<?xml version="1.0"?>
<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Yerba para leer</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="3sWEYDQpLF"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2009/05/13/yerba-para-leer/"&gt;Yerba para leer&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2009/05/13/yerba-para-leer/embed/#?secret=3sWEYDQpLF" width="600" height="338" title="&#x201C;Yerba para leer&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="3sWEYDQpLF" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
/*! This file is auto-generated */
!function(d,l){"use strict";l.querySelector&amp;&amp;d.addEventListener&amp;&amp;"undefined"!=typeof URL&amp;&amp;(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&amp;&amp;!/[^a-zA-Z0-9]/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret="'+t.secret+'"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret="'+t.secret+'"]'),c=new RegExp("^https?:$","i"),i=0;i&lt;o.length;i++)o[i].style.display="none";for(i=0;i&lt;a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&amp;&amp;(s.removeAttribute("style"),"height"===t.message?(1e3&lt;(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r&lt;200&amp;&amp;(r=200),s.height=r):"link"===t.message&amp;&amp;(r=new URL(s.getAttribute("src")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&amp;&amp;n.host===r.host&amp;&amp;l.activeElement===s&amp;&amp;(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener("message",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener("DOMContentLoaded",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll("iframe.wp-embedded-content"),r=0;r&lt;s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute("data-secret"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+="#?secret="+t,e.setAttribute("data-secret",t)),e.contentWindow.postMessage({message:"ready",secret:t},"*")},!1)))}(window,document);
//# sourceURL=https://dim-id.com/pruebaentradas2023/wp-includes/js/wp-embed.min.js
&lt;/script&gt;
</html><description>Despu&#xE9;s de mucho trabajo y con el favor de algunos amigos, finalmente consegu&#xED; el libro Olor a yerba seca &#xFFFD; &#x2013;es una pena que la distribuci&#xF3;n del libro haya sido tan mala en nuestro pa&#xED;s. El caso es que ya lo tengo, ya lo le&#xED;. Desde hace algunos meses quer&#xED;a hacerlo por una inquietud puramente intelectual y porque conozco a su autor desde hace muchos a&#xF1;os. S&#xED;, s&#xED;, confieso, no con poca verg&#xFC;enza, que lo primero que hice fue buscar mi nombre. Eso ocurre cuando se leen las memorias de una persona allegada: irremediablemente se cuela ese aire de placercillo morboso. M&#xE1;s all&#xE1; de mi vanidad como lector, el libro es delicioso. Por lo general, los libros autobiogr&#xE1;ficos o hist&#xF3;ricos suelen ser planos. El estilo de Llano fluye mansamente, salpicado de vez en vez por un peculiar sentido del humor que juguetea con una iron&#xED;a dulce y audaz. La idea no es deshacerme en elogios hacia el libro; sencillamente quiero decir que me gust&#xF3;. El libro trasciende lo anecd&#xF3;tico, la nostalgia del pasado, el particular&#xED;simo sentir de Llano. Quien se acerque a Olor a yerba seca con la esperanza de leer el diario de Alejandro, se desilusionar&#xE1;. Entre cat&#xF3;licos y futbol En el fondo, el libro no se ocupa de la vida del autor, sino de su situaci&#xF3;n hist&#xF3;rica. Llano nos regala la percepci&#xF3;n hist&#xF3;rica de un hombre que ha sufrido la transformaci&#xF3;n de su patria, que ha visto c&#xF3;mo Espa&#xF1;a se enfrenta al dilema pol&#xED;tico y cultural que la atenaz&#xF3; desde el siglo XIX (tal vez desde el XVIII): modernizarse o no, rendirse al liberalismo o aferrarse a los ideales de una supuesta &#xAB;hidalgu&#xED;a cat&#xF3;lica&#xBB;. Todos nos sabemos la tonada: el franquismo caduc&#xF3; con la muerte del dictador. De la noche a la ma&#xF1;ana, Espa&#xF1;a abandon&#xF3; un conservadurismo rancio y adopt&#xF3; la incredulidad y el relativismo social &#x2013;cuidando las generalizaciones. Me parece que la serie de televisi&#xF3;n Cu&#xE9;ntame como pas&#xF3; retrata bien los &#xFA;ltimos estertores del franquismo. Espa&#xF1;a no s&#xF3;lo se moderniz&#xF3; sino que entr&#xF3; de lleno en eso que algunos llaman posmodernidad y cuya ciudad emblem&#xE1;tica es Barcelona (que, en mi personal y sesgada opini&#xF3;n, es como la colonia Condesa a lo bestia, solo que sin la plaga del valet parking). Apareci&#xF3; en el mapa una Espa&#xF1;a que es una pieza del rompecabezas de la Uni&#xF3;n Europea y que sue&#xF1;a con ganar un mundial de f&#xFA;tbol. En el libro, Alejandro Llano, espectador privilegiado de esta pel&#xED;cula pol&#xED;tica, es cr&#xED;tico con la Espa&#xF1;a franquista, pero es igualmente duro con el pa&#xED;s actual. Despu&#xE9;s de leer a Llano, me queda la impresi&#xF3;n de que Espa&#xF1;a a&#xFA;n carga con dos pesados fardos: el del catolicismo oficial y el del laicismo perseguidor. En otras palabras, pareciera como si en aquella pen&#xED;nsula el cristianismo no encontrara su justo lugar en el espacio p&#xFA;blico. No cabe duda que el catolicismo oficialista de Franco caus&#xF3; el movimiento pendular de la Espa&#xF1;a actual. Que Dios nos agarre confesados A los mexicanos la tensi&#xF3;n Iglesia-Estado nos suena familiar. M&#xE9;xico, al igual que Espa&#xF1;a, se top&#xF3; a mediados del diecinueve con la misma encrucijada. La lucha entre liberales y conservadores no fue otra cosa que la manifestaci&#xF3;n b&#xE9;lica del choque entre modernidad y tradici&#xF3;n. Benito Ju&#xE1;rez y Jos&#xE9; Mar&#xED;a Iglesias, por un lado, fueron las figuras se&#xF1;eras en la apuesta por la modernizaci&#xF3;n. El fallido experimento de traer a Maximiliano fue la &#xFA;ltima carta que el conservadurismo jug&#xF3; en la mesa pol&#xED;tica. (Una jugada bastante mala, porque a la hora de la verdad, el Habsburgo les sali&#xF3; muy liberal a los conservadores.) Al final, conocemos la historia. Ju&#xE1;rez y compa&#xF1;&#xED;a triunfaron. Las famosas leyes de Reforma, producto de la encarnizada lucha interna, sellaron con tinta la fractura entre Estado e Iglesia. Pero a los liberales se les fue un poco la mano. La Ley Lerdo, la Ley Ju&#xE1;rez y (siempre me ha parecido parad&#xF3;jico) la Ley Iglesias eran excesivas. La Constituci&#xF3;n de 1910, en la medida en que asumi&#xF3; estas leyes, no s&#xF3;lo asegur&#xF3; un Estado laico, sino que fue un documento persecutorio. Se suprimieron los privilegios de la Iglesia (que hab&#xED;a que suprimir), pero tambi&#xE9;n se le quitaron derechos. El documento admit&#xED;a excesos como prohibir las &#xF3;rdenes mon&#xE1;sticas. A poco m&#xE1;s de cien a&#xF1;os de distancia, no estoy seguro si los mexicanos resolvimos el problema Iglesia-Estado de la mejor manera. Sospecho que la separaci&#xF3;n pudo hacerse de otro modo, de uno m&#xE1;s cordial y menos corrosivo. Pero debemos reconocer que si bien el saldo no es el mejor, s&#xED; es positivo. Hace mucho tiempo que en nuestro pa&#xED;s no hay una religi&#xF3;n de Estado. M&#xE9;xico, acostumbrado a seguir el rastro de los otros y a perseguir las huellas de los primermundistas, madrugamos a muchos pa&#xED;ses en este punto. Tal vez por pura chiripada, pero hoy por hoy, las cosas marchan por buen camino &#x2013;al menos existe una clara separaci&#xF3;n entre Iglesia y Estado. Las reformas constitucionales de 1992, bajo el r&#xE9;gimen del presidente Carlos Salinas de Gortari, enderezaron un poco la situaci&#xF3;n. Las modificaciones a los art&#xED;culos 3, 5, 27, 28 y 130 de la Constituci&#xF3;n permitieron, entre otras cosas, que M&#xE9;xico restableciera relaciones diplom&#xE1;ticas con la Santa Sede, otorgaron personalidad jur&#xED;dica a las iglesias y devolvieron, no sin algunos candados, los derechos pol&#xED;ticos a los ministros de culto. Olor a yerba cr&#xED;tica Creo que, sin propon&#xE9;rmelo, hice una lectura de Llano muy mexicana. A medida que pasaba las p&#xE1;ginas, el olor a yerba de pronto se condensaba en reflexiones sobre M&#xE9;xico. Insisto. Pienso que ha tiempo resolvimos la separaci&#xF3;n Iglesia-Estado, pero a&#xFA;n quedan algunos cabos sueltos. El problema en nuestro pa&#xED;s no es la persecuci&#xF3;n del cristianismo, sino el letargo con el que los cristianos embestimos los espacios p&#xFA;blicos. Las puertas al foro p&#xFA;blico se abrieron de sopet&#xF3;n para el cristiano. Las reformas nos agarraron dormidos. Y ahora, con los reflectores encima y el micr&#xF3;fono en la boca, se nos olvid&#xF3; la canci&#xF3;n; se va a acabar el show y nosotros sin piar, af&#xF3;nicos. El</description><thumbnail_url>http://192.100.230.75/wp-content/uploads/2009/07/zagal1.jpg</thumbnail_url></oembed>
