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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Carlos Llano Cifuentes</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/carlosllanocifuentes/</author_url><title>&#xBF;C&#xF3;mo se forma la inteligencia?</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="rhTMDiZlhQ"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2009/03/01/como-se-forma-la-inteligencia/"&gt;&#xBF;C&#xF3;mo se forma la inteligencia?&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2009/03/01/como-se-forma-la-inteligencia/embed/#?secret=rhTMDiZlhQ" width="600" height="338" title="&#x201C;&#xBF;C&#xF3;mo se forma la inteligencia?&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="rhTMDiZlhQ" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>Hay verdades sobre el hombre que deben ser sostenidas hoy como lo fueron desde hace centenas de a&#xF1;os: las aspiraciones provisionales pueden dar la impresi&#xF3;n de ser creativas, pero muchas veces no se trata m&#xE1;s que de chispazos evasivos porque aquellos rasgos fijos anteriores han entrado en rutina o el hombre se ha cansado de ellos. Durante la Primera Guerra Mundial, el investigador norteamericano Lewis Terman, en la Universidad de Stanford, sac&#xF3; a la superficie los ahora famosos tests de inteligencia, para determinar lo que los sajones denominan IQ (coeficiente de inteligencia). &#xAB;Clasific&#xF3;&#xBB;, en sus propios t&#xE9;rminos, mediante la primera aplicaci&#xF3;n masiva de esos tests, a dos millones de estadounidenses. Sin embargo, el IQ ha entrado en crisis despu&#xE9;s de que, en 1983, Howard Gardner publicara Frames of Minds, que nosotros traducir&#xED;amos por &#xAB;talantes de inteligencia&#xBB;, en donde se incluye no s&#xF3;lo los diversos modos de inteligencia sino, en cierta manera, la personalidad completa, es decir, precisamente, el talante. &#xBF;INTELIGENCIA EMOCIONAL O EMOCI&#xD3;N INTELIGENTE? Durante estos &#xFA;ltimos a&#xF1;os, ha aparecido tambi&#xE9;n en la literatura sobre la empresa el ya famoso concepto de la &#xAB;inteligencia emocional&#xBB;, que contiene muchas verdades sobre el ser humano. No obstante, la importancia dada a los sentimientos por Daniel Goleman en la obra del mismo nombre, pueden ya encontrarse casi con las mismas palabras (y a&#xFA;n expuesto de modo m&#xE1;s profundo), en las obras antropol&#xF3;gicas de Arist&#xF3;teles, especialmente en su &#xC9;tica Nicomaquea. El hecho de que los estudiosos de la organizaci&#xF3;n no hayan tenido en cuenta a este pensador griego no significa que la inteligencia emocional sea un actual descubrimiento sociopol&#xED;tico, sino m&#xE1;s bien un desenterramiento de conceptos que se encontraban arqueol&#xF3;gicamente sepultados.1 Se&#xF1;alamos tambi&#xE9;n aqu&#xED; otro ejemplo, menos conocido y menos popular. Me refiero al An&#xE1;lisis pol&#xED;tico de la empresa. Raz&#xF3;n dominante y modelos de empresa,2 de Antonio Marzal, es decir, publicado doce a&#xF1;os antes que la &#xAB;inteligencia emocional&#xBB;, aparecida esta &#xFA;ltima en 1995. En la obra de Marzal hallamos un cap&#xED;tulo que curiosamente se denomina &#xAB;la raz&#xF3;n emocional&#xBB;, pero seguida de otro cap&#xED;tulo que titula &#xAB;la raz&#xF3;n razonable&#xBB;, despu&#xE9;s de distinguirlas de la &#xAB;raz&#xF3;n autom&#xE1;tica&#xBB; y de la &#xAB;raz&#xF3;n ut&#xF3;pica&#xBB;. Para Marzal, y pi&#xE9;nsese bien antes de juzgarlo negativamente, la &#xAB;raz&#xF3;n emocional&#xBB; se mueve en torno a tres principios axiales: a) primero, el F&#xFC;hrerprinzip (el principio del caudillaje); b) segundo, la idea de Gemeinschaft, la comunidad natural (frente al hecho asociativo voluntarista), y c) tercero, la S&#xFC;ndenbockphilosophie (la filosof&#xED;a del &#xAB;chivo expiatorio&#xBB;). Si bien se mira, en nuestra propia historia socioecon&#xF3;mica mexicana se ven claramente estos tres trazos, no s&#xF3;lo porque la raz&#xF3;n tiene en cuenta a las emociones, sino porque se deja arrastrar por ellas. Y no solamente en M&#xE9;xico. Las exaltaciones &#xFA;nicamente emocionales de personas tan fr&#xED;as y calculadoras como las germ&#xE1;nicas se dejan llevar emocionalmente detr&#xE1;s de un F&#xFC;hrer (caudillo) que los dirige al desastre. De manera completamente distinta, el ya de por s&#xED; sentimentalismo italiano sigue a un Duce que &#xE9;l mismo se deja llevar por las emociones. Son pocos los que saben que la filosof&#xED;a cl&#xE1;sica aplicada a la empresa puede vivificarla de manera extraordinaria, m&#xE1;s a&#xFA;n que los sistemas cibern&#xE9;ticos, con todo y lo que estos implican de positivo (y de negativo), porque la filosof&#xED;a aplicada a la empresa se constituye en una verdadera antropolog&#xED;a filos&#xF3;fica, que mira directamente al esp&#xED;ritu humano y no s&#xF3;lo a su acci&#xF3;n mec&#xE1;nica o kin&#xE9;tica. En esa filosof&#xED;a cl&#xE1;sica encontrar&#xED;amos tal vez no la &#xAB;inteligencia emocional&#xBB;, pero s&#xED;, y con mucha profundidad, la emoci&#xF3;n inteligente. El antiguo problema de la formaci&#xF3;n humana resulta ahora un asunto completamente nuevo, en el que tal parecer&#xED;a que est&#xE1; todo por hacerse. Y as&#xED; ser&#xED;a si no fuera porque este hacerse es un re-hacerse, que no parte de cero. Se requiere el regreso a lo b&#xE1;sico, a lo ya cl&#xE1;sicamente sabido por el hombre, que pide a gritos salir de ese &#xAB;s&#xF3;tano&#xBB; en el que la mentalidad moderna ?&#xA1;con pretexto de apertura!? lo hab&#xED;a encerrado.3 OPORTUNIDAD PARA PENSAR La inteligencia no se forma convirti&#xE9;ndola en un almac&#xE9;n de conocimientos sin m&#xE1;s. Si no se aprende a pensar, aquellos conocimientos enciclop&#xE9;dicos son in&#xFA;tiles y ciegos. La verdadera formaci&#xF3;n de la inteligencia ayuda al individuo a relacionar esos conocimientos; a abstraer las razones universales de las cosas; a penetrar dentro de las realidades y de sus causas; a leer dentro de ellas y sus relaciones: de ah&#xED; el nombre inteligencia, intus legere. Las teor&#xED;as que optan por una formaci&#xF3;n un&#xED;voca ?es decir, en un solo sentido? de la inteligencia, la convierten en un diamante sin pulir: esto es, bruto. Por ello, el problema de la formaci&#xF3;n de la inteligencia no es un problema s&#xF3;lo racional sino antropol&#xF3;gico en su m&#xE1;s amplio sentido, es decir, ata&#xF1;e al hombre entero; asume incluso la formaci&#xF3;n de la voluntad, pues &#xE9;sta es una tendencia ?una facultad que tiende a alg&#xFA;n bien? racional. La voluntad es una facultad espiritual que se mueve a s&#xED; misma, y que mueve a entender a la inteligencia, por encima de las complejas dificultades que se le presentan. La formaci&#xF3;n del car&#xE1;cter consiste en la conjugaci&#xF3;n de una inteligencia clara y de una voluntad firme ante la escurridiza y asistem&#xE1;tica sensibilidad (o sentimentalismo), o bien, en otros t&#xE9;rminos, el car&#xE1;cter es el dominio de las facultades superiores ?inteligencia y voluntad? sobre las inferiores ?las sensaciones, pasiones y apetitos sensitivos. No han de seguirse ciegamente los sentimientos, ni machacarlos de mala manera, sino encauzarlos hacia el ideal de mejora ?mejora no de la sensibilidad o sentimentalidad sino del hombre?, del hombre que siente, que entiende y que quiere. El buen car&#xE1;cter es la arm&#xF3;nica interrelaci&#xF3;n de estas tres dimensiones que se encuentran en el ser humano para que llegue a ser realmente tal, no para que se haga m&#xE1;s peque&#xF1;o (pensar superficial, querer inconstante, sentir ind&#xF3;mito) o monstruoso (sensibilidad hipertrofiada, inteligencia chata y voluntad endeble; o bien inteligencia profunda pero sensibilidad dormida y voluntad inepta; o bien voluntad f&#xE9;rrea, sensibilidad endurecida e inteligencia un&#xED;voca). El trueque de las</description><thumbnail_url>http://192.100.230.75/wp-content/uploads/2009/09/coloquio2.jpg</thumbnail_url></oembed>
