso nos hicieron creer sus amigos m&#xE1;s burlones. Mientras tanto, yo, del pelo, no me qued&#xE9; m&#xE1;s que con las an&#xE9;cdotas literarias, pues desde muy joven me aqueja la calvicie. &#xBF;Mi remedio contra ella? Utilic&#xE9; muchos. Incluso, aconsejado por mi abuela, me aplique una cataplasma de chile verde. Al final, el &#xFA;nico recurso eficaz es la resignaci&#xF3;n. Ya se saben el dicho: el suelo es lo &#xFA;nico que de verdad detiene la ca&#xED;da del cabello. &#xBF;Tengo algo de qu&#xE9; avergonzarme por ser calvo? Sobre la alopecia pesa un duro estigma y no digan que exagero. Tal vez recuerden aquel cap&#xED;tulo en el que Homero Simpson encuentra la cura milagrosa a su calvicie. Y tan r&#xE1;pido como le germina el cabello, su carrera asciende en la planta nuclear. Gracias a su nuevo porte, se convierte en el preferido del patr&#xF3;n. Pero en un soplo de mala suerte, Homero vuelve a quedarse pel&#xF3;n y a duras penas salva su empleo original. La historia es muy graciosa, pero muy cierta. Y es que, por alguna raz&#xF3;n, proscribimos a los calvos; nos burlamos de ellos, los castigamos silenciosamente. &#xA0; UN POCO DE HISTORIA Desde tiempos ancestrales, el hombre ha intentado remediar el drama de la calvicie. Los faraones recurrieron a sus hechiceros sin &#xE9;xito. El excremento de hipop&#xF3;tamo, como les recomend&#xF3; Ra, no sirvi&#xF3; m&#xE1;s que para perfumarlos. En vista de esta situaci&#xF3;n, los padres de la medicina griega, que no ten&#xED;an un pelo de tontos, le dedicaron a&#xF1;os de su vida a investigar este problema. Tras largas observaciones, Hip&#xF3;crates y sus secuaces cayeron en la cuenta de que el var&#xF3;n pierde los cabellos como los &#xE1;rboles pierden sus hojas en oto&#xF1;o. La observaci&#xF3;n fue muy atinada y hasta bonita. Arist&#xF3;teles fue m&#xE1;s all&#xE1;: el cabello de los viejos encanece y se cae, porque nos falta calor vital. Literalmente nos vamos apagando. Sin embargo, las especulaciones de los sabios griegos no cambiaron la suerte de los calvos. Por el contrario, precipitaron la cat&#xE1;strofe. Los hipocr&#xE1;ticos recetaban un remedio hecho a base de comino y remolacha, que terminaba tirando m&#xE1;s el cabello. En Roma, Julio C&#xE9;sar no quiso correr la misma suerte que otros tantos calvos griegos. Su primer remedio fue el poco milagroso &#xAB;peinadito de queso Oaxaca&#xBB;. Pero desde siglos atr&#xE1;s ya estaba comprobada su ineficacia, y entonces desisti&#xF3;. Su segundo remedio, dicen, fue m&#xE1;s inteligente: usar una corona de laureles para disimular su irremediable calva. Yo, a la usanza de este c&#xE9;lebre conquistador de las Galias, he convertido a la boina en mi versi&#xF3;n trendy de la corona de laureles. Un gran aliado, para ser honesto. Y es que ya no estoy para peluquines, si bien &#xE9;stos fueron la salvaci&#xF3;n de un rey franc&#xE9;s, y otros tantos arist&#xF3;cratas avergonzados de su condici&#xF3;n capilar. A todo esto, merece la pena llevar a la alopecia al mism&#xED;simo tribunal de la raz&#xF3;n. &#xBF;La calvicie es tan vergonzosa como parece? Aunque pocos han conservado el cabello tras el detenido estudio de la filosof&#xED;a, tal y como les ocurri&#xF3; a S&#xF3;crates, Cicer&#xF3;n y Tom&#xE1;s de Aquino, muy pocos se detuvieron a reflexionar sobre la propia calvicie. Sinesio de Cirene (all&#xE1; por 370 a. C) es una afortunada excepci&#xF3;n. Este fil&#xF3;sofo invoc&#xF3; los mejores recursos de la filosof&#xED;a para redactar su Elogio de la calvicie. En tal obra intent&#xF3; demostrar que los varones m&#xE1;s perfectos, sabios y cercanos a la divinidad eran precisamente los calvos. &#xBF;Touch&#xE9;? Alguna raz&#xF3;n ten&#xED;a: &#xBF;qu&#xE9; importa una cabeza pelada, cuando se tiene el entendimiento poblado? Sinesio de Cirene afirm&#xF3; que la sabidur&#xED;a y la cabellera se reh&#xFA;yen como la luz y la sombra. Esto s&#xED; que pone las cosas a favor de los calvos, &#xBF;no? Como anot&#xF3; William Shakespeare, el ser humano es la &#xFA;nica bestia que puede ser tan inteligente como para perder su pelo. &#xA0; DENTRO DE CIEN A&#xD1;OS,TODOS CALVOS&#x2026; Hay que reconocer que la calvicie tiene algo de peculiar. Supongo que por eso es un tab&#xFA;. Se trata, yo creo, de un nosequ&#xE9;&#xA0; metaf&#xED;sico. La calvicie (y las canas) me recuerdan a diario, y frente al espejo, mi propia e inevitable muerte. Poco a poco, la alopecia deja asomar ese inminente deterioro que nos aguarda a todos, aunque no lo queramos reconocer. Las entradas y la aureola nos anuncian que seremos calaveras. No exagero. Las palabras &#xAB;calvo&#xBB; y &#xAB;calavera&#xBB; comparten la misma ra&#xED;z en lat&#xED;n. &#xBF;Ya ven que no es ocurrencia m&#xED;a? La calvicie es la manera en la que los laicos nos enteramos de que polvo somos y en polvo nos convertiremos. La filosof&#xED;a, como advirti&#xF3; S&#xF3;crates, es una meditaci&#xF3;n sobre la muerte. Y si la calvicie es se&#xF1;al de la fugacidad de la vida, entonces es el pretexto perfecto para filosofar y examinar nuestra existencia. Pero la cultura contempor&#xE1;nea se encuentra en una fase de negaci&#xF3;n. Por eso hemos convertido la calvicie, entre otras realidades, en un tab&#xFA;. Procuramos remediarla a toda costa: implantes, vitaminas, jabones. El punto es que no nos atrevemos a reconocer que, como dijo Machado, &#xAB;todo pasa y todo queda, y lo nuestro pasar&#xBB;. Tenemos que</description><thumbnail_url>https://istmo.mx/wp-content/uploads/2015/03/IS336_Zagal_original.jpg</thumbnail_url></oembed>
