<?xml version="1.0"?>
<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>&#xBF;Culpable o inocente?</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="61M2Mshz7A"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2005/09/01/culpable_o_inocente/"&gt;&#xBF;Culpable o inocente?&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2005/09/01/culpable_o_inocente/embed/#?secret=61M2Mshz7A" width="600" height="338" title="&#x201C;&#xBF;Culpable o inocente?&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="61M2Mshz7A" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
/*! This file is auto-generated */
!function(d,l){"use strict";l.querySelector&amp;&amp;d.addEventListener&amp;&amp;"undefined"!=typeof URL&amp;&amp;(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&amp;&amp;!/[^a-zA-Z0-9]/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret="'+t.secret+'"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret="'+t.secret+'"]'),c=new RegExp("^https?:$","i"),i=0;i&lt;o.length;i++)o[i].style.display="none";for(i=0;i&lt;a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&amp;&amp;(s.removeAttribute("style"),"height"===t.message?(1e3&lt;(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r&lt;200&amp;&amp;(r=200),s.height=r):"link"===t.message&amp;&amp;(r=new URL(s.getAttribute("src")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&amp;&amp;n.host===r.host&amp;&amp;l.activeElement===s&amp;&amp;(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener("message",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener("DOMContentLoaded",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll("iframe.wp-embedded-content"),r=0;r&lt;s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute("data-secret"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+="#?secret="+t,e.setAttribute("data-secret",t)),e.contentWindow.postMessage({message:"ready",secret:t},"*")},!1)))}(window,document);
//# sourceURL=https://dim-id.com/pruebaentradas2023/wp-includes/js/wp-embed.min.js
&lt;/script&gt;
</html><description>EL DICCIONARIO DE LAS CULPAS Hace algunas semanas fui invitado a un programa de radio. El tema era la gula y quer&#xED;an, eso cre&#xED;a yo,&#xA0; que hablara de ella desde el punto de vista literario. Cuando llegu&#xE9; al programa, descubr&#xED; que tambi&#xE9;n hab&#xED;an invitado a una psic&#xF3;loga, especialista en trastornos de la alimentaci&#xF3;n. Era una especie de mesa panel. Durante una hora, ella insisti&#xF3; en abolir la palabra culpa y la palabra pecado del diccionario, al menos de su diccionario personal. Es verdad que el sentimiento de culpa y de auto desprecio deterioran la personalidad de quienes padecen enfermedades como la anorexia y la bulimia. Hay que recordar que la baja autoestima juega un papel perverso en varios tipos de enfermedades. Pero fue tal la insistencia de la psic&#xF3;loga en que no exist&#xED;a la culpa ni el pecado, que el conductor comenz&#xF3; a bromear a costa de ella y termin&#xF3; por dar a los radioescuchas el n&#xFA;mero telef&#xF3;nico de la interesada. &#xAB;Al fin y al cabo, ella es guapa y no siente culpa&#xBB;, dijo maliciosamente al aire. Me contuve, pero me hubiese gustado preguntarle a la psic&#xF3;loga si un pederasta, un narcotraficante, un genocida o un pol&#xED;tico corrupto deben sentir culpa y remordimiento. Ignoro c&#xF3;mo me hubiese respondido. Yo, por lo pronto, pienso que los pederastas suelen ser enfermos peligrosos y los pol&#xED;ticos corruptos, delincuentes incurables. Estos tipos cometen acciones malas, aunque, dependiendo de su estado mental, puedan ser m&#xE1;s o menos culpables de ellas. DISCULPE USTED Desde principios de siglo XX, la humanidad huye del concepto de culpa. Aborrecemos reconocernos culpables. La responsabilidad personal amenaza con desvanecerse en un mar de dis-culpas psicol&#xF3;gicas, fisiol&#xF3;gicas, sociales y metaf&#xED;sicas. Comprendo perfectamente esta reacci&#xF3;n. Desde que me diagnosticaron el colesterol alto, los tacos de carnitas y el jam&#xF3;n serrano se han sumado al largo cat&#xE1;logo de mis pecados personales. Como todo mundo, la paso mal con mis deberes y obligaciones. El sentimiento de culpa puede ser, en efecto, destructivo. He visto c&#xF3;mo este sentimiento carcome la personalidad de muchas personas, en especial entre cat&#xF3;licos y adolescentes. En ocasiones, la educaci&#xF3;n religiosa se centra en el cumplimiento de una larga lista de deberes y sus correspondientes castigos por incumplimiento, con particular atenci&#xF3;n en materia sexual y lit&#xFA;rgica. Lamentablemente, ciertas malas interpretaciones del cristianismo devinieron opresi&#xF3;n de las conciencias. San Josemar&#xED;a Escriv&#xE1; de Balaguer critic&#xF3; tal clase de educaci&#xF3;n. No le faltaba raz&#xF3;n. No s&#xE9; qu&#xE9; sea peor, si el &#xE9;nfasis indebido en el sentimiento de culpa, o la pretensi&#xF3;n de abolirlo. Me inclino a pensar que lo primero y, por eso, la humanidad recibi&#xF3; al doctor Freud como un liberador de la conciencia, una especie de h&#xE9;roe cultural. LA MUERTE DEL ALMA La culpa mal asumida destroza el alma. F&#xE1;cilmente se pasa del reconocimiento de la culpa al desprecio de la propia persona. Las personas responsables y obsesivas deambulan en una peligrosa pendiente que va de la aceptaci&#xF3;n de la culpa por una acci&#xF3;n concreta, a la auto denigraci&#xF3;n. Del &#xAB;romp&#xED; mi dieta y me com&#xED; un helado&#xBB; al &#xAB;soy un irresponsable, una piltrafa inmunda, escoria de la humanidad&#xBB;. Cada una de nuestras acciones inciden en nuestra personalidad. Cargamos con ellas a cuestas; se incrustan en nuestro car&#xE1;cter. No podemos ser ingenuos y suponer que las acciones culpables no nos moldean. &#xA1;Claro que s&#xED;! Pero de ah&#xED; al desprecio de la propia persona hay un gran paso. Nosotros somos algo m&#xE1;s que esas acciones. El sujeto maduro reconoce sus errores y aciertos, sus debilidades y fortalezas, sus malas y buenas acciones. La culpa le lleva a asumir su responsabilidad, a reparar el da&#xF1;o y a prevenir. Cerrar los ojos ante el da&#xF1;o no remedia nada. La realidad se impone. Si beb&#xED; en exceso y ofend&#xED; a un amigo, de poco me servir&#xE1; negarme a evaluar mi borrachera diciendo &#xAB;&#xA1;Ay! Equis, una borrachera&#xBB;. Arist&#xF3;teles hizo una advertencia. El hombre prudente no delibera sobre el pasado, ni sobre lo imposible, ni sobre lo que no depende de &#xE9;l. Carece de sentido que escarbemos en nuestras culpas pasadas. Como dice la canci&#xF3;n, &#xAB;ya lo pasado, pasado&#xBB;. Compongamos lo que tenga arreglo, prevengamos lo que podamos remediar, no carguemos con responsabilidades ajenas y, en cualquier caso, conservemos todo en su justa medida (a veces la justa medida es alarmarnos, a veces, serenarnos). CULPA Y TRISTEZA La pasi&#xF3;n m&#xE1;s peligrosa, escribi&#xF3; Tom&#xE1;s de Aquino, es la tristeza, pues ella impide las obras buenas. Una persona triste deja de emprender acciones en favor suyo y de los dem&#xE1;s. El sentimiento de culpa -el enfermizo- lleva a la tristeza. La culpabilidad patol&#xF3;gica, mucho m&#xE1;s com&#xFA;n de lo que se piensa, arranca la esperanza y confina a la mente en un calabozo oscuro. Ah&#xED;, el reo se dedica una y otra vez a pensar en esas acciones desacertadas y miserables. Los engranes interiores de ese tipo rechinan y, eventualmente, truenan. Escupirse a s&#xED; mismo, restregarse una y otra vez sus defectos -supuestos o reales- agota la psique. Atenta contra el instinto de conservaci&#xF3;n. Tarde o temprano, la persona se rebela contra ese sentimiento de culpa: ya no quiere saber nada de la moral, ni de la religi&#xF3;n, ni de la &#xE9;tica. El mecanismo de defensa es pendular; de la culpabilidad obsesiva se pasa a la amoralidad. Ahora se niega a evaluar moralmente sus acciones y pretende que todas dan igual: &#xAB;Ay, Equis&#xBB;, se convierte en su cantaleta. &#xAB;&#xBF;C&#xF3;mo te fue?: Equis&#xBB;. &#xAB;&#xBF;Qu&#xE9; hiciste?: Equis&#xBB;. &#xAB;&#xBF;C&#xF3;mo te portaste?: Equis&#xBB;. El alma atribulada por la culpa busca refugio en la indiferencia, en una cierta apat&#xED;a moral. UNA COSTOSA LIBERACI&#xD3;N Esta aparente liberaci&#xF3;n trae aparejada una consecuencia nefasta. Si desaparece la culpa, desaparece tambi&#xE9;n el perd&#xF3;n. Cuando un individuo no reconoce la culpabilidad como un elemento m&#xE1;s de la acci&#xF3;n humana, ha perdido la capacidad de pedir perd&#xF3;n y de perdonar. El perd&#xF3;n s&#xF3;lo tiene cabida cuando hay culpa. No perdonamos a nuestras mascotas cuando ensucian nuestra sala. Tampoco perdonamos a las fuerzas de la naturaleza cuando destruyen nuestros campos. La naturaleza puede</description></oembed>
