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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Del temperamento cient&#xED;fico</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="fepgUknpbp"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2006/11/01/del_temperamento_cientifico/"&gt;Del temperamento cient&#xED;fico&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2006/11/01/del_temperamento_cientifico/embed/#?secret=fepgUknpbp" width="600" height="338" title="&#x201C;Del temperamento cient&#xED;fico&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="fepgUknpbp" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>En el segundo ciento de Las burlas veras, Alfonso Reyes dice que no se averg&#xFC;enza de su fascinaci&#xF3;n por las novelas policiacas. Y es que, entre otras virtudes del g&#xE9;nero, las cosas m&#xE1;s inesperadas se aprenden en ellas. Por ejemplo esta, que a Reyes se le antoja una pepita de oro: &#xBF;Sabe usted cu&#xE1;l es el secreto del poeta? Comienza usted co cualquier idea que se le haya ocurrido, y luego las exigencias de la rima lo fuerzan a decir algo muy distinto, y siempre mejor de lo discurrido por usted. Y a esto se llama inspiraci&#xF3;n. (John Dickson, The Lost Gallows). As&#xED; es como se borra de un plumazo, sin alejarse demasiado de la verdad, la historia entera de las teor&#xED;as est&#xE9;ticas, desde el I&#xF3;n hasta las represiones sublimadas de la teor&#xED;a psicoanal&#xED;tica. En The Moonstone, del brit&#xE1;nico Wilkie Collins, llama nuestra atenci&#xF3;n otra alhajita, una que pretende barrer, con la escoba del sentido com&#xFA;n, la historia de la curiosidad cient&#xED;fica. Habla Gabriel Betteredge, mayordomo de la casa Verinder: A la gente noble en general le espera un fardo muy inc&#xF3;modo en la vida -el fardo de su propia ociosidad. La vida se les va, en su mayor parte, buscando algo que hacer, y es curioso advertir -especialmente cuando sus gustos son del tipo intelectual- con cu&#xE1;nta frecuencia incurren ciegamente en alg&#xFA;n pasatiempo mal&#xE9;volo. Nueve de cada diez veces les da por torturar o echar a perder algo -y ellos creen firmemente que est&#xE1;n cultivando su inteligencia, cuando la pura verdad es que est&#xE1;n haciendo un tiradero en la casa. Los he visto (a las damas, lamento decir, tanto como a los caballeros) salir d&#xED;a tras d&#xED;a con sus redecillas y atrapar tritones, ara&#xF1;as, escarabajos y ranas, y volver a casa a clavar alfileres en aquellos pobres infelices, o cortarlos en pedacitos sin pizca de remordimiento. Ver&#xE1; usted al se&#xF1;orito o a la se&#xF1;orita estudiando afanosamente las tripas de una ara&#xF1;a con una lupa, o se topar&#xE1; con una de sus ranas bajando las escaleras sin cabeza -y cuando uno pregunta qu&#xE9; significa esta cruel bellaquer&#xED;a, le dicen que significa una inclinaci&#xF3;n del se&#xF1;orito o la se&#xF1;orita hacia la historia natural. Otras veces los ver&#xE1; usted ocupados por horas arruinando una hermosa flor con instrumentos puntiagudos, por mor de una est&#xFA;pida curiosidad de saber de qu&#xE9; est&#xE1; hecha. &#xBF;Es m&#xE1;s bello su color, o su aroma m&#xE1;s dulce, cuando uno ya sabe? (&#x2026;) Frecuentemente resulta pesado, a qu&#xE9; dudarlo, para las personas que est&#xE1;n realmente obligadas a ganarse la vida, verse forzadas a trabajar por las ropas que las cubren, el techo que las cobija y la comida que las mantiene andando. Pero compare usted el m&#xE1;s arduo d&#xED;a de trabajo que haya tenido con la ociosidad que disecciona flores y se abre camino dentro de los est&#xF3;magos de las ara&#xF1;as, y agrad&#xE9;zcale a los astros que su cabeza tiene algo en lo que debe pensar, y sus manos algo que deben hacer. -&#xA1;Otra pepita de oro del sentido com&#xFA;n!- est&#xE1; uno tentado a decir. El mayordomo de Lady Verinder nos entrega un razonamiento que divide al ser humano en dos especies: el de temperamento cient&#xED;fico y el de temperamento pr&#xE1;ctico. Su ingeniosa parodia del temperamento cient&#xED;fico comprende lo mismo a Arist&#xF3;teles, el primer ocioso que se puso a clasificar plantas (sin mejorar con ello su color ni su aroma), que al p&#xE1;rvulo que desarma un aparato de radio para ver qu&#xE9; tiene dentro y c&#xF3;mo funciona. Los de temperamento pr&#xE1;ctico son los que dedican sus horas a ganarse honradamente la vida. Muchos siglos antes, sin embargo, Tales de Mileto hab&#xED;a demostrado que la divisi&#xF3;n era falsa. Y es que otros tantos mayordomos, de sentido altamente pr&#xE1;ctico, se burlaban de &#xE9;l porque pasaba mucho tiempo mirando las estrellas, y as&#xED; un buen d&#xED;a vino a dar de bruces en un pozo. El distra&#xED;do Tales consigui&#xF3; taparles la boca cuando, habiendo previsto mediante sus ociosos c&#xE1;lculos meteorol&#xF3;gicos una abundante cosecha de aceitunas, arrend&#xF3; las numerosas bodegas necesarias para almacenarlas, y se hizo rico, presumiblemente con el fin de poder seguir ocioso. En cuanto al pesado fardo de las clases acomodadas que consumen su vida tratando de encontrar c&#xF3;mo matar el tiempo, el sentido com&#xFA;n del mayordomo sigue sin refutaci&#xF3;n. S&#xF3;lo que no es lo mismo el ocio que el ocio. * Un encefalograma reciente revel&#xF3; que Jos&#xE9; Montelongo (coautor de &#xC9;tica para adolescentes posmodernos) divide su actividad cerebral de la siguiente manera: un tercio para pensar en beisbol, otro para leer novelas y el resto para mantener el equilibrio cuando anda en bicicleta.</description></oembed>
