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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Secci&#xF3;n de no fumar</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="SVyVqUBvi7"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2005/03/01/seccion_de_no_fumar/"&gt;Secci&#xF3;n de no fumar&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2005/03/01/seccion_de_no_fumar/embed/#?secret=SVyVqUBvi7" width="600" height="338" title="&#x201C;Secci&#xF3;n de no fumar&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="SVyVqUBvi7" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>En Francia, dos miembros del gabinete del mismo gobierno se vieron enfrascados en una controversia que durante d&#xE9;cadas no tuvo soluci&#xF3;n. El ministro de Salud presentaba las cifras crecientes de los gastos m&#xE9;dicos y hospitalarios que generaba el tabaquismo; el de Finanzas, informaba sobre los ingresos del monopolio estatal que produc&#xED;a los cigarrillos, mayores a los gastos que mostraba su colega. Un examen detenido realizado por expertos, concluy&#xF3;: el Estado franc&#xE9;s ganaba 5 francos (cerca de 70 pesos mexicanos) por cada muerto a causa del tabaquismo. Como quiera, la controversia subsiste en todas partes del globo. Las actitudes estatales para combatir el tabaquismo son casi diplom&#xE1;ticas. Las leyendas que se imprimen en las cajetillas tienen una historia de talento publicitario sin igual. La cuesti&#xF3;n es c&#xF3;mo decirlo sin decirlo, o decirlo para que tambi&#xE9;n se pueda entender lo contrario. Hasta hace muy poco no exist&#xED;a en esas leyendas un enunciado categ&#xF3;rico. Por otro lado, se despliegan los mayores talentos publicitarios, desde el mensaje directo (en los a&#xF1;os 50 un grupo de caballeros con bomb&#xED;n ocuparon la primera fila del Metropolitan Opera House. Al momento de empezar la funci&#xF3;n, se descubr&#xED;an la cabeza: todos eran calvos y cada uno ten&#xED;a pintada una letra fluorescente del nombre de una marca de cigarrillos) hasta el que va dirigido al subconsciente, preparado con los ingredientes psicol&#xF3;gicos del inconsciente colectivo: ritos, mitos, sexo, autoestima, etc&#xE9;tera. El mensaje dice que se fuma para ser &#xAB;libre&#xBB;, para ser &#xAB;adulto&#xBB;, para atraer la atenci&#xF3;n, integrarse y ostentar poder econ&#xF3;mico y pol&#xED;tico (especialmente consumiendo puros, mejor si son cubanos), invirtiendo con la publicidad los valores de una manera cabal. As&#xED; se propag&#xF3; el consumo de cigarrillos por todo el mundo y en todos los &#xE1;mbitos, con lo que el no fumador pas&#xF3; a ser un marginado. Sin embargo el Estado se ha visto, por razones obvias, obligado a dictar reglas preventivas para intentar proteger a los no fumadores, como delimitar los &#xE1;mbitos en los restaurantes. Como la mayor parte de los clientes de esos establecimientos son fumadores, los restaurantes simulan saber leer los reglamentos. La posibilidad de un no fumador para frecuentar un restaurante de prestigio sin molestias respiratorias, es nula. Es cierto que en los lugares m&#xE1;s elegantes, se fuma con cierta mesura, generalmente despu&#xE9;s de comer, pero varios de los comensales acompa&#xF1;an el co&#xF1;ac u otros licores inhalando un largo y grueso puro (remedo de los viejos tiempos aristocr&#xE1;ticos, cuando los caballeros se retiraban de la mesa y pasaban a la biblioteca a tomar un licor y fumar, vestidos de smoking). La impregnaci&#xF3;n de humo de los puros es mucho mayor que la de los cigarrillos, llena el espacio y se cuela entre la ropa hasta cada c&#xE9;lula de la piel de quienes est&#xE1;n a 15 metros a la redonda; ni hablar de la inundaci&#xF3;n que sufren los cabellos esponjados de las damas cuyo olor a tabaco aniquila al de sus costosos perfumes. En restaurantes de hoteles de m&#xE1;s de cinco estrellas, donde se come de manera excelente, si se pide secci&#xF3;n de no fumar lo colocan en una mesa con un cartoncillo que reza &#xAB;Secci&#xF3;n de no fumar&#xBB; y explica el capit&#xE1;n de meseros que la mesa que uno ocupa, es la &#xAB;secci&#xF3;n&#xBB;, pero que en las que est&#xE1;n al lado se puede fumar. Est&#xE1; puesto en juego el buen uso intencional del idioma: la mesa es una secci&#xF3;n, no es el espacio total: las unidades son una secci&#xF3;n del todo. Para no abusar de la paciencia del lector que ha llegado hasta aqu&#xED;, con todo y que es probable que sea un fumador empedernido, s&#xF3;lo me resta mencionar que, seg&#xFA;n la jerga de los economistas y mercad&#xF3;logos, el fumar es una &#xAB;necesidad creada&#xBB;, un artificio en el mundo occidental llevado a Inglaterra por Walter Raleigh (n&#xF3;tese que omito el t&#xED;tulo de Sir), procedente del continente reci&#xE9;n descubierto. As&#xED; que igual puede desaparecer. Si eso llegara a ocurrir, ya nos podemos imaginar c&#xF3;mo nos juzgar&#xE1;n en el futuro, especialmente los antrop&#xF3;logos. Queda la posibilidad de que el tabaco sea sustituido por un elemento que en lugar de ensuciar, endurecer y bloquear el sistema respiratorio, lo mantenga limpio y sano. Es previsible que entonces, para sentirnos libres, adultos, seguros de no-sotros mismos, decidamos adquirir el h&#xE1;bito de no fumar. ___________________ * El autor fue economista, financiero y promotor de la industria editorial. Actualmente es editor e intenta ser escritor.</description></oembed>
