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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>&#xBF;Por qu&#xE9; soy mexicano?</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="tfMj37nWjK"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2004/11/01/por_que_soy_mexicano/"&gt;&#xBF;Por qu&#xE9; soy mexicano?&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2004/11/01/por_que_soy_mexicano/embed/#?secret=tfMj37nWjK" width="600" height="338" title="&#x201C;&#xBF;Por qu&#xE9; soy mexicano?&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="tfMj37nWjK" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>Yo soy mexicano, al igual que ustedes. Pero no me cabe duda de que el origen de nuestra mexicanidad no es el mismo. Un determinado d&#xED;a ustedes nacieron en M&#xE9;xico. Tal vez se asomaron a la vida en un hospital o en una alcoba de esas casas solariegas de un pueblo de Jalisco. O puede que, con todo respeto, fueran sorprendidos por la emergencia con la que brota la vida, y su madre los alumbr&#xF3; en la parte trasera de un carro con la ayuda de un marido nervioso y un taxista enojado. Yo no. Lo m&#xED;o no fue as&#xED;. Baj&#xE9; hace tiempo de un avi&#xF3;n procedente de Madrid. Por eso, tan s&#xF3;lo de unos meses a ac&#xE1;, y por medio de un tedioso proceso de naturalizaci&#xF3;n, soy legal, afectiva y orgullosamente mexicano. As&#xED; pues, lo que sigue es una humilde reflexi&#xF3;n sobre M&#xE9;xico, hecha por un paisano que decidi&#xF3; serlo por propia voluntad, con todo lo que ello significa. Les cuento algo sencillo pero de contenido profundo. Al recibir la carta de naturalizaci&#xF3;n, mis amigos y conocidos reaccionaron de formas diferentes. Hubo de todo. Algunos extremos: &#xAB;Miguel, &#xBF;es cierto que ya eres mexicano? Me da mucha alegr&#xED;a. &#xBF;Cu&#xE1;ndo nos ponemos una guarapeta pa&#xB4; celebrarlo?&#xBB; Alguien observ&#xF3;, utilizando argumentos et&#xED;lico-jur&#xED;dicos, que hasta la tercera cruda la mencionada carta no entraba en vigor. La reacci&#xF3;n de otros me &#xAB;sac&#xF3; de onda&#xBB;: &#xAB;&#xBF;Te naturalizaste, Miguel? &#xBF;Qu&#xE9; te pasa? &#xBF;Te has vuelto loco? Este pa&#xED;s es un desastre. Aqu&#xED; no funciona nada: el Presidente no tiene pantalones, los pol&#xED;ticos son una bola de corruptos, el &#x201C;Tri&#x201D; pierde hasta en los entrenamientos&#x2026;&#xBB; Y la pregunta guinda del pastel: &#xAB;&#xBF;No habr&#xE1;s hecho la babosada de perder tu nacionalidad espa&#xF1;ola?&#xBB; Les voy a contar por qu&#xE9; me hice mexicano. No me nacionalic&#xE9; por el potencial econ&#xF3;mico de M&#xE9;xico ni por su incre&#xED;ble crecimiento. Tampoco por su influencia sobre las decisiones de la ONU. Ni siquiera por su nivel cultural (el promedio de lectura aqu&#xED;, como ustedes bien saben, es de medio libro por ciudadano al a&#xF1;o) o por la medalla de plata que, a duras penas, Ana Guevara nos trajo de Atenas. Para m&#xED; eso no importa. Lo hice por otros motivos. Dice un escritor con apellido de ex-futbolista del Real Madrid, Cuninnghan, que amigos son aquellos seres extra&#xF1;os que, cuando a uno le preguntan c&#xF3;mo est&#xE1;, se quedan a escuchar la contestaci&#xF3;n. Por eso me siento mexicano: por Male, Mari, Abraham, Gabriel, Roc&#xED;o, Daniela, Agust&#xED;n, Arizti, Carlos, Fer, Ivabelle, Vero, Dixie, To&#xF1;o, Ligia, Pepe, los Pichardo, los Mayordomo, Lennon, Paulina, Sevilla, el Gordo, Carlos, Javier, Mario Tantos, que no cabr&#xED;an ni en diez columnas m&#xE1;s, como cientos de alumnos y compa&#xF1;eros de trabajo. Cada uno de ellos, de diverso modo y en diferentes situaciones, ha ido bordando fibra a fibra con sus vidas el injerto de mexicano que traigo en el coraz&#xF3;n. Mi M&#xE9;xico, una de mis patrias, una de las muchas que pueden caber en el esp&#xED;ritu de un hombre, no es una abstracci&#xF3;n metaf&#xED;sica repleta de s&#xED;mbolos y h&#xE9;roes de bronce qui&#xE9;n sabe si todos con historias verdaderas. M&#xE9;xico es mis amigos, los que me quieren y quiero. La patria de las peque&#xF1;as cosas, formada por peque&#xF1;os relatos y grandes amistades. En eso reside la grandeza de nuestro maravilloso pa&#xED;s. Cuando se publique este art&#xED;culo ya habr&#xE1; transcurrido la noche del &#xAB;grito&#xBB;. Lo pasar&#xE9; en casa de mi entra&#xF1;able Memo Gatt. Ahora, con nuevas razones, me tomar&#xE9; m&#xE1;s folcl&#xF3;ricamente el famoso: &#xAB;&#xA1;Mueran los gachupines!&#xBB;, que siempre alguien me grita en la oreja como si estuviera tapado. Luego, un d&#xED;a en que disponga de tiempo y pasee por Chapalita paladeando la c&#xE1;lida noche mexicana, seguir&#xE9; pensando en las cosas incre&#xED;bles que aqu&#xED; tenemos y que desgraciadamente a veces deben venir a recordarnos los extranjeros.</description></oembed>
