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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>La sabrosa rusticidad del Quijote</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="5DuWH2DSIK"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2005/07/01/la_sabrosa_rusticidad_del_quijote/"&gt;La sabrosa rusticidad del Quijote&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2005/07/01/la_sabrosa_rusticidad_del_quijote/embed/#?secret=5DuWH2DSIK" width="600" height="338" title="&#x201C;La sabrosa rusticidad del Quijote&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="5DuWH2DSIK" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>Recuerdo haber le&#xED;do en istmo, hace ya algunos a&#xF1;os, un art&#xED;culo de Rafael Jim&#xE9;nez Cata&#xF1;o sobre el lenguaje. Se llamaba, si no me enga&#xF1;a la memoria, &#xAB;Cuando en M&#xE9;xico se habla bien&#xBB; (istmo 219). El autor lamentaba que alguna gente &#xAB;culta&#xBB; en nuestro pa&#xED;s llegara a juzgar de rudos o ignorantes a los que dicen palabras como &#xAB;mesmo&#xBB;, &#xAB;haiga&#xBB; o &#xAB;trajieron&#xBB;, trat&#xE1;ndose de cosas dichas &#xAB;en muy buen romance&#xBB;. No es un espa&#xF1;ol mejor o peor que el nuestro, es simplemente antiguo. Algunas formas arcaicas de voces espa&#xF1;olas se conservaron mejor en zonas rurales de Latinoam&#xE9;rica que en Espa&#xF1;a. Su evoluci&#xF3;n fue distinta a la que los expertos con no siempre tan buenas razones dictaminaron como &#xAB;correcta&#xBB;, cumpliendo as&#xED; su alta misi&#xF3;n acad&#xE9;mica: que nos entendamos bien los centenares de millones de hablantes del espa&#xF1;ol. Por otra parte m&#xE1;s subjetiva y discutible, la que expresa el lema de la Real Academia Espa&#xF1;ola y que cualquier d&#xED;a copia un publicista para vender barniz de u&#xF1;as: &#xAB;Fija, pule y da esplendor&#xBB;. Pero me estoy desviando. Dec&#xED;a que Rafael Jim&#xE9;nez Cata&#xF1;o rescataba en aquel art&#xED;culo algunas de esas palabras que todav&#xED;a se oyen en M&#xE9;xico, que hacen ver mal a quien las dice, a pesar de que luc&#xED;an bien cuando sal&#xED;an de la pluma de escritores como Manrique, Cervantes o Quevedo. Releyendo el Quijote ahora en su aniversario, he ido marcando algunas de esas palabras, pongo unas cuantas: &#xAB;de perlas&#xBB; para algo maravilloso &#xAB;luego luego&#xBB; para &#xAB;inmediatamente&#xBB; &#xAB;trujo&#xBB; por &#xAB;trajo&#xBB; &#xAB;ansimesmo&#xBB; por &#xAB;asimismo&#xBB; &#xAB;denantes&#xBB; por &#xAB;antes&#xBB; &#xAB;la v&#xED;a&#xBB; por &#xAB;la ve&#xED;a&#xBB; &#xAB;sentirse&#xBB; por &#xAB;ofenderse&#xBB; &#xAB;vido&#xBB; por &#xAB;vio&#xBB; &#xAB;rebi&#xE9;n&#xBB; por &#xAB;muy bien&#xBB; Y ya que estamos en estos terrenos ling&#xFC;&#xED;sticos, me gustar&#xED;a citar un p&#xE1;rrafo de uno de mis libros favoritos: Los 1001 a&#xF1;os de la lengua espa&#xF1;ola, del fil&#xF3;logo Antonio Alatorre. Debo advertir que el autor usa &#xAB;discreci&#xF3;n&#xBB; no en el sentido de reserva y circunspecci&#xF3;n en el hablar, sino en el de sensatez y buen juicio. Dice: &#xAB;un aspecto de la discreci&#xF3;n de los discretos consiste en no dejar que sus h&#xE1;bitos ling&#xFC;&#xED;sticos personales se atraviesen entre ellos y los dem&#xE1;s, estorbando ese fluido de simpat&#xED;a que es el alimento de la comunicaci&#xF3;n humana. Quien desprecia al ga&#xF1;&#xE1;n, al baturro, al obrero, al indio, al pocho, etc&#xE9;tera, porque hablan mal (o sea, porque no hablan como &#xE9;l) est&#xE1; muy lejos de la discreci&#xF3;n. El discreto que abre el o&#xED;do exterior y el o&#xED;do interior a un buen discurso pronunciado por un viejo campesino iletrado, y oye expresiones como mesmo, haiga, truje, jediondo, la calor, naiden, etc&#xE9;tera, podr&#xE1; sonre&#xED;r, pero no por burla, sino por deleite. El discreto es un apreciador de otros lenguajes. La consciencia de su propia norma ling&#xFC;&#xED;stica lo hace capaz de comprender las posibilidades expresivas de quienes no comparten esa norma. Palabras como mesmo y la calor dejan de ser incorrecciones y regresan a lo que son: voces cien por ciento castizas, y adem&#xE1;s hermosas y significativas&#xBB; (FCE, 3&#xB0; ed., p. 299).</description></oembed>
