<?xml version="1.0"?>
<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>Moda libre y democr&#xE1;tica</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="0RFVoYTwjd"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2003/09/09/moda_libre_y_democratica/"&gt;Moda libre y democr&#xE1;tica&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/2003/09/09/moda_libre_y_democratica/embed/#?secret=0RFVoYTwjd" width="600" height="338" title="&#x201C;Moda libre y democr&#xE1;tica&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="0RFVoYTwjd" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
/*! This file is auto-generated */
!function(d,l){"use strict";l.querySelector&amp;&amp;d.addEventListener&amp;&amp;"undefined"!=typeof URL&amp;&amp;(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&amp;&amp;!/[^a-zA-Z0-9]/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret="'+t.secret+'"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret="'+t.secret+'"]'),c=new RegExp("^https?:$","i"),i=0;i&lt;o.length;i++)o[i].style.display="none";for(i=0;i&lt;a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&amp;&amp;(s.removeAttribute("style"),"height"===t.message?(1e3&lt;(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r&lt;200&amp;&amp;(r=200),s.height=r):"link"===t.message&amp;&amp;(r=new URL(s.getAttribute("src")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&amp;&amp;n.host===r.host&amp;&amp;l.activeElement===s&amp;&amp;(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener("message",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener("DOMContentLoaded",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll("iframe.wp-embedded-content"),r=0;r&lt;s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute("data-secret"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+="#?secret="+t,e.setAttribute("data-secret",t)),e.contentWindow.postMessage({message:"ready",secret:t},"*")},!1)))}(window,document);
//# sourceURL=https://dim-id.com/pruebaentradas2023/wp-includes/js/wp-embed.min.js
&lt;/script&gt;
</html><description>Las modas y el comportamiento personal penden siempre entre la vulgaridad y la elegancia. Nuestros tiempos democr&#xE1;ticos tiran, como es l&#xF3;gico, a modos m&#xE1;s populares que refinados. En buena parte, implican una ventaja que reduce las diferencias externas. Nuestro aspecto ya no nos encasilla en una clase tipo casta. Hoy es m&#xE1;s dif&#xED;cil, y tan in&#xFA;til como siempre, catalogar a las personas por su mera apariencia. Esto proporciona considerable libertad social para que cada quien se desarrolle de acuerdo a su proyecto. Lo malo es que esa libertad, en infinidad de casos, s&#xF3;lo sirve para alimentar el consumismo imitando modas impuestas o para escandalizar con extravagancias. Con frecuencia defendemos -especialmente los j&#xF3;venes- actitudes francamente vulgares apoy&#xE1;ndonos en argumentos bellos y rom&#xE1;nticos: el culto a la libertad, a lo natural, a lo espont&#xE1;neo, como opuesto a lo artificial, arcaico, hip&#xF3;crita; pero en esa pasta negativa se cuela lo racional. Olvidamos -o nos resulta c&#xF3;modo ignorar- que en el ser humano la racionalidad no es ficticia sino tan natural como el vivir. Por lo tanto, lo natural ser&#xE1; que los impulsos, instintos y todos los comportamientos se sometan a la raz&#xF3;n, antes que a la moda pasajera. S&#xF3;lo la raz&#xF3;n buscar&#xE1; satisfacer nuestros deseos, no s&#xF3;lo en el aspecto biol&#xF3;gico, sino en el psicol&#xF3;gico, social y trascendente, tan naturales como el primero. Transcribo un p&#xE1;rrafo de El periodismo canalla y otros art&#xED;culos donde Tom Wolfe narra un curioso espect&#xE1;culo neoyorkino, cuando los v&#xE1;stagos adolescentes de las familias de abolengo salen de lujosos edificios del East Side de Manhattan. &#xAB;Mientras un portero, vestido como un coronel del ej&#xE9;rcito austr&#xED;aco en 1870, sujeta la puerta, aparece un joven blanco ataviado con una gorra de b&#xE9;isbol ladeada, una camiseta enorme cuyas mangas caen por debajo de los codos y los faldones por debajo de las caderas, holgados pantalones con las perneras jalonadas de bolsillos con tapeta y la entrepierna a la altura de las rodillas (&#x2026;). Era una moda deliberadamente copiada de los &#xAB;homeys&#xBB;, j&#xF3;venes negros de seis de los barrios bajos de Nueva York&#xBB;. En otro texto, el mismo autor explica c&#xF3;mo algunas modas no surgieron de dise&#xF1;adores ni modistas, sino de la c&#xE1;rcel de Atlanta. &#xAB;&#xBF;Ves c&#xF3;mo visten esos muchachos, esos pantalones anchos con una entrepierna que casi se la pisan? &#xBF;Y los trapos que llevan en la cabeza? Es moda carcelaria. De la c&#xE1;rcel. En la c&#xE1;rcel no dejan llevar cintur&#xF3;n, de modo que si te van grandes los pantalones, tienes que dejar que se te caigan. &#xBF;Y los trapos? En la c&#xE1;rcel, si quieres un gorro, tienes que hac&#xE9;rtelo t&#xFA; mismo, rompiendo una tela. Imag&#xED;nate lo que significa ser un ni&#xF1;o de quince o diecis&#xE9;is a&#xF1;os y querer seguir la moda carcelaria.&#xBB;. Falta encontrar un equilibrio entre esa nueva libertad que permite a cada quien ser uno mismo y el que nuestro exterior sea personal y nos refleje completos, no s&#xF3;lo en la versi&#xF3;n impuesta. ISTMO prepar&#xF3;, junto a otros art&#xED;culos, una entrevista con un grupo de nuestros colaboradores de diversas profesiones, que aportan valiosos argumentos a un asunto aparentemente tan trivial.</description></oembed>
