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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/leograndini/</author_url><title>&#xA1;Viva la alegr&#xED;a!</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="AwJSKcDf8y"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2009/11/01/viva-la-alegria/"&gt;&#xA1;Viva la alegr&#xED;a!&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2009/11/01/viva-la-alegria/embed/#?secret=AwJSKcDf8y" width="600" height="338" title="&#x201C;&#xA1;Viva la alegr&#xED;a!&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="AwJSKcDf8y" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>La de Isabel es una sonrisa tan franca, agradable y atractiva que lleva a sus interlocutores m&#xE1;s observadores y profundos a descubrir que, para adquirirla, tuvo que practicar mucho a lo largo de la vida. Quienes conviven con ella de manera cotidiana tienen a menudo motivos de sorpresa: Adem&#xE1;s de su andar erguido, de su maquillaje impecable, de su atuendo sencillo, elegante y perfectamente combinado en colores c&#xE1;lidos, de su olor a limpio, de su charla profunda y de sus mil vivencias buenas y malas sabiamente mezcladas y programadas por la vida, acepta con frecuencia los m&#xE1;s ins&#xF3;litos compromisos sociales. Un d&#xED;a aprende un nuevo paso de baile con Enrique, estudiante de teatro; el siguiente, acude a sus clases de literatura; va con su estilista una vez al mes; acepta comidas en restaurantes; tiene pasi&#xF3;n por los chiles en nogada; juega domin&#xF3; con los ni&#xF1;os y, cosa muy fuera de serie, visita el parque de diversiones con Pablo, el pasante de Derecho, y el albergue infantil con Carmen. Isabel, la de los ojos azules que miran y admiran apacible y dulcemente las horas y los aconteceres, cumpli&#xF3; 90 a&#xF1;os hace un par de meses y no ha necesitado pactar con esp&#xED;ritu alguno para obtener alg&#xFA;n elixir m&#xE1;gico que le quite las arrugas o le agregue minutos a su tiempo final. Simplemente aprendi&#xF3; a ser alegre, no porque una de sus hijas le haya regalado un billete de loter&#xED;a que result&#xF3; premiado, sino por una necesidad vital que la llev&#xF3; a valorar los acontecimientos y a percibirlos con frecuencia y decisi&#xF3;n en los aspectos positivos que siempre esconden, aunque a veces cueste trabajo descubrir su riqueza o haya necesidad de tomarse el pulso mil veces antes de poder abarcarlos. En los &#xFA;ltimos cinco a&#xF1;os y siempre luciendo esa sonrisa que es reflejo de la paz que sale de no se sabe d&#xF3;nde en el esp&#xED;ritu humano, Isabel vivi&#xF3; y padeci&#xF3; con l&#xE1;grimas pero sin gritos ni reclamos la muerte de tres de de sus 16 hijos. Por eso y porque tambi&#xE9;n perdi&#xF3; a su esposo diez a&#xF1;os antes, sorprende a muchos su serenidad, que la lleva a acometer grandes haza&#xF1;as dentro de esas minucias en las que cada vez menos hombres se fijan. El aprendizaje de la alegr&#xED;a verdadera lleva tiempo e implica paciencia, ensayo&#x2026; pero llega. Hoy, Isabel es capaz de maravillarse con la luna naranja que de pronto es posible mirar en mitad del caos de un eje vial, con la lluvia que ba&#xF1;a el verdor de los jardines, con los libros del romanticismo, con las narraciones de sus 50 nietos y con los juegos de sus 38 bisnietos; con las flores, con los edificios, con las pel&#xED;culas, con las pl&#xE1;ticas de sus amigas y de sus hijos, con las obras de teatro y con las fiestas, en las que no deja de practicar los pasos de baile que aprende, y siempre estrena vestido. SIEMPRE ES PRIMAVERA Decir que todos los seres humanos sienten miedo, ira, sorpresa o tristeza no es aventurado, porque son emociones b&#xE1;sicas sin excepci&#xF3;n, a las que se suma la alegr&#xED;a. La voluntad de actuar de manera constructiva es de valientes que, como Isabel, han luchado y luchan por anteponer ese aire fresco que viene de lo profundo a las miserias, desatinos, agresiones, cr&#xED;menes, matanzas de ni&#xF1;os inocentes, burlas a los valores sociales y crisis econ&#xF3;micas&#xA0; que nos agobian como consecuencia de una sociedad cada vez m&#xE1;s deteriorada y descompuesta, de las que nos dan informaci&#xF3;n puntual y detallada los medios de comunicaci&#xF3;n, de las que son espejos y, desafortunadamente, algunas veces detonadores. &#xAB;Por mucho que cientos de miles de personas, reunidas en un corto espacio de terreno al que se han apegado, se esfuercen en llenar el suelo de piedras para que no crezca nada en &#xE9;l; por mucho&#xA0; que limpien ese terreno de hasta la &#xFA;ltima brizna de hierba; por mucho que impregnen el aire con el humo del carb&#xF3;n y el petr&#xF3;leo, por mucho que corten los &#xE1;rboles y obliguen a marcharse a todos los animales y aves, la primavera, hasta en la ciudad, siempre es primavera. &#xBB;El sol calentaba, la hierba, revivida, crec&#xED;a y verdeaba por doquier, no s&#xF3;lo all&#xED; donde no la segaban, sino tambi&#xE9;n entre las losas de las calles y los abedules. Los &#xE1;lamos y los cerezos silvestres abr&#xED;an sus pegajosas y fragantes hojas; los tilos ve&#xED;an hincharse los nuevos brotes, dispuestos a estallar: los grajos, los gorriones y las palomas preparaban ya sus nidos con primaveral alegr&#xED;a, mientras que las moscas zumbaban junto a las paredes calentadas por el sol. Todo respiraba alegr&#xED;a: las plantas, los p&#xE1;jaros, los insectos y los ni&#xF1;os. Pero los hombres &#x2013;las personas adultas&#x2013; no cesaban de enga&#xF1;arse y atormentarse a s&#xED; mismos y a los dem&#xE1;s. Los hombres consideraban que lo sagrado e importante no era aquella ma&#xF1;ana de primavera, no era aquella belleza del mundo, dada para el bien de todos los seres &#x2013;una belleza que predispone a la paz, la concordia y el amor&#x2013;, sino lo que ellos mismos imaginaban para imperar unos sobre otros&#xBB;. Le&#xF3;n Tolstoi GERMEN DE FELICIDAD ANHELADA M&#xE1;s all&#xE1; de dar nombre a una guindilla que proviene de La Rioja, en Espa&#xF1;a, a un municipio en El Salvador, a una especie bot&#xE1;nica nativa de M&#xE9;xico, a una oda escrita por el poeta alem&#xE1;n Friedrich Von Schiller, de inspirar miles de poemas,&#xA0; novelas y cuentos, la alegr&#xED;a es creaci&#xF3;n y, como expres&#xF3; Bergson, cuanto m&#xE1;s rica la creaci&#xF3;n, m&#xE1;s profunda la alegr&#xED;a. Alegr&#xED;a para vivir y para morir; emoci&#xF3;n profunda que penetra la vida; algo &#xED;ntimo que nos hace estar serenos, contentos, alegres en contenido aunque, a la vez, el rostro est&#xE9; a ratos severo; expresi&#xF3;n verdadera de que las dificultades se superaron, de que las cosas salen bien; af&#xE1;n de coparticipaci&#xF3;n, de gozo en compa&#xF1;&#xED;a; emoci&#xF3;n propia del incremento vital que penetra la vida an&#xED;mica y apuntala la vida&#x2026; Germen de la felicidad anhelada, total; un germen amenazado constantemente, la alegr&#xED;a todav&#xED;a es posible en</description></oembed>
