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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista ISTMO</provider_name><provider_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023</provider_url><author_name>Revista ISTMO</author_name><author_url>https://dim-id.com/pruebaentradas2023/author/admin/</author_url><title>M&#xE1;s all&#xE1; de la adolescencia</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="MK6YyaOhHq"&gt;&lt;a href="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/1999/03/01/mas_alla_de_la_adolescencia/"&gt;M&#xE1;s all&#xE1; de la adolescencia&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://dim-id.com/pruebaentradas2023/1999/03/01/mas_alla_de_la_adolescencia/embed/#?secret=MK6YyaOhHq" width="600" height="338" title="&#x201C;M&#xE1;s all&#xE1; de la adolescencia&#x201D; &#x2014; Revista ISTMO" data-secret="MK6YyaOhHq" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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</html><description>Hace ya alg&#xFA;n tiempo, cuando ya me hab&#xED;a liberado de la tutela paterna en lo que a lecturas se refiere y me sent&#xED;a, a los 21 a&#xF1;os, con el criterio suficiente para elegir lo que deseaba, me prestaron un best-seller muy de moda y empec&#xE9; a leerlo. Una noche qued&#xF3; el libro por all&#xED;; mi pap&#xE1; lo tom&#xF3; y entretuvo su insomnio con mi novela. A la ma&#xF1;ana siguiente solamente me dijo &#x201C;hay tantas cosas maravillosas para leer, que la verdad no veo por qu&#xE9; pierdes tu tiempo con esa novela tan sucia&#x201D;. Aunque intent&#xE9; seguir la lectura, me fue imposible, el libro se me escurri&#xF3; de las manos y regres&#xF3; a su due&#xF1;o. Estoy segura que una prohibici&#xF3;n o un rega&#xF1;o, habr&#xED;an sido contraproducentes, pero con tino, mi padre recurri&#xF3; a mi libre albedr&#xED;o con la esperanza de que en verdad hubiera superado ya la adolescencia y fuera capaz de ejercer un criterio, esperaba que los l&#xED;mites me los pusiera yo misma.A nivel amplio, en el plano social, algunos vientos que soplan nos hacen pensar que estamos por dejar la adolescencia. Esa alergia que brotaba ante la sola menci&#xF3;n de poner l&#xED;mites a la libertad o a los derechos, es menos virulenta, nuestra cultura posmoderna comienza a experimentar cierta necesidad de l&#xED;mite, entre otras cosas, porque comprobamos las fatales consecuencias de haber franqueado todas las barreras en muchas &#xE1;reas. A esos l&#xED;mites se les pueden llamar normas, principios de conducta, valores. Sabemos de sobra que nuestra &#xE9;poca rechaza la imposici&#xF3;n, el autoritarismo, por lo tanto, no tendr&#xED;a sentido imponerlos, tampoco sirven si son como un aditamento postizo o un extra que se agrega a la educaci&#xF3;n p&#xFA;blica o privada. Los principios y luego los l&#xED;mites que de ellos derivan para ser coherentes con esos principios, los aprenden los ni&#xF1;os por el ejemplo de los adultos (cuando los adultos tienen efectivamente objetivos y valores y se esfuerzan por seguirlos), y luego, al superar la adolescencia, hay dos opciones: hacerlos propios o desecharlos. Si cada individuo no descubre personalmente las razones para comportarse de una manera y no de otra, ser&#xE1; que no ha sorteado la adolescencia, y si esos individuos son mayor&#xED;a, la sociedad sigue siendo adolescente, una barca va la deriva de los vientos. En cambio, si esa mayor&#xED;a encuentra objetivos comunes, descubre los l&#xED;mites necesarios y los autoimpone: c&#xF3;digos de &#xE9;tica en asociaciones profesionales, en medios de comunicaci&#xF3;n, en diversos escalones de la sociedad intermedia, indican mayor madurez social que si el Estado, por ejemplo, impusiera las normas.</description></oembed>
