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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Usted no conoce a Ratzinger</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="FxKlyZGQ81"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2011/12/05/usted-no-conoce-a-ratzinger/"&gt;Usted no conoce a Ratzinger&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2011/12/05/usted-no-conoce-a-ratzinger/embed/#?secret=FxKlyZGQ81" width="600" height="338" title="&#x201C;Usted no conoce a Ratzinger&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="FxKlyZGQ81" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>Benedicto XVI es la ant&#xED;tesis de un papa simplemente encantador que enamor&#xF3; a la muchedumbre con su espontaneidad y sentido del humor, cualidades inexistentes en un hombre como &#xE9;l, m&#xE1;s bien fr&#xE1;gil y discreto. Esa fragilidad, como ha reconocido Mario Vargas Llosa, &#xAB;es enga&#xF1;osa, pues se trata probablemente del Papa m&#xE1;s culto e inteligente que haya tenido la Iglesia en mucho tiempo, uno de los raros pont&#xED;fices cuyas enc&#xED;clicas o libros un agn&#xF3;stico como yo puede leer sin bostezar&#xBB;. Y desde esta condici&#xF3;n de hombre de ideas, Ratzinger vence la timidez; y la fragilidad, entonces, se torna fuerza. Criado en el campo, forjado en la llama de la guerra y formado en la m&#xE1;s alta reflexi&#xF3;n, Ratzinger no concibe la fe lejos de la inteligencia, ni el amor, al margen de la raz&#xF3;n. Esa coherencia le ha permitido conquistar, a pesar de su talante estrictamente teol&#xF3;gico, a millones de personas por todo el mundo y encabezar la ruta del catolicismo hacia el siglo XXI (no hay adjetivos que describan acabadamente la escena de Cuatro vientos, por ejemplo). Quienes opinan que Benedicto XVI es el panzer kardinal radical y obtuso y bajo ese prejuicio se han formado una imagen suya, deber&#xED;an de leer, al menos, Mi vida, la peque&#xF1;a autobiograf&#xED;a publicada en 1977. El entonces cardenal Ratzinger salpica de an&#xE9;cdotas una obra hechicera, entre otras, cuando en el seminario de Frisinga se dio de bruces con un tomismo r&#xED;gido en las clases de Filosof&#xED;a. Marcado su itinerario espiritual por san Agust&#xED;n, el joven Joseph conceb&#xED;a la teolog&#xED;a dentro de los registros de la apertura y la discusi&#xF3;n y no encorsetada en el discurso de un profesor del que le impresionaba su entusiasmo, pero en el que se dejaba ver alguien incapaz de plantear preguntas, &#xAB;alguien que defend&#xED;a con pasi&#xF3;n, frente a cualquier interrogante, lo que hab&#xED;a encontrado. Como j&#xF3;venes, nosotros &#xE9;ramos precisamente personas que plante&#xE1;bamos preguntas&#xBB;. En Ratzinger se combinan la pasi&#xF3;n por la tradici&#xF3;n, un aventajado dominio de la m&#xFA;sica y la convicci&#xF3;n de que el di&#xE1;logo hunde sus ra&#xED;ces en la reflexi&#xF3;n libre de imposiciones; estas tres cualidades hicieron de &#xE9;l un te&#xF3;logo peculiar, due&#xF1;o de un pensamiento abierto, de una alta capacidad creativa y un m&#xE9;todo fundado en la conciencia hist&#xF3;rica. Al verlo en el Bundestag, por ejemplo, no sorprende su fluidez al hablar del Derecho en un discurso a la vez en&#xE9;rgico y c&#xE1;lido, argumentado desde la ciencia y la historia, y del que sobresale la ra&#xED;z agustiniana del pont&#xED;fice. Al referirse a la supremac&#xED;a de la justicia por encima de cualquier &#xE9;xito pol&#xED;tico, el Papa advirti&#xF3; a los diputados alemanes que ese &#xE9;xito &#xAB;puede ser tambi&#xE9;n una seducci&#xF3;n y, de esa forma, abre la puerta a la desvirtuaci&#xF3;n del Derecho, a la destrucci&#xF3;n de la justicia. &#x2018;Quita el Derecho y, entonces, &#xBF;qu&#xE9; distingue al Estado de una gran banda de ladrones?&#x2019;, dijo en cierta ocasi&#xF3;n san Agust&#xED;n&#xBB;. Por eso no hemos visto el turbio escenario lleno de oscuras arbitrariedades que anticiparon los fervorosos esnobistas cuando el c&#xF3;nclave de 2005 le confi&#xF3; la sede vacante al entonces prefecto de la sagrada congregaci&#xF3;n para la doctrina de la fe. Y no lo veremos. En el referido discurso en el parlamento alem&#xE1;n, Benedicto XVI mostr&#xF3; una vez m&#xE1;s las reglas que norman su cabeza. &#xAB;Es necesario volver a abrir las ventanas, hemos de ver nuevamente la inmensidad del mundo, el cielo y la tierra, y aprender&#xBB;. Al leer la obra de Joseph Ratzinger uno constata su reconocimiento a la primac&#xED;a del amor y de la raz&#xF3;n en la vida humana; sus libros son un homenaje al mensaje cristiano del amor. No por nada fue cautivado por san Agust&#xED;n &#x2013;&#xAB;ama y haz lo que quieras&#xBB;&#x2013; en sus a&#xF1;os de seminarista y, m&#xE1;s de medio siglo despu&#xE9;s, puede leerse en Caritas in veritate, &#xAB;no podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad&#xBB;. Dicen que la Providencia dispuso que Juan Pablo II ganase el coraz&#xF3;n de millones de personas para que Benedicto XVI llenase sus cabezas. Y dicen bien. &#xA0;</description><thumbnail_url>https://istmo.mx/wp-content/uploads/2011/12/inquietudes-originalbaja1-300x102.jpg</thumbnail_url></oembed>
