<?xml version="1.0"?>
<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Laboratorio de ideas*</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="8md7mOWPs4"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2009/03/01/laboratorio-de-ideas/"&gt;Laboratorio de ideas*&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2009/03/01/laboratorio-de-ideas/embed/#?secret=8md7mOWPs4" width="600" height="338" title="&#x201C;Laboratorio de ideas*&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="8md7mOWPs4" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
/*! This file is auto-generated */
!function(d,l){"use strict";l.querySelector&amp;&amp;d.addEventListener&amp;&amp;"undefined"!=typeof URL&amp;&amp;(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&amp;&amp;!/[^a-zA-Z0-9]/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret="'+t.secret+'"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret="'+t.secret+'"]'),c=new RegExp("^https?:$","i"),i=0;i&lt;o.length;i++)o[i].style.display="none";for(i=0;i&lt;a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&amp;&amp;(s.removeAttribute("style"),"height"===t.message?(1e3&lt;(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r&lt;200&amp;&amp;(r=200),s.height=r):"link"===t.message&amp;&amp;(r=new URL(s.getAttribute("src")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&amp;&amp;n.host===r.host&amp;&amp;l.activeElement===s&amp;&amp;(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener("message",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener("DOMContentLoaded",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll("iframe.wp-embedded-content"),r=0;r&lt;s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute("data-secret"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+="#?secret="+t,e.setAttribute("data-secret",t)),e.contentWindow.postMessage({message:"ready",secret:t},"*")},!1)))}(window,document);
//# sourceURL=https://dim-id.com/pruebaentradas2023/wp-includes/js/wp-embed.min.js
&lt;/script&gt;
</html><description>Reunir pensamientos propios y ajenos en un cuaderno (de papel o electr&#xF3;nico) permite allegarse un tesoro, aut&#xE9;ntico food for thought. El esfuerzo se convierte en un arsenal de inmenso valor para explorar asuntos que preocupan, ensayar soluciones y desarrollar una mente m&#xE1;s creativa. Hace unas semanas vino a visitarme una antigua alumna y me trajo como regalo un ejemplar de la reciente publicaci&#xF3;n en castellano de los Cuadernos (1894-1945) de Paul Val&#xE9;ry. Se trata de una selecci&#xF3;n de m&#xE1;s de 500 p&#xE1;ginas de algunos de los mejores pensamientos contenidos en los 261 cuadernos que este afamado poeta escribi&#xF3; a lo largo de su vida. El autor de El cementerio marino sol&#xED;a despertarse temprano y a lo largo de m&#xE1;s de cincuenta a&#xF1;os fue llenando sus cuadernos con las reflexiones que ven&#xED;an a su cabeza en la madrugada. Por ejemplo, ayer le&#xED;a &#xAB;es necesario trabajar para Alguien, y no para desconocidos. Es necesario apuntar hacia alguien, y cuanto m&#xE1;s claramente lo apuntemos mejor ser&#xE1; el trabajo y el rendimiento del trabajo. La obra del esp&#xED;ritu s&#xF3;lo est&#xE1; completamente determinada si hay alguien ante ella. El que se dirige a alguien se dirige a todos. Pero el que se dirige a todos no se dirige a nadie&#xBB;. &#xA1;Cu&#xE1;nta sabidur&#xED;a pr&#xE1;ctica sobre el oficio de la escritura en tan pocas palabras! A m&#xED; me gusta mucho este tipo de cuadernos, tan frecuentes en la tradici&#xF3;n literaria francesa, porque constituyen un aut&#xE9;ntico laboratorio de ideas, porque muestran c&#xF3;mo nacen esas ideas y c&#xF3;mo se enriquece la vida del autor con la reflexi&#xF3;n a partir de sus anotaciones. Tambi&#xE9;n me gustan porque muestran siempre la lucha interior del escritor por aprender a expresarse y por aprender a comportarse y a relacionarse con quienes tiene alrededor. Viene a mi memoria ahora el grito de mi admirado Albert Camus en sus Carnets: &#xAB;Castidad, &#xA1;oh, libertad!&#xBB; y unas p&#xE1;ginas m&#xE1;s adelante: &#xAB;No puede vivir uno todo lo que escribe. Pero trata de hacerlo&#xBB;. Con estas l&#xED;neas quiero animar a los lectores a que busquen un cuaderno ?o una palm eficiente? y traten de poner por escrito de manera habitual sus reflexiones sobre lo que llena su mente, lo que les preocupa o quiz&#xE1; simplemente les entretiene. Si lo hacen con atenci&#xF3;n y con tenacidad, pronto descubrir&#xE1;n que su vida se ensancha creativamente de formas del todo insospechadas; advertir&#xE1;n que logran un mayor protagonismo de su propia vida y comprobar&#xE1;n ?quiz&#xE1; con sorpresa? que incluso se les ocurren a veces ideas nuevas. Nunca es demasiado tarde para comenzar a reunir sistem&#xE1;ticamente las anotaciones; si est&#xE1;n en papeles sueltos o en la t&#xED;pica servilleta de papel se pierden lamentablemente al poco tiempo. En s&#xED;ntesis, ponerse a escribir es el secreto que abre la puerta para adentrarse en un estilo de vida realmente creativo. EL CUADERNO COMO TESORO Resulta de muy escaso inter&#xE9;s el registro pormenorizado de los incidentes cotidianos de la propia vida, pero en cambio s&#xED; que facilita mucho la creatividad personal el tener una libreta en la que uno vaya atesorando sus reflexiones u ocurrencias casuales, una detr&#xE1;s de otra, sin m&#xE1;s t&#xED;tulo quiz&#xE1; que la fecha del d&#xED;a en que las escribe. A algunos les importa que el cuaderno sea bonito por fuera; a m&#xED; me basta un cuaderno escolar con rayas y espiral con tal de que la textura del papel sea adecuada para escribir con pluma. Ese cuaderno sirve, en primer lugar, para coleccionar las ideas que se nos ocurren espont&#xE1;neamente y que si no apuntamos enseguida ?todos los mayores de 40 a&#xF1;os tenemos penosa experiencia de ello? se nos olvidan por completo al poco tiempo. Pero adem&#xE1;s de las ideas propias, el cuaderno va muy bien para guardar las palabras de otros que nos han llamado la atenci&#xF3;n al escucharlas o leerlas porque nos han parecido estimulantes. Como dicen los estadounidenses, esas palabras acertadas, si las atesoramos por escrito, constituyen verdaderamente food for thought, alimento para el pensamiento. Basta con anotarlas de forma m&#xE1;s o menos literal, indicando si es posible la fuente para poder citarlas si en el futuro quisi&#xE9;ramos recurrir a ellas. Un cuaderno as&#xED; no ha de tener un car&#xE1;cter confesional e &#xED;ntimo, sino m&#xE1;s bien una cierta pretensi&#xF3;n literaria. Su redacci&#xF3;n ha de estar movida por un esfuerzo creativo y comunicativo que permitiera, si llegara el caso, su lectura por otros. Se trata m&#xE1;s bien ?ha escrito el literato espa&#xF1;ol Jim&#xE9;nez Lozano? de &#xAB;un espigueo de notas que voy tomando sobre un cuadro o un paisaje que me emociona y no sobre mi vida (&#x2026;). No me interesa mirar por la cerradura de los que solo relatan sus fisiolog&#xED;as. Me atrae m&#xE1;s la vida clandestina del alma&#xBB;. Muchas veces lo que anotaremos ser&#xE1; nuestra reflexi&#xF3;n ante una noticia, una consideraci&#xF3;n a prop&#xF3;sito de una lectura, una pel&#xED;cula o una impresi&#xF3;n recibida. Se trata de algo parecido a las glosas de Eugenio d?Ors, o al texto breve que algunos intelectuales publican regularmente en su blog, con libertad tanto en la extensi&#xF3;n y en la forma, como en su perio&#xAD;dicidad. Lo importante ?me parece a m&#xED;? al escribir nuestras anotaciones personales es esa pretensi&#xF3;n comunicativa. Quienes tienen buena mano pueden, adem&#xE1;s, hacer peque&#xF1;os dibujos, gr&#xE1;ficos o caricaturas que al releer el cuaderno ayudar&#xE1;n mucho a entender qu&#xE9; se quer&#xED;a decir. El escribir conjura nuestra soledad y permite tambi&#xE9;n que vayamos atesorando nuestra experiencia. Para Wittgenstein, ?cuenta su bi&#xF3;grafo McGuinnes? el prop&#xF3;sito fundamental de llevar un cuaderno as&#xED; era &#xAB;alcanzar una aut&#xE9;ntica comprensi&#xF3;n de su vida tal y como realmente era: ajustar cuentas consigo mismo&#xBB;. Con el paso del tiempo, al releer nuestras reflexiones entendemos much&#xED;simo mejor nuestra vida. &#xAB;La escritura ?explica Hadot? hace cambiar de nivel al yo, lo universaliza. (&#x2026;) El que escribe se siente de alguna manera mirado, ya no est&#xE1; solo, sino que forma parte de la comunidad humana silenciosamente presente&#xBB;. EL CUADERNO COMO B&#xC1;LSAMO Quien escribe en su cuaderno progresa en la comprensi&#xF3;n de sus problemas y angustias, y de ordinario cosecha incluso una cierta paz y</description></oembed>
